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El hombre que más veces ha ganado el Tour de Francia, la carrera ciclista más prestigiosa del mundo, con siete triunfos, no se volverá a subir a una bicicleta para competir. “Hoy anuncio mi retiro del ciclismo profesional para dedicarme a tiempo completo a mi familia, a la lucha contra el cáncer y a liderar la fundación que creé antes de ganar mi primer Tour”, dijo el tejano.
Armstrong, de 39 años, sufrió un cáncer testicular en 1996, cuando tenía 25, que ponía en peligro la vida y la carrera de un corredor que hasta entonces tenía en su haber dos triunfos de etapa en la ronda francesa y un Mundial en Ruta (1993). Tras ser operado y tratado con quimioterapia, los doctores le dieron un 40% de opciones de sobrevivir. Armstrong se recuperó finalmente de su enfermedad y en 1998 se adjudicó la Vuelta a España, un triunfo que sería el prólogo de su dominio en el Tour los años posteriores.
Entonces comenzó su dominio tiránico. Armstrong ganó los siguientes siete Tour de Francia, relegando a toda una generación de ciclistas -los Ullrich, Beloki, Pantani o Basso- a tener que conformarse todos esos años con pelearse por el resto de escalafones del podio. Entre medias, le dio tiempo para ganar el bronce en contrarreloj individual en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Tras ganar su último Tour, en 2005, anunció su primer retiro del ciclismo, a los 32 años.
Pero la llama competitiva seguía viva en un campeón de semejantes dimensiones. En 2008, anunció su regreso con su mirada de depredador puesta en la ronda gala de 2009. En ella compartió protagonismo y equipo -el Astana- con Alberto Contador. Ambos se disputarían tanto el Tour como el liderato del conjunto durante las tres semanas de carrera. Finalmente, fue el ciclista de Pinto el que se llevó el gato al agua con la victoria final en los Campos Elíseos. Armstrong, con 37 años en sus piernas, logró un meritorio tercer puesto que sorprendió a muchas personas dentro del mundillo, que no creían que pudiera volver a rendir a buen nivel.
El Tour de 2010 fue menos amable con el estadounidense. Sufrió varios problemas con caídas y terminó en el puesto 23 de la general, a casi 40 minutos de Contador, que repitió vestido de amarillo en las calles de París. Antes de disputarlo, el ciclista había anunciado que este sería su último Tour. Pese a esta mala actuación, Armstrong ha asegurado hoy estar plenamente satisfecho con su regreso. “En la hora del retiro no me arrepiento de nada. Ha sido una etapa de mi vida excelente. Cuando volví pensé que iba a ganar un nuevo Tour”, señaló.
A lo largo de su trayectoria profesional, Lance Armstrong ha afrontado diversas acusaciones de dopaje. El diario francés L’equipe publicó en 2005 que seis de las muestras de orina recogidas al ciclista en el Tour de 1999 contenían restos de EPO. En 2006, una investigación de la Unión Ciclista Internacional sobre el caso declaró inocente al ciclista tejano.
En la actualidad, Armstrong está pendiente de otra investigación alimentada por las acusaciones de su excompañero y compatriota Floyd Landis, al que le quitaron el Tour de Francia de 2006 -que recayó en Pereiro- por dar positivo durante la carrera. “He contratado a personas para que me ayuden, pero estoy tranquilo y trato de seguir mi camino. Sé lo que hago y lo que hice”, añadió el heptacampeón del Tour.
Su última carrera de entidad ha sido el Tour Down Under, en Australia, disputado el mes pasado. Ahora, con un nuevo adiós que parece el definitivo, se cierra una de las páginas más brillantes en la historia del ciclismo.