Lo que el sufrimiento le enseñó a Esteban Chaves

De los fracasos ha sabido salir adelante. En el Tour tuvo una mala presentación, pero eso le sirvió para llegar fuerte a la Vuelta a España, en la que espera repetir podio.

Esteban Chaves, el líder del equipo Orica Scott. / AFP

23 de agosto de 2014. Jerez de la Frontera, España. Esteban Chaves estaba ansioso y nervioso. Quería que llegara el momento de tomar la partida de la que sería su primera carrera de tres semanas. Atrás habían quedado los días de dolor que por poco lo dejan sin montar en bicicleta por el resto de su vida. Aquella caída en el Trofeo Laigueglia, en Italia, en febrero de 2013, fue una anécdota más. Ahora sólo importaba cumplir sus sueños de niño y rodar en el mismo pelotón junto a los mejores ciclistas del mundo. La preparación para esta carrera había sido excepcional y el bogotano se sentía con las fuerzas suficientes como para buscar una buena participación.(Vea el especial de la Vuelta a España 2017)

De hecho, comenzó bien. En la primera etapa, con llegada en alto, terminó en la séptima casilla, cediendo pocos segundos ante los grandes favoritos. Pero de ahí en adelante sus piernas no respondieron y comenzó a perder tiempo. Su objetivo había cambiado y lo que importaba era terminar la carrera. Lo cumplió el 14 de septiembre de ese año cuando cruzó la meta final en Santiago de Compostela, en la casilla 41, a casi dos horas del campeón de esa edición, el español Alberto Contador.

Ese debut en una grande le dejó una gran enseñanza: aprender a sufrir. Cuando las cosas no salen bien hay que pasar rápidamente la página y trazarse un nuevo objetivo. Eso fue lo que hizo el bogotano, quien en ese 2014 participó en el Tour de Beijing y fue gran protagonista, quedando en el tercer lugar del podio y vistiéndose con la camiseta del mejor joven.

Lección aprendida

Esteban vivió una situación parecida en esta temporada. Una lesión no le permitió hacer una buena preparación para el Tour de Francia y tras recuperarse satisfactoriamente de algunas molestias en la rodilla, comenzó la competencia a la expectativa de conocer cuál era su nivel en comparación con los favoritos al título. En las primeras jornadas estuvo con los hombres de punta, sin embargo, llegó la montaña y se reventó. Así que junto a su equipo tomó una sabia decisión: sufrir lo menos posible y pensar en el siguiente objetivo. A lo anterior había que sumarle la muerte de Diana Casas, su fisioterapeuta de confianza, quien se había convertido como en un miembro de la familia. Un golpe más duro que el que le dio la carretera.

Con la berraquera que lo ha caracterizado, cruzó la meta en los Campos Elíseos de París. La posición 62 en la general fue lo de menos. Ahora tendría 26 días para preparar la Vuelta a España y llegar en un nivel óptimo. “Descansó una semana, montando sin intensidad. Luego hizo dos semanas a tope, en las que se buscó el pico de forma. Finalmente, en la semana previa a la carrera, buscó una carga baja para ya asumir el reto de la Vuelta”, le contó a El Espectador Jairo Chaves, papá de Esteban.

Esta preparación se hizo en Andorra, lugar en el que el equipo Orica Scott reunió a los seleccionados para competir en la ronda ibérica. “Este es un escenario bueno para prepararse, pues se está a más de 2.000 metros de altura y eso es positivo para el cuerpo”, asegura Chaves, quien ve a su hijo “con buen golpe de pedal”, como para luchar con los favoritos por los puestos de punta en esta carrera.

Es importante saber que uno tiene con qué ir junto a los mejores. Se nota que Esteban está en buena condición. Lo demostró en la primera jornada de montaña, en la que fue el único que pudo mantenerle el paso a Chris Froome, llegando junto a él a la meta. “La condición está, pero habrá que ver el trascurso de la carrera. Esto hasta ahora está comenzando. Creo que la tercera semana es muy compleja y ahí se van a marcar las diferencias. Si Esteban hace una competencia inteligente y no gasta lo que no tiene que gastar, podríamos tener un final feliz”, dice con ilusión Jairo Chaves, la persona que más lo conoce y el gran responsable de que este bogotano de 27 años    sea uno de los mejores ciclistas colombianos del momento.

“La Vuelta siempre me ha dado mucha felicidad y me gusta mucho. La de mañana (hoy) será una etapa en la que habrá que llegar muy bien posicionado para el momento en el que empiece la subida al último puerto”, explicó Esteban, quien hoy podría atacar en los kilómetros finales de la quinta etapa , entre Benicàssim y Alcossebre, con un recorrido de 175 kilómetros. El pedalista de la escuadra australiana se encuentra en la sexta casilla de la clasificación general a 11 segundos del líder de la competencia, el británico del equipo Sky, Chris Froome.

 

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