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“¿Quién es el candidato a ganar esta edición del Giro de Italia?”, fue la elocuente pero repetida pregunta que recibió Simon Yates en los pasillos de la zona mixta. “Yo”, respondió el británico de manera rotunda. Y lo dice en serio.
Regresa a la carrera que sacó lo mejor de él, pero también lo peor. Cuando ya tenía el título de la edición pasada en el bolsillo, se fundió en las últimas jornadas. Chris Froome, quien se alista para el Tour de Francia, se subió a la cima del podio. La revancha de Yates llegó con el triunfo en la Vuelta a España 2018. Pero quiere redimirse en Italia. Llega con 3.055 kilómetros recorridos de manera oficial en pruebas como la Vuelta a Andalucía, la París-Niza y la Vuelta a Cataluña.
Y al otro costado del pasillo, la sonrisa de Primoz Roglic adorna el ambiente en el Palacio de Accursio en la plaza mayor de Bolonia. No huye de los flashes, las cámaras. Sabe que es su momento. El esloveno, cuarto en el pasado Tour de Francia, es, junto a Julian Alaphillipe, el mejor ciclista de la temporada.
Viene de ganar el Tour de Romandía, la Tirreno-Adriático y el UAE Tour, todo eso sumado a cinco victorias de etapa. Aterriza con 2.762 kilómetros de carrera. Y con el valor agregado de ser el rival a vencer en las pruebas contra el reloj. Aparte, es un hombre explosivo en la montaña. Aunque aún quedan las dudas de si tiene la resistencia para aguantar el rigor de una gran vuelta de tres semanas. El Giro será su nuevo examen.
Y sin hacer bulla, con la mirada en el suelo, el otro ciclista más completo de la ronda italiana es el holandés Tom Dumoulin. El campeón de la edición de 2017 y subcampeón del Giro y el Tour de Francia de 2018, al igual que el año anterior, llega sin muchos kilómetros recorridos (2.678) y ningún triunfo. Es en las grandes vueltas que la Mariposa de Maastricht abre sus alas. En un par de días, las multitudes de periodistas no lo dejarán tranquilo en el lobby de su hotel.
Eso sí, toda la atención se la lleva Vincenzo Nibali. Ríos de gente esperan una nueva gesta del italiano en su tierra, aunque no llega con la misma espalda de años anteriores. De hecho, su último triunfo fue el 17 de marzo de 2018, en la Milán-San Remo. Pero con 34 años, corriendo a la manera de la vieja escuela, siempre será candidato. Uno de los siete ciclistas de la historia que han ganado las tres grandes del ciclismo: Giro, Tour y Vuelta. Con 3.573 kilómetros repartidos entre el Tour de los Alpes, el UAE Tour, la Strade Bianche y la Milán-San Remo a media máquina, Nibali buscará emular su Giro de 2016, cuando le ganó de manera imperial la camiseta rosa al colombiano Esteban Chaves, quien en esta carrera llegará como gregario de Yates, luego de superar una enfermedad que lo sacó 255 días del ciclismo.
Los aficionados colombianos llegan a todos lados. No le faltó apoyo a Miguel Ángel López. Supermán, tercero en las pasada edición del Giro de Italia y de la Vuelta a España. Es el pedalista que mejor ha cogido la curva ascendente en los últimos años. El oriundo de Pesca (Boyacá) solo tiene un objetivo: “subir los dos escalones” que le faltaron el año pasado en los podios. Asume la carrera con un brillante inicio de temporada: como campeón del Tour Colombia y la Vuelta a Cataluña. Todo ese trajín resumido en 3.473 kilómetros. Su apuesta es explotar en la última semana de montaña, pues las tres pruebas contra el reloj, dos de ellas con subidas, serán su punto en contra frente a sus rivales por el título. El Astana armó un equipo competitivo para él, con Ion Izagirre y Pello Bilbao. El Giro puede ser suyo. Llega con la motivación extra de ser papá de Miguel Jerónimo López, su primogénito, quien nació hace dos meses en Sogamoso.
Otros hombres a tener en cuenta son Richard Carapaz y Mikel Landa, del Movistar; Bob Jungels (Quickstep); Ilnur Zakarin (Katusha); Domenico Pozzovivo (Bahrain), y Rafal Majka (Bora). El kínder del Team Ineos puede dar la sorpresa con Tao Geoghegan Hart, Pavel Sivakoc y el boyacense Iván Sosa, el ciclista más joven del pelotón, con 21 años.
Etapas clave
El ciclismo ha demostrado a lo largo de la historia que las tales etapas de transición son puro cuento y en cada una de las 21 jornadas algo puede cambiar, ya sea por un pinchazo, una caída o una pálida inesperada. Claro que las diferencias se podrían marcar en estas cuatro etapas: Primero, en la novena, que se disputará el 19 de mayo. Será una crono individual de 34,8 kilómetros, en la que Miguel Ángel López podría rendir bien por ser en ascenso y no totalmente llana.
Luego, en la jornada 14, el 25 de mayo, habrá alta montaña. Se saborean los escarabajos y llegará la oportunidad para atacar: 131 kilómetros con seis ascensos, con uno de tercera categoría en la llegada. En la etapa 16, el 28 de mayo, habrá más montaña. Cinco ascensos, uno fuera de categoría y otro de primera a 28 kilómetros de la meta.
Finalmente, en la jornada 20, todo se resolverá en un tramo de 194 kilómetros con cinco ascensos, con uno de primera categoría en la meta. Este sábado será la primera jornada, con una crono por equipos de 8 kilómetros de Bolonia a San Luca. En los primeros 10 días, en los que se esperan algunas llegas masivas, el colombiano Fernando Gavíría buscará ser protagonista.