La nueva joya del ciclismo colombiano

Los líos detrás de la llegada de Iván Sosa al Sky

Desde abril tenía un acuerdo verbal con el Trek Segafredo, hasta que un controvertido agente italiano movió sus tentáculos y le consiguió una mejor oferta.

El juvenil, de 21 años, ganó tres carreras del calendario europeo, en el 2018. / Tour de Los Alpes

A mediados de abril, un jovencito de 1,60 metros de estatura y 52 kilogramos de peso deslumbró al mundo del ciclismo en el Tour de Los Alpes. Iván Ramiro Sosa puso en aprietos a hombres de la talla de Chris Froome, Fabio Aru, Miguel Ángel López y Thibaut Pinot. El colombiano fue tercero en las dos primeras etapas y se convirtió en el líder de la carrera. Pero una desafortunada caída, en los días finales, lo sacó del podio. En ese momento, el oriundo de Pasca (Cundinamarca) se puso en el radar de los equipos del World Tour.

El Trek Segafredo, uno de ellos. Según el portal Cycling News, que develó que Luca Guercilena, director de la escuadra estadounidense, recibió a Sosa en Castellanza, al sur de Milán, unos días después de su gran presentación en Los Alpes. El colombiano llegó acompañado por Maurizio Fondriest, uno de los cuatro hombres que lo ayudaron a desarrollar su carrera profesional en Europa, a presentar exámenes médicos y a acordar los detalles para su fichaje. "Es un Egan Bernal, pero un año menor", fue el pensamiento de todos.

Paolo Alberati, un scout y agente italiano, fue quien también lo catapultó a llegar al ciclismo del viejo continente en el 2016, tras ganar la etapa reina de la Vuelta al Porvenir, luego de ser recomendado por Andrea Bianco, su socio italiano que vive en Colombia. Estuvieron apoyados también por el abogado Marco Angelini.

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El Trek, equipo en el que también milita otro colombiano, Járlinson Pantano, le desembolsó 120.000 euros (el 30 % del contrato a dos años) al Androni para asegurar la llegada de Sosa al final de temporada.

El ciclista cerró la campaña brillando: ganó el Tour de Sibiu, el Tour de Bihor, la Adriatica Ionica Race y la Vuelta a Burgos. Cuatro títulos en carreras de alto vuelo en el ciclismo europeo. Y allí llamó la atención del Sky, equipo que meses antes no estuvo interesado en el colombiano.

En agosto 27, mientras competía en el Tour de l’Avenir, confirmó la noticia en un video publicado por la Federación Colombiana de Ciclismo. De lo que no era consciente era de que estaba dando una declaración que podría ser considerada como un acuerdo legal que lo vinculaba con el contrato de 25 páginas que le había mandado el Trek, tres días antes. Sin embargo, un reconocido agente italiano movió sus tentáculos y lo hizo cambiar de parecer: Giuseppe Acquadro, que ha representado a pedalistas colombianos como Nairo Quintana, Egan Bernal, Rigoberto Urán y hombres de la talla de Michael Kwiatkowski.

El 7 de septiembre, Acquadro mandó una carta, a las oficinas del Trek, afirmando que Sosa no iba a hacer efectivo el contrato bajo el argumento de que el colombiano no lo había visto. Cuando se presentó, junto a su nuevo agente, a darle la cara a Luca Guercilena, director del Trek, la reunión no tuvo un buen desenlace y Sosa negó conocer a Alberati.

El agente italiano negoció por debajo de cuerda con el Sky y la escuadra británica ofreció 300 mil euros por año, 100 mil más que el Trek. El colombiano ya firmó por tres temporadas. “Alberati le pagó su primer pasaje a Europa, le abrió las puertas de su casa y lo entrenó gratis por tres años. Esto lo siente como la traición de un hijo a su padre. Todo por dinero”, dice Bianco en diálogo con El Espectador.

El italiano sostuvo que Sosa puede ser sancionado por la UCI, si el Trek decide demandarlo por doble firma de contrato. “Aunque no creo que vaya a pasar, pero en el mundo del ciclismo nada está escrito si un día el Sky toca otro nervio del Trek. Ese video en el que confirma su fichaje, para la ley americana, equivale como una firma de contrato. Acquadro es el perro de cacería de Brailsford (director del Sky) y manejó a un ciclista que no tenía en su poder, que no formó, endulzándole el oído. Por eso tiene el nombre que tiene”, apuntó.

De momento, Sosa se abstiene de dar declaraciones. Antonio, su padre, argumentó que “solo hubo un acuerdo verbal y nunca se firmó nada”. A nivel deportivo, el cundinamarqués integrará la escuadra más poderosa del planeta, pero no tendrá el mismo protagonismo. “En el Trek era el tercer capo, por detrás de Richie Porte y Bauke Mollema. Creo que en el Sky será el décimo ciclista”, agregó Bianco, quien asegura que el pálido final de temporada de Sosa se debió a este pleito legal. “Me dijeron que necesitaba pastillas para dormir”.

Angelini, Frondiest, Alberati y Bianco ya no quieren saber más de Sosa, solo esperan que el corredor les pague el 5 % del valor del contrato que habían arreglado con el Trek y así, a regañadientes, seguir su camino.

Iván Sosa, la joya colombiana que cambió de rumbo. Así acaba una novela de la que se seguirá hablando por los próximos años. Deberá borrar en la carretera la imagen, injusta o no, que ha dejado en los escritorios. El próximo 10 de diciembre deberá concentrarse con sus nuevos compañeros en Mallorca (España). El futuro es suyo.