"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 5 horas

"Lucho Herrera ha sido el escalador más grande de Colombia"

Rafael Acevedo, expedalista del Café de Colombia, es uno de los precursores del ciclismo colombiano.

Rafael Acevedo, expedalista colombiano. Foto: El Espectador

Desde niño el sueño de Rafael Acevedo fue ser ciclista. Soñaba que su nombre sonara en boca del periodista Julio Arrastía Bricca, que fuera noticia en Caracol, RCN y en Todelar y que saliera en las primeras páginas de El Espectador y El Tiempo. Tanta fue su afición que en los atajos que cogía de su casa al colegio en una vereda llamada Vanegas, en Sogamoso, encima de una bicicleta hacía sus propias narraciones.

Rafael Acevedo se encuentra en el tramo final de la última etapa del tour de Francia, el colombiano viene a rueda de su compatriota Martín ‘Cochise’ Rodríguez y del español Fernando Manzaneque, faltan menos de 500 metros para llegar a meta en los Campos Elíseos. Señoras, señores Acevedo acelera, toma la delantera y empieza a ganar segundos faltan 200, 100, 50, 20, 10 metros y ganó, ganó el colombiano – recuerda el ahora director del Lotería de Boyacá.

Su inicio en este deporte curiosamente fue contra su voluntad. Sus hermanos Luis Alfonso y Carlos Julio Acevedo Porras lo llevaron a correr a Paipa, con blue jean arremangado, con camiseta blanca y con zapatos grulla, metidos en los calapiés, Acevedo disputó su primera competencia. “En esa carrera había un equipo de Coca Cola y aunque andaban muchísimo, con tembladera logré ganarles en el ascenso”, dijo el boyacense.

Los años han pasado y de aquel ciclista sólo queda la experiencia, todo lo que aprendió en las carreteras de Europa y de Colombia, quiere inculcárselo a sus pedalistas de Lotería Boyacá, a ellos siempre los tiene con mentalidad ganadora y siempre les dice que van a ser los ganadores de la etapa, “si no los apoyo moralmente yo, ¿Quién lo va a hacer?”, se pregunta Rafael Acevedo, quien concedió una entrevista a El Espectador.

¿Cómo fue su etapa como deportista?

Como deportista duré 18 años compitiendo, allí tuve la fortuna de ir 10 años consecutivos a Europa, acompañando a los mejores ciclistas colombianos. Competí en cuatro Tours de L’Avenir, en cinco Tour de Francia, en La vuelta a España, en el Giro de Italia, en la Vuelta a Suiza, Vuelta a Bélgica, a Checoslovaquia, Premio Guillermo Tell y todos los Campeonatos del Mundo, en ese tiempo había dos ramas, la aficionada y profesional, participé en las dos.

¿Cuándo inicia su carrera profesional?

Como ciclista profesional comienzo en 1984 en el equipo Café de Colombia, cuando tenemos la oportunidad con Lucho Herrera de correr el Tour de Francia y aunque fue desde el año 83 que Colombia comenzó ese proceso de incursionar en esas grandes vueltas, yo no pude estar por una caída en una clásica en Fusagasugá. Pero fue ahí donde inicié y duré de profesional hasta que se acabó el Café de Colombia.

¿Esa época que ustedes vivieron se está repitiendo?

Sin duda. Con la victoria de nuestro negrito Nairo Quintana en el Giro de Italia y de nuestro mono (Miguel Ángel López) en el Tour de L’Avenir pienso que el ciclismo colombiano está haciendo una gestión interesante a nivel mundial. Quiero aclarar que lo del Tour (de L’Avenir) se lo agradezco a la Federación Colombiana de Ciclismo porque si hubiese seguido con ese monopolio que traía Colombia en esta competencia de mandar gente del 472, seguramente Miguel Ángel López estaría aquí corriendo la Vuelta de la Juventud y no con el Astana.

¿Cuál fue su ciclista favorito?

Mi ciclista favorito era Eddie Merckx y aquí en Colombia lo fue Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez y mi amigo Lucho Herrera, con quien trabajé. Creo que ha sido el escalador más grande que ha tenido el ciclismo colombiano porque era un escalador nato, él arrancaba y sacaba tres minutos en montaña, no se ponía con vainas.

¿Quién fue la persona que lo formó como ciclista?

Jorge Tenjo. Él me enseñó todo, a entrenar, a prepararme físicamente. Fue una persona muy estudiosa sin tanta bulla, fue siempre objetivo, sabio y siempre entendió al corredor.

¿Cuál fue la primera carrera fuera de Colombia?

El pasaporte lo estrené para un Tour de L’Avenir en 1980. La única carrera que disputé en Suramérica fue una Vuelta al Uruguay donde me robaron, porque me desviaron en el último día siendo el líder, pero terminé segundo. También estuve en diferentes campeonatos del mundo.

En una etapa del Tour de L’Avenir quedó segundo detrás Greg LeMond, ¿Qué recuerda?

Fue una contrarreloj. La etapa fue muy satisfactoria para mí. La perdí por muy poco. Inclusive estaba en la meta esperando que llegara LeMond y cuando vi el cronómetro final se me cayeron las lágrimas porque realmente quería ganarme la crono. Yo le gané  en el ascenso y él me ganó en la parte plana. Después LeMond ganó tres Tour de Francia, haber perdido con él me enseñó y ahora es un bonito recuerdo. 

¿En qué lugar le hubiera gustado competir?

Siempre quise disputar una de las carreras de Centro América, pero no pude. Una vez me llegó una invitación para competir en Costa Rica, pedí una plata, me  la enviaron y cuando me llegaron los tiquetes  para el viaje me di cuenta que el vuelo estaba programado para diciembre y me di cuenta que tocaba correr el 24 y 31 de diciembre y yo les dije, no, yo no voy. Eso sí le prometí a mi esposa que para el próximo año sí íbamos, pero le quedé mal porque no me volvieron a invitar, esta es la hora y esa mujer aún no conoce Costa Rica (risas).

¿Por qué no estuvo en La Vuelta a España de 1987?

Con Fabio Parra ese año no fuimos porque el año anterior en esa competencia había llovido y había caído nieve, así que la cambiamos por la Vuelta a Suiza y cuando vemos que Lucho empieza a sonar nos preguntamos ¿Por qué la cambiamos?, igual ya no había porqué lamentarse, sólo había que disfrutar el momento y felicitar a los muchachos que nos remplazaron porque hicieron un magnífico trabajo.