La mala suerte de Contador: nuevamente sufrió una fuerte caída

El pedalista español nuevamente sufrió un accidente en una carrera grande. Cruzó la meta en la séptima etapa de la Vuelta a España con el maillot rasgado y raspaduras en el costado y los brazos.

Alberto Contador tras su primera caída en el Tour de Francia. Foto: AFP

Alberto Contador nuevamente se fue al suelo. Nuevamente una curva, esta vez a 800 metros de la meta en Puebla de Sanabria en la séptima etapa de La Vuelta, fue la culpable de las amarguras del pedalista de Pinto. Cuando las velocidades dentro del pelotón estaban al máximo, en búsqueda de alcanzar a los dos fugados, el español no cogió bien la curva y se cayó. Cruzó la meta con el maillot rasgado y raspaduras en el costado y en los brazos.

“Todavía estoy caliente, pero tengo reventado el lado izquierdo y el gemelo lo tengo muy mal”, dijo al finalizar la fracción, antes de someterse a un reconocimiento médico para conocer el alcance de sus lesiones. El madrileño explicó que iba bien colocado en esos últimos metros porque todos sabían que los últimos 300 metros eran en ascensión y podía haber algunas pequeñas diferencias. En la última curva entró rápido por dentro, no alcanzó a frenar y debido a la cantidad de pedalistas se fue al suelo.

No es el primer accidente que sufre Contador en una carrera grande este año. El líder del Tinkoff llegó al Tour de Francia como uno de los grandes favoritos para ganarlo, pero lamentablemente la carretera lo mermó y todo inició desde la primera etapa que terminó en Utah Beach. A falta de 77 kilómetros, una curva a la derecha hizo que se generara una caída masiva dentro del pelotón principal. El mayor damnificado fue el pedalista español del Tinkoff. No solo porque perdió tiempo y tuvo que ser llevado por Rafal Majka y sus compañeros de equipo al lote, sino porque la caída le generó raspaduras en el hombro derecho y en la cadera. “Tengo dolorida toda la parte derecha, está realmente tocada. Vamos a parar ahora un poco y a intentar valorar lo que hay. Posiblemente tenga que hacerme alguna placa”, dijo en su momento.

Los ciclistas en las grandes vueltas caminan sobre el filo de una cuchilla de afeitar: son unas bestias capaces de resistir lo que pocos hombres pueden y, al mismo tiempo, máquinas de precisión delicadísimas que cualquier contratiempo, aún mínimo, desestabiliza, una rozadura en la entrepierna, una caída que le deja todo el cuerpo dolorido y le perturba el sueño. Y como así es el ciclismo, el español volvió a caer y cedió 48 segundos en la meta de Cherburgo. “Perdí un tiempo que no esperaba perder. Sufrí otra caída, me golpeé en el otro lado. A partir de ahí, sabía que tenía que minimizar la pérdida de tiempo. No estoy nada contento. El ciclismo viene así, a ver si puedo recuperar algo de tiempo en Pirineos y en Alpes, qué puedo hacer”, afirmó.

Contador terminó retirándose por una gripa que lo afectó. Puso un pie en el suelo y se montó al carro del director. Se despidió de una competencia que anhelaba terminar, pero desde entonces se puso un objetivo claro: prepararse de la mejor manera para llegar bien a la Vuelta. Así lo hizo. Corrió la clásica de San Sebastián y luego se coronó campeón de la Vuelta a Burgos. Pero nuevamente en una grande cayó. En la llegada a Mirador de Ézaro no pudo resistir el ritmo de los favoritos y perdió 20 segundos y este viernes, con el anhelo de descontar segundos, se estaba ubicando para salir a pelear por la bonificación pero una caída le frustró esa idea.

Aún quedan dos semanas y Contador, con un minuto 20 segundos por detrás de Froome, tiene la carrera cuesta arriba. No porque no pueda descontar el tiempo, sino porque nuevamente las heridas de la caída le pasarán factura al pedalista español.  

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