Marcelo Gutiérrez, entre los mejores ciclistas de Downhill del mundo

Hace mes y medio en Canadá sufrió una aparatosa caída. Su cabeza impactó el suelo con mucha fuerza y rebotó como una pelota de tenis. Plop, se fundió… Pero despierto.

Marcelo Gutiérrez, el mejor deportista colombia de Downhill de la historia.Cortesía Redbull

Tras el duro golpe, Marcelo Gutiérrez se levantó en piloto automático. Inconsciente del mundo que lo rodeaba. Fundido con ojos abiertos. Gobernado por sus instintos mientras un miembro de su equipo lo atendía en medio del desespero.

-¿Cómo está Marcelo?

-Oiga, ¿yo tengo datos en el teléfono?

-Sí Marcelo. Usted sabe que tiene una sim card francesa.

-¡Uy! ¿Y quién me la compró?

Tres minutos después:

- Oiga, ¿tengo datos en el teléfono?

Así quedo el caldense. Sufriendo Alzheimer por una tarde, con la película borrada. Lo primero que hizo fue llamar a su novia: “No sé quién eres pero siento que debo llamarte”. Un tropiezo que ocasionó que terminara en la posición 11 de la clasificación general de la Copa del Mundo. “Esa es una de las espinas que me quedaron esta temporada”.

A medida que fue creciendo se enamoró del Downhill, una especialidad del ciclismo de montaña que consiste en descensos con saltos y obstáculos naturales y artificiales en el cual los corredores son evaluados según su tiempo de manera individual. Con un historial plagado de contusiones, fracturas y dientes rotos, Marcelo empezó a montar bicicleta desde los tres años. Su padre, Hernando Gutiérrez, es uno de los mecánicos de bicicletas más reconocidos de Manizales.

“Las lesiones hacen parte del camino que escogí. Hay que tratar de pelear con el instinto de supervivencia que uno tiene como humano para poder competir. Uno siempre sabe que cualquier cosa puede pasar”, cuenta mientras recuerda que un compañero chileno suyo hace un mes quedó parapléjico luego de una caída.

A los 14 años se pasó por completo al Downhill y dejó el BMX. Lo enamoró la independencia que tenía en este deporte, pues dependía exclusivamente de él y de sus capacidades. Su único enemigo o, también aliado, dependiendo las circunstancias, era el cronómetro.  

“El BMX ha sido la cuna de la mayoría de los ‘downhilleros’. Sólo dependo de mí, nada de que el del frente me tumba o se tropieza. La parte bonita es la naturaleza y las pistas. No siento la misma monotonía que en el bicicrós. Porque los escenarios, así sean los mismos, cambian por las condiciones climáticas”.

Mientras compite se ha tropezado con todo tipo de animales: una vez una vaca lo mandó a volar. Hasta se ha topado con osos negros que lo han obligado a parar y andar con cautela. Lo que no lo ha frenado es el nulo apoyo de la Federación Colombiana de Ciclismo.

“Jamás he entendido el porqué la Federación actúa así con el Downhill. De verdad no lo sé. No es sólo de plata. Jamás ha habido reconocimiento alguno ni difusión de las cosas que hacemos. Quería hablar esta semana, que estoy en Bogotá, con Jorge Ovidio González (presidente de Fedeciclismo) para que me explicara la razón. Pero ahora está en Noruega en el Mundial de Ciclismo. Es una lástima ver esa falta de interés”.

Con respecto a la inclusión de su disciplina en el programa de los Juegos Olímpicos, contrario a lo que muchos pensarían, es abierto al decir que lo mejor es que no sea inscrita. “La verdad es que nadie sabe por qué no está. Pero si fuera considerado como tal, la Federación Colombiana de Ciclismo tendría que lidiar y administrar todo. Depender de ellos, mejor no. Creo que afectaría más de lo que en realidad le beneficiaría al Downhill”, afirma.

El jefe de filas del Giant, el mejor equipo del mundo, es uno de los deportistas más renombrados de la disciplina. En 2015 fue quinto en el Mundial de Andorra y ha sido cuatro veces podio en válidas de la Copa del Mundo, su mejor participación en la clasificación general de este certamen ha sido el octavo puesto. Además fue campeón cinco veces consecutivas de la carrera de Crankworx, la más larga del Downhill.

 

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