María Luisa Calle y el sufrido bronce en Atenas 2004

La ciclista de 47 años se consagró en esa Olimpiada, fue despojada de la medalla por dopaje y 14 meses después la recuperó.

María Luisa Calle, medalla de bronce en los Olímpicos de Atenas. Foto: EFE

En 2004 los Juegos Olímpicos volvieron a su lugar de origen, Atenas, Grecia. Se especulaba que estaban diseñados para hacer historia y romper récords. Y no se equivocaron. Era la primera vez que participaban 201 países con un total de 11.000 deportistas y 301 pruebas que fueron transmitidas por 300 canales a 220 países.

Los juegos de Atenas prometían quedarse en la mente de todo el mundo por las diferentes hazañas que allí se lograron. Una de ellas fue la conseguida por la ciclista María Luisa Calle el 25 de agosto de 2004 cuando logró subir al podio.

Pese a que el camino que tuvo que pedalear para llegar a esta medalla no estuvo nada sencillo, es más, tuvo que superar varias caídas para conseguirla. Todo comenzó el 21 de agosto cuando participó en la prueba de los 3.000 metros de persecución individual, en donde no tuvo un buen inicio, pero consiguió clasificar.
Cuatro días más tarde, el 25 de agosto, María Luisa se estaba preparando para la prueba más importante de su vida, esa que la haría soñar con una presea. Empezó la prueba de 100 vueltas por puntos muy tranquila y sin alguna presión, estaba muy segura que la iba a conseguir.

Faltando un punto para asegurar la de bronce sufrió una aparatosa caída, pero pudo levantarse. Con su uniforme roto y las piernas raspadas continuó la carrera hasta finalizar la quinta vuelta, esa que le daría el punto que le faltaba para su medalla. Consiguió 12 puntos, los suficientes para ganar la primera medalla del ciclismo colombiano en unos Juegos Olímpicos. Con este triunfo logró subirse al podio, quedando detrás de la mexicana Belem Guerrero (plata) y de la rusa Olga Slyusareva (oro).

“Lo más emocionante, sin duda, fue subir al podio. Ver la bandera de mi país allí fue electrizante. Se me aguaron los ojos. Subir fue muy importante, porque cada vez que yo veía a las niñas en el podio yo me decía: "Ay Dios mío, ¿cuándo me tocará a mí?"”, afirmó María Luisa en esa época.

La felicidad fue total. Colombia sumaba a su tablero de medallas una más. “Yo no recuerdo cómo pasé en cada sprint, lo que sí me acuerdo es que mi técnico me gritaba cada vez que pasaba por el frente de él: "eres medallista". Entonces saqué fuerzas para terminar la prueba, aunque estaba realmente muy cansada”, aseguró Calle en esa época.

Sin embargo la alegría olímpica sólo le duro cuatro días. El 29 de agosto de 2016 Colombia se enteró de una noticia poco agradable, Calle, había dado positivo en un examen de control antidopaje, la sustancia culpable: heptaminol. Ante ese bochornoso incidente la pedalista entró en depresión, pues ya se consideraba medallista olímpica.

María Luisa recordó que horas antes de la carrera había tomado una pastilla para el dolor de cabeza que contenía neosaldina, sustancia que hasta ese momento no era prohibida. “Un día antes de la prueba la pasé muy regular, estuve enferma de la gastritis y además tuve migraña, así que me tomé algunos medicamentos. El miércoles ya me levanté un poco mejor y salí a rodar, luego almorcé suave, después me fui a descansar un rato, y de ahí salí para el velódromo a calentar”, confirmó Calle a los medios en esa época.

Aunque su argumento fue escuchado por el Comité Olímpico Internacional, no sirvió de nada pues le aseguraron que cada deportista debía ser responsable de las sustancias que aparecieran en su cuerpo. Y así fue como le arrebataron de sus manos la medalla que con tanto esfuerzo había conseguido y se la cedieron a Erin Mirabella, la ciclista que había quedado en cuarto lugar.

Fue necesario que pasaran 14 meses y una larga batalla jurídica para que le fuera devuelta su presea. El miércoles 19 de octubre en manos del presidente del momento, Álvaro Uribe Vélez, y en una ceremonia en la Casa de Nariño, le regresaron la medalla y más que eso, el honor.

En ese momento Colombia volvía a quedar con dos medallas en estas olimpiadas y con nueve en su historia. Pero aquí no se rompía la relación de Calle y los escándalos por dopaje. En marzo de 2016 luego de los Panamericanos de Toronto se repitió la historia, cuando la Comisión Médica de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) confirmó que dio positivo por dopaje, debido a la presencia en su organismo de GHRP-2, un potenciador muscular y de tendones.
La pedalista no se dio por vencida y emprendió una nueva batalla para demostrar su inocencia en este caso. Sin embargo, esta vez no la pudo ganar. Mediante una carta enviada a la Unión Ciclista Internacional (UCI), aceptó la sanción interpuesta por cuatro años que la dejaron por fuera de los Olímpicos de Río 2016.

Hoy, luego del escándalo es un poco reacia con los medios. Siente que queda María Luisa para rato y que aún le queda mucho por pedalear a pesar de los fuertes problemas que ha tenido que enfrentar en su vida deportiva.