Mathieu Van der Poel, la nueva perla del ciclismo holandés

En un deporte cada vez más calculador y libreteado, un “suicida” de 24 años se ha convertido en la sensación de la temporada 2019. Viene del ciclocrós y promete ser una de las estrellas del futuro, al lado del colombiano Egan Bernal y el belga Remco Evanepoel.

Mathieu Van del Poel, una de las nuevas figuras del ciclismo mundial.
Mathieu Van del Poel, una de las nuevas figuras del ciclismo mundial.AFP

Se ha mediatizado tanto el deporte mundial en los últimos años, que debe innovar constantemente. Y también necesita de nuevas figuras, caras frescas, con imágenes renovadas, pero el talento suficiente para ganar. Por eso, nombres como los de el colombiano Egan Bernal, el belga Remco Evanepoel y el holandés Mathieu Van der Poel le han caído como anillo al dedo al ámbito ciclístico.

El primero dejó de ser una promesa y en su primera temporada en el equipo Sky, la 2018, ratificó con resultados todo su potencial. Con apenas 22 años ya estrenó su palmarés en pruebas World Tour y es candidato para ganar una de las grandes carreras por etapas. Remco, de 19 años, es el actual campeón mundial juvenil de ruta en fondo y contrarreloj, además firmó contrato con el Deceuninck Quick Step, el más exitoso del momento.

Pero ha sido Van del Poel quien se ha robado todas las miradas en la primera parte de la temporada 2019. En el ámbito del ciclismo se sabía que tenía condiciones físicas y técnicas extraordinarias, pero su actuación del pasado domingo en la clásica holandesa Amstel Gold, dejó a todos asombrados. Aunque cometió todos los errores posibles para un novato en una prueba de cerca de 250 kilómetros de recorrido, se llevó la victoria a punta de coraje, fuerza y un atrevimiento descomunal.

Mathieu tiene por qué ser diferente. Es hijo de Adrie van der Poel, un ex ciclista holandés, quien en su carrera profesional, entre 1981 y 2000, consiguió más de 100 victorias. Y nieto del francés Raymond Poulidor, una leyenda del pedalismo, considerado como “el eterno segundo”, pues aunque se subió ocho veces al podio final del Tour de Francia, no lo pudo ganar. De ellos heredó el amor y la pasión por las bicicletas, pero también los contactos y facilidades para ingresar  al complejo mundo del ciclismo desde muy chico.

Doble campeón del mundo júnior de ciclocrós, una disciplina que consiste en realizar un determinado número de vueltas a un circuito con tramos de asfalto, caminos destapados, prados y terrenos enfangados, y con una serie de obstáculos naturales o artificiales que a veces obligan al corredor a bajarse de la bicicleta para sortearlos, también ha sido ya ganador del mundial júnior en ruta. Este año, en su primera incursión seria en pruebas del World Tour, fue cuarto en la Gante-Wevelgem, cuarto en el Tour de Flandes y se impuso en la Clásica a través de Flandes, la Flecha Brabanzona y la Amstel Gold Race.

Corre para el equipo continental belga Corendon-Circus, con el que tiene contrato hasta 2023, aunque semanalmente ha tenido que rechazar ofertas, incluso públicas, del Deceuninck Quick Step, pues se ha convertido en la obsesión de su manager, Patrick Lefevere. Aunque toda parece indicar que la joven maravilla tendrá que ceder pronto si quiere seguir evolucionando en el ciclismo profesional. Por ahora, va a seguir combinando las dos disciplinas, al menos hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en los que buscará la medalla de oro.

Tiene un dominio excepcional de la bicicleta, pero también una  fuerza descomunal, pero debe aprender a planear mejor las competencias y ser más estratégico. Responde a sus instintos y ataca sin pensar en las consecuencias, no se; guarda nada. Y eso, en el ciclismo actual, le puede pasar factura, así sus gestas emocionen y enamoren a los aficionados.

Según Vincenzo Nibali “probablemente el ciclocross le ha dado esa explosividad que tiene. El barro y la arena le han servido para ganar en vatios de potencia”, esos que mostró con orgullo en sus redes sociales después de haber ganado la Amstel Gold, en la que atacó, luego se quedó del lote puntero y tuvo que perseguir, para lograr la cacería y terminar ganando con autoridad en el embalaje.

Pero todavía tiene mucho camino por recorrer, a pesar de que ya suma cerca de 150 triunfos, 21 de ellos en la ruta. Para el excampeón del Tour de Francia, Bradkey Wiggins, “Van der Poel es un potencial ganador de una de las grandes”, pero a Mathieu, que ya es campeón nacional élite, eso no se le pasa por la cabeza. “Ahora mismo estoy preocupado por seguir disfrutando, eso es lo que he hecho desde niño sobre una bicicleta, fue lo que me inculcaron en la casa. No soy ingenuo, se bien lo que he logrado, pero también respeto mucho esta profesión y se lo difícil que es, veremos hasta donde llego”, asegura con una tranquilidad extraña en un joven de 24 años, pero habitual en él, un deportista disciplinado, dedicado, de quien seguiremos escuchando, leyendo y viendo noticias en los próximos años.

 

 

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Redacción deportes

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Mathieu Van der Poel, la nueva perla del ciclismo holandés

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