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Miguel Ángel López: la virtud de no olvidar las raíces

El ciclista boyacense recuerda constantemente a su familia y a Rafael Acevedo, su mentor. Evocar a quienes lo han apoyado y quienes lo vieron crecer es una enseñanza que dicta la importancia de no olvidar el origen, la identidad y la gratitud.

Miguel Ángel López hace parte del grupo Astana desde 2015, luego de que el colombiano ganó el Tour de L'avenir en 2014.EFE

“Mis inicios en el ciclismo fueron para ir al colegio. Los últimos tres años del bachillerato no tenía en la cabeza que quería ser ciclista, pero el ciclismo era lo mío y al final Dios me lo puso y empecé a entrenar y conocí a Rafa”.

Así relató el origen de todo Miguel Ángel López en días pasados cuando habló con la Federación Colombiana de Ciclismo por medio de sus redes sociales. ‘Superman’, como todos lo conocemos en las competencias de ruta, es el espejo de muchos de nosotros, de los que crecimos viendo a la bicicleta como nuestro medio de transporte, como el vehículo que nos facilitó los largos recorridos y que nos despejó la cabeza en días difíciles.

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López no abandona las raíces del campo. En su temperamento, en su modo de hablar refleja esa templanza que caracteriza al boyacense, al que se sube en una bicicleta con sus botas y su ruana para transportar sus cultivos y sus víveres. Aunque el ciclismo profesional lleva a sus deportistas a muchos lugares del mundo, a alejarse de casa para poder preparar cada temporada, existen personas como Miguel Ángel, que llevan la idiosincrasia de su tierra y no permiten que los tentáculos del reconocimiento y del progreso penetren la identidad y consigo los colores y las costumbres que llevan en su espalda y que son una representación de todo un pueblo, de toda su aldea.

Santiago López, su papá, pensaba que el gusto por el ciclismo era “mamadera de gallo”. Así lo anotó Luis Montenegro para este diario en la historia que cuenta la cronoescalada en la que Rafael Acevedo resultó asombrado con el rendimiento de Miguel Ángel en un recorrido que se hizo el 25 de septiembre de 2011 entre Sogamoso y El Crucero, en Boyacá, que constaba de 16 kilómetros de recorrido y en la que tardó 37 minutos con 45 segundos.

Y la historia se repite una y otra vez. Los papás quieren, en muchas ocasiones, que sus hijos sigan pasos similares, que caminen por el camino ya trazado. El papá de ‘Superman’ quería que su hijo lo siguiera ayudando en el campo, porque las labores del campesino terminan siendo tradición y respeto por la familia, por la tierra que han cuidado por décadas. Lo cierto es que el ciclismo no le impidió a Miguel Ángel López descuidar la vereda de la que proviene, no le hizo olvidar que en sus pedalazos están los cultivos que lo hicieron fuerte y osado.

“No me lo creía, pegar ese salto tan rápido y firmar el contrato con Astana fue algo bastante grande, que me sorprendía, pensaba en qué idioma iba a hablar, conocer a los compañeros. Siempre me ha gustado ir con calma, sin ser aletoso (anárquico), ir progresivamente y esperar que todo se vaya dando, pero guardando algo dentro de uno para los momentos claves”, contó ‘Superman’ López.

Fue en 2015,  a sus 21 años, luego de que el colombiano ganara el Tour de L’avenir en Francia, que Astana lo fichó. Y desde entonces ha tenido destellos de fortaleza física y mental que justificaron su apodo de “Superman”. Los días en los que se movilizó en esa vieja bicicleta de montaña fueron los pilares para tener mayor fuerza en las piernas y así poder encarar cualquier trepada. En la ruta, y en la vida también, ha sabido mirar la cuesta arriba con valentía, entendiendo que cada día trae su reto y su esfuerzo.

La Vuelta de la Juventud de Colombia (2014), el Tour de L’avenir (2014), el premio de los jóvenes de la Vuelta a España (2017), el tercer puesto en el Giro de Italia, más la clasificación de los jóvenes (2018), el Tour Colombia (2019), la Volta a Cataluña (2019), la clasificación de los jóvenes del Giro de Italia (2019) y el premio de la combatividad de la Vuelta a España (2019) son algunos de los reconocimientos que ha tenido Miguel Ángel López desde sus inicios en el ciclismo profesional.

Cada triunfo sigue siendo para su familia, para Rafael Acevedo que fue su mentor y su apoyo desde aquella cronoescalada del 25 de septiembre de 2011. Ser del campo le enseñó a agradecer sus raíces, a agradecer los lazos que unen esfuerzos y alegrías, a mantener la humildad que no es misericordia, sino la humildad que refiere a recordar los valores más nobles de la convivencia y el respeto, a ser sencillos ante la gloria y valientes en la derrota.

“Extrañaba estar con la familia, esta es la parte buena de la cuarentena. Desde que nació mi hijo he estado poco tiempo con él para brindarle el amor. Lo bueno es que estoy con las personas que amo, me divierte ser padre”, dijo Miguel Ángel López sobre estos días de cuarentena, donde se sigue entrenando en casa y disfruta de ese núcleo vital que es la familia.

 

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Andrés Osorio Guillott

Ciclismo

Miguel Ángel López: la virtud de no olvidar las raíces

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