Vuelta a España

Miguel Ángel López se desquitó en la Vuelta a España

El ciclista boyacense, quien en 2016 se tuvo que retirar en su estreno en la ronda ibérica tras caerse dos veces, ganó la etapa 11 y se metió en el Top 10 de la general

López con el trofeo de ganador de la decimaprimera jornada. AFP

En medio de niebla y agua, de una lluvia que golpea la cara como pequeñas cuchillas, Miguel Ángel López, el ciclista de Pesca, Boyacá, tuvo más piernas que todos. Tuvo más fuerzas que el mismísimo Chris Froome, un hombre que camufla su rostro, pero que delata sus sensaciones cuando clava su mirada en el potenciómetro en busca de los números que le den tranquilidad y regularidad.

Este miércoles, en la llegada al observatorio astronómico de Calar Alto, a 2.120 metros sobre el nivel del mar, el colombiano del Astana no solo ganó la etapa 11 de la Vuelta a España; también se quitó de encima una mala historia en la ronda ibérica. El dolor y la angustia de 2016, cuando se cayó dos veces y tuvo que abandonar en la sexta etapa, fueron reemplazados por la alegría y la satisfacción de vencer a los mejores del mundo, de hacerles daño y mucho. Explosivo e intratable, López puso a sufrir a Vincenzo Nibali, a Wilko Kelderman, a Romain Bardet y a Alberto Contador.

En el último kilómetro, con el italiano por delante y Froome tomando bocanadas de aire, un Miguel Ángel corajudo cambió de relación y atacó, miró para atrás, calculó la distancia y clavó sus ojos en Nibali. Lo pasó con facilidad. Se sintió tan fuerte que no paró hasta la meta, cuando levantó los brazos firmando la paz consigo mismo en una carrera que hasta este miércoles solo traía recuerdos negativos. Cinco horas, cinco minutos y nueve segundos, el tiempo del colombiano, que le sacó 14 segundos a Froome, quien con sus piernas delgadas trabajando como un molinillo recuperó espacio y tiempo. El pedalista nacional se convirtió en el segundo escarabajo más joven en ganar una etapa en la Vuelta con 23 años, seis meses y 26 días.

Y sumado al grandilocuente triunfo, López se metió en el top 10 de la competencia (subió cinco puestos) en una jornada perfecta en la que forjó el espíritu combativo, esta vez no con algo trágico sino con la victoria, su primera en una de las tres grandes. Quien no tuvo un buen día fue Esteban Chaves, que llegó en el puesto 17 a 2:05 de su compatriota cediendo así el segundo lugar de la clasificación general. El corredor del Orica Scott reventó a 10 km para el final y tuvo que regularse para disminuir el daño. Ahora, el bogotano es tercero a 2:33 del británico del Sky y por detrás de Nibali (a 1:33). Difícilmente, con lo sucedido, podrá pelearle el título a un Froome que parece una máquina y ahora a Nibali, quien se metió en la disputa. Eso sí, las posibilidades de su segundo podio consecutivo en España se mantienen. Cabe hacer la salvedad: aún queda mucho por recorrer y cualquier cosa puede pasar.

Este jueves será la decimosegunda etapa, con un trayecto de 160,1 km entre Motril y Antequera Los Dólmenes, jornada con dos premios de montaña, uno de primera categoría y otro de segunda, y con una llegada en plano. La próxima cita de los escaladores: el próximo sábado, cuando la carretera se empine y cuando López intentará otra vez hacer la cosas de la mejor forma posible.

 

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