Miguel Ángel López, segundo en la etapa 14 de la Vuelta

El pedalista colombiano finalizó en Sierra de La Pandera a 27 segundos del ganador de la fracción, Rafal Majka. Esteban Chaves perdió el tercer lugar en la clasificación general.

Miguel Ángel López se acerca al top-5 en la clasificación general. AFP

Supermán, el hombre de acero. Nombre de superhéroe. Ese que es capáz de derrotar cualquier amenaza a la que esté expuesta la tierra. Invencible e intocable. En ese apodo pensó Rafael Acevedo cuando su pupilo, Miguel Ángel López, se enfrentó a unos ladrones que querían robarle una bicicleta en Sogamoso. Y no fue un apodo mal pensado, porque este boyacense ha demostrado que nada lo puede vencer. Ante las adversidades se levanta más fuerte y cuando le dan espacio vuela, como lo hizo este sábado en el ascenso a Sierra de La Pandera en la etapa 14 de la Vuelta a España, donde atacó sin césar, dejó sin reacción a hombres como Vicenzo Nibali, Chris Froome y Alberto Contador. Al final terminó segundo en la fracción de 175 kilómetros que se inició en Écija. Lo separaron 27 segundos del ganador del día, Rafal Majka del Bora Hansgrohe (4:42:10) y tan solo le rasguñó cuatro a los grandes favoritos. (Vea el especial de la Vuelta a España)

Sin embargo, cuando la carretera se empina aparece ese superhéroe de las historietas para hacer fantasear a los amantes del ciclismo con su talento. Cuando ataca no mira hacia atrás, se enfoca simplemente en lo que lo separa de la meta y pedalea tan fuerte que sus rivales solo pueden verlo desvanecerse en el horizonte. No es un pájaro, no es un avión, es Supermán. Y con el paso de las etapas demuestra que está para grandes cosas, aún se mantiene en la décima posición en la clasificación general (a 3:48 de Froome), pero la distancia cada vez es menos. Sus rivales inmediatos ya sienten su respiración más de cerca: 25 segundos lo separan de Michael Woods (noveno); 29 de Alberto Contador (octavo); 37 de David de la Cruz (séptimo) y 39 de Fabio Aru (sexto).

Le dieron espacio a Miguel Ángel López y atacó. Después de seguir la rueda del líder de la competencia, Chris Froome, en los primeros kilómetros del ascenso a Sierra de La Pandera y aguantar a buen paso los pedalazos del ciclista del Sky, quien nunca se desesperó cuando Esteban Chaves intentó un ataque a falta de 3,7 kilómetros y después ante las respuestas de Contador y Nibali. A paso firme Froome cazó a los corredores y cuando se unió el grupo, llegó el arranconazo del hombre del Astana, quien aprovechó el descuido de sus rivales que cuidaban la rueda de Wilco Kelderman, holandés que se metió en la tercera posición en la clasificación general (a 2:17 de Froome). Contador y Nibali intentaron cazarlo, pero les fue imposible. "Fue una fracción muy dura. El equipo hizo una gran labor a lo largo del día", dijo a Caracol Televisión el nacido en Pesca, Boyacá. "Aproveché que los rivales se cuidaban y decidí atacarlos. Al final logramos ganar algunos segundos".

Pero la alegría de unos es la preocupación de otros. Esteban Chaves nuevamente cedió tiempo en el ascenso. Después de una primera semana brillante, en la que siempre le siguió la rueda a Froome y respondió ante los diferentes ataques del inglés. La segunda semana no ha sido la mejor para el bogotano. El miércoles en la llegada al Obserbatorio Astronómico de Calar, perdió un minuto largo con respecto al inglés y en la jornada de este sábado cuando nuevamente la jornada finalizó en alto vio como el lider del Sky y de la competencia le sacaba 26 segundos más y junto con él Wilco Kelderman, quien se ubicó en la tercera posición de la clasificación general. El colombiano ahora es quinto a 2:36 del británico.

Los otros pedalistas dejaron de contar una vez el pelotón llegó a Sierra La Pandera. Fabio Aru, compañero de Miguel Ángel López, se cortó muy pronto. Su marcha parece decrecer con el paso de los kilómetros, al igual que le sucede al canadiense Michael Woods, y sobre todo a David De la Cruz. Había mucho ritmo por delante y a algunos se les pegaba el asfalto como esos chicles inoportunos que parecen enamorarse de la suela de los zapatos. Para otros, el asfalto era un brillo sobre el que rodar. Y el grupo, o lo que quedaba de él tras el anterior puerto de segunda categoría y el muro de Valdepeñas de Jaén donde se quedó hecho un hilo que se iba haciendo más delgado.

De pronto, allí en La Pandera, entre olivos, esos que no levantó la nada, el dinero o el señor, se vio pasar una ráfaga blanca. Esteban Chaves inauguró los ataques después se unieron a esa fiesta Contador y Nibali y cuando en los últimos dos kilómetros todo parecía controlado por Froome, un intento de ataque de Kelderman fue neutralizado, pero de atrás apareció una flecha azul celeste que se desapareció casi de inmediato si eran seis los que conformaban el grupo que perseguía a un poco más de 50 segundos a Rafal Majka, en un abrir y cerrar de ojos quedaron cinco mientras que Miguel Ángel López pedaleaba en la mitad sin mirar atrás.

Nibali finalizó tercero y le descontó cuatro segundos a Froome gracias a la bonificación en línea de meta. Lo del italiano y el británico parece un juego de estrategas, observando y aprovechando oportunidades para sacar segundos. También intentan separarse el uno del otro, pero la montaña parece quiere mantenerlos unidos. Y entre lo uno y lo otro se construyen etapas que se disfrutan más allá de la diferencia. De la nada se construyó una etapa magnífica en la que atacaron casi todos los esperados. Miguel Ángel López arañó tiempo, Majka ganó y Chaves cedió segundos importantes, de esos que pueden costar el podio al final de la carrera.