En Mont Blanc se empezará a definir el podio del Tour

Los ciclistas que están ubicados del segundo al sexto puesto en la clasificación general están separados por un tiempo de 1:08. Nairo, Bardet y Porte van tras los puestos de Mollema y Yates.

Nairo Quintana se ubica en la cuarta posición del Tour de Francia. Foto: AFP

El gran protagonista de la última semana de Tour es el pico más alto de  Europa Occidental: el Mont Blanc que culmina a 4.808,73 metros de altitud. El pelotón del Tour lleva varios días dando vueltas alrededor de esta imponente montaña. Los corredores la vieron el domingo desde el Grand Colombier, el martes desde Finhaut-Emosson, el miércoles desde Megève, pero este viernes, en Le Bettex estarán más cerca que nunca del coloso que vigila desde las alturas la pequeña localidad de Saint-Gervais. (Conozca las etapas que quedan del Tour de Francia)

Los dos primeros puertos, La Forclaz de Montmin (1ª categoría) y la Forclaz de Queige (2ª), se recorren antes del kilómetro 75. Después llega la inédita subida a Bisanne, un puerto de categoría especial con 12,4 km y una pendiente media del 8,2%, hasta alcanzar los 1.723 metros de altitud. A continuación el descenso al Valle Blanco, por Megeve, antes de iniciar la última subida, de primera categoría. "Es la subida más irregular de Tour, con muchas rupturas en la pendiente", dijo el ciclista francés Romain Bardet después de haberla reconocido.

Sus 9,8 kilómetros (al 8%) comienzan con una parte muy pronunciada en Amerands. La carretera se vuelve a levantar en el último kilómetro que se dirige a Bettex, pasando por la estación termal de Saint-Gervais. El pequeño pueblo de Haute-Savoie (5.800 habitantes), orgulloso de contar en su territorio comunal con el Mont Blanc (4.808 metros), la cima más alta de Europa, recibirá el Tour por tercera vez, 24 años después de su último pasaje, cuando ganó Jaermann.

La grandeza del Monte Blanco podría inspirar los proyectos de los más valientes que encontrarán un terreno propicio a los ataques. En un dinámico formato de 146 kilómetros, la pelea promete ser especialmente intensa en la segunda mitad de la etapa. Los hombres del Sky, expertos en neutralizar los ataques más inoportunos, tendrán que vérselas con los rivales del líder de la general en la inédita subida a Bisanne, de categoría especial.

El objetivo no será necesariamente el maillot amarillo pero ya sabemos que Froome no deja espacio ni por si las moscas. No por ello tirarán la toalla los aspirantes al podio, más animados tras los ajustes de tiempo en la cronoescalada del jueves. “Espero encontrar terreno para dar rienda suelta a mis ambiciones ofensivas”, decía Romain Bardet, mientras Richie Porte era aún más directo al hablar de su disposición total a “luchar por el podio”. 5º y 6º respectivamente en la general.

Los dos perseguidores tienen en el punto de mira a Nairo Quitana quien afirmó no sentirse bien en los últimos días. Para subir al cajón también tendrán que desahuciar a uno de sus ocupantes. Bauke Mollema y Adam Yates todavía tienen algo de margen y no lo van a poner nada fácil.