Nairo con medio Giro en el bolsillo

Un brillante trabajo del Movistar permitió la victoria y la conquista de la camiseta rosa.

AFP

Nairo Quintana y el equipo Movistar propinaron este domingo un golpe demoledor a sus rivales, especialmente a quien era considerado como el más difícil, el italiano Vincenzo Níbali, quien tras guapear para seguir el paso del colombiano y resistir tres ramalazos del escalador boyacense en la subida final debió entregarse y apenas pudo conseguir un quinto lugar en la etapa y ya pierde 1.10 en la general.

Los aspirantes a portar la malla rosa final en Milán estaban avisados de lo que iba a ocurrir porque el Movistar se puso al frente del lote en buena parte de la etapa para neutralizar la escapada del día antes de que llegara el difícil ascenso a Blockaus que iba a destrozar el gran lote desde que el terreno en duro ascenso comenzó a complicarse gracias al efectivo trabajo de Andrey Amador y del boyacense Winner Anacona. La intención del equipo español era clara: trabajaba para su líder que quería vestirse de rosa pero además estaba resuelto a obligar a los aspirantes al título a realizar un esfuerzo descomunal que seguramente va a afectar su rendimiento en la cronómetro individual de casi 40 kilómetros que se correrá el próximo martes.

El de ayer fue un día de pésima suerte para el equipo Sky, por la imprudencia de un guardia que dejó una motocicleta en el borde izquierdo de la carretera que provocó una caída masiva que hizo que perdieran toda opción sus dos líderes, Geraint Thomas y Mike Landa, en las primeras rampas del ascenso. Así mismo allí se vió involucrado Adam Yates, el líder del Orica. El colombiano Sebastián Henao fue un gregario de lujo para el líder del Sky, pues se puso delante de Thomas y lo llevó a rueda, con la ayuda del español Diego Rosa, hasta la meta para limitar al máximo posible el retraso.

Aficionados y periodistas se quejaban de que en las ocho primeras jornadas del Giro no había pasado nada, ni siquiera en el exigente ascenso al Etna. Pero bastó una sola etapa, la novena, para que pasara todo hasta el punto de que casi se puede decir que Nairo Quintana tiene ya medio título en el bolsillo. Níbali cometió un error impresionante al querer seguir la rueda del colombiano pues eso lo reventó y por ello en los kilómetros finales fue sobrepasado sin dificultad por el francés Thibaut Pinot y los holandeses Dumoulin y Mollema. Si bien el minuto que perdió el italiano parecería aún escaso y podría pensarse en una recuperación en la tercera semana él sabe que que Nairo es un corredor de una dimensión bien distinta a la del Chaves al que superó el año pasado a dos días del final.

Por su parte los tres holandeses que siguen en la general detrás del boyacense quizás pueden recortar tiempo y hasta despojar de la camiseta de líder a Quintana el martes en la cronómetro. Pero hay que esperar qué pasa en esa contra reloj que no es totalmente llana sino que tiene numerosos repechos y un final que tira hacia arriba. Además hay que tener en cuenta que Nairo no es una pera en dulce en este ejercicio en solitario en el que ha progresado notablemente, hasta el punto de que el año pasado batió en la cronómetro de La Ruta del Sur a Dumoulin. Pero, pase lo que pase en esos 39.8 kilómetros, luego vendrá la montaña y estos tres grandulones (los tres pasan de 1.80 y pesan más que el colombiano), van a tener que vérselas con  él en puertos durísimos en los que el mejor escalador del mundo de la actualidad tiene todas las de ganar.

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