Nairo explota en Covadonga

El Colombiano mostró que es el candidato más firme para el triunfo.

Nairo Quintana en la llegada de la décima etapa de la Vuelta a España. / AFP

Lagos de Covadonga ha sido para los españoles, y especialmente para los colombianos, la etapa mítica de la Vuelta a España, como lo es Alpe D¨Huez en el Tour de Francia. Son las dos cimas más recordadas de nuestra corta historia en el profesionalismo europeo. La primera porque fue allí donde triunfó y se vistió de amarillo Lucho Herrera en 1987 y la segunda porque en la estación invernal, en 1984, el fusagasugüeño fue el vencedor de la primera jornada en una de las tres grandes carreras del año. Desde entonces la llevamos en el corazón a pesar de que se han encontrado etapas más duras, como El Anglirú, también en Asturias.

Y esta etapa de montaña esplendorosa y de dureza descomunal había caído casi en el anonimato porque unos años después de que la ganara Oliverio Rincón fue la cima para corredores de segundo orden, que se aprovechaban de largas fugas. Por ello para los ciclistas y los aficionados de ese país Nairo resucitó ayer la leyenda de esos doce kilómetros de ciclismo puro, de terreno ideal para quienes quieren ganar la carrera.

La emoción comenzó en los primeros kilómetros del ascenso cuando se quedó Chris Froome quien a duras penas podía seguir el ritmo de sus coequiperos. Llegó a perder casi el minuto y a mandar a sus compañeros a que se fueran adelante. Fue entonces cuando ocurrió lo inexplicable, lo raro por decir lo menos, porque el hombre nacido en Nairobi abrió los brazos y comenzó a pasar ciclistas y a recortar segundos al grupo que iba recogiendo los ciclistas que estuvieron fuga. Entonces arrancó Contador y a su rueda Nairo, quien pronto forzó la marcha para no siguiera el recorte de tiempo del líder del Sky y para llegar solitario a la cima sagrada de la Vuelta.

Tras lo ocurrido ayer, con la primera victoria de los colombianos, la que más esperábamos, se vio que La Vuelta la van a pelear a muerte dos corredores: Nairo y Froome. Contador y Chaves  tendrán que contentase con buscar el último escalón del podio  Una muestra de la valentía y el coraje del ibérico y de la forma espectacular como el corredor bogotano va es ascenso.

Aunque la cronómetro que se correrá a tres días del final no va a ser igual a la que corrió en el Tour, porque Nairo era un luchador disminuido por las alergias, necesita para asegurarse la Roja ampliar un poco más la ventaja, a unos dos minutos. Pero hay tiempo y terreno para hacerlo porque por delante hay toda la montaña que necesita. Los papeles se invirtieron y ahora es el colombiano en que tiene toda la posibilidad de ir alejándolo poco a poco lo necesario.

Por ello esperamos que, como ocurrió en el 87, Lagos de Covadonga le dé el impulso definitivo para llegar de rojo a Madrid y además hay que pensar en un último recurso, como ocurrió en el 87 cuando Sean Kelly se la arrebató a Herrera transitoriamente, Nairo tiene la penúltima etapa para dar el zarpazo. Nada está ganado porque hay terreno para que pase cualquier cosa. Somos optimistas pero aún no triunfalistas. Apenas estamos llegando a la mitad de la carrera.

Nota: ¿Si han visto ustedes la cantidad de molinos de viento con los que se está cambiando en España la forma de conseguir la electridad en el futuro? Acá en cambio se sigue invirtiendo un dineral en gigantescas hidroeléctricas que ya se están quedando sin agua y terminarán secas en 30 años como elefantes blancos. ¡Qué diferente es pensar en la gente y entender el cambio climático que pensar en el bolsillo de miles de ladrones de cuello blanco!

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