"Nairo es más completo que Lucho"

Rafael Antonio Niño, director del equipo EBSA Indeportes Boyacá, lleva 48 años de su vida dedicados al ciclismo. Como técnico ganó la Vuelta a España de 1987.

Rafael Antonio Niño, director del equipo EBSA Indeportes Boyacá, que participa en la Vuelta a Colombia. / Luis Ángel-El Espectador

Del puesto del piloto de un Renault Logan negro y amarillo con los logos del equipo EBSA Indeportes Boyacá se bajó un señor. Abrió el baúl, sacó una escoba vieja de paja y se puso a barrer el andén en donde unos minutos más adelante ubicaría algunos elementos. Podría ser cualquier ayudante del equipo, pero no, se trataba de Rafael Antonio Niño, el director técnico y quien como ciclista sigue siendo quien más ediciones de la Vuelta a Colombia ha ganado: seis, en 1970, 1973, 1975, 1977, 1978 y 1980. “Hágame el favor y me pasa esa silla”, le gritó a un hombre que estaba a unos metros. La alzó con sus manos, la limpió y le dijo a un amigo suyo que se sentara ahí mientras él terminaba de organizar todo.

Rafael Antonio Niño, hoy de 64 años, sigue siendo igual de metódico que en su época de ciclista, no pierde detalle y es exigente. Su papel de director no lo asume sólo como un hombre que da órdenes, pues hace de todo. Da la impresión de ser malgeniado, porque en la carretera se ve estresado. Grita, regaña, gesticula. Pero cuando la etapa termina se convierte en un señor callado, tímido, pensativo y muy amable. Sus colegas y discípulos lo califican como serio, conocedor, exigente, riguroso y enamorado de su oficio.

Tras organizar la salida de su equipo para una de las etapas de la edición 64 de la Vuelta a Colombia, Niño habló con El Espectador sobre su experiencia, el momento actual del ciclismo nacional y su vida, que está llena de momentos gloriosos como entrenador y pedalista.

¿Cómo se vive una carrera de este tipo?

Creo que la vivimos como a todos los que nos gusta el ciclismo: con alegría. Lógicamente, vamos a tener momentos difíciles, de incertidumbre y estrés, pero en realidad es muy rico estar acá porque todo es una fiesta.

¿Cuántos años lleva unido al ciclismo?

Desde los 16 años estoy en este mundo del ciclismo profesional, es decir, son 48 años rodeado de bielas.

¿Y ya ha pensado en dejar el ciclismo y dedicarse a descansar? ¿O eso se ve lejano?

Mientras mi mente esté funcionando correctamente y pueda dirigir, quiero seguir haciéndolo.

¿Cómo se describe como técnico?

Soy muy pasivo. No tomo decisiones sin pensarlo dos veces. Tengo que saber exactamente lo que toca hacer y no le dejo nada al azar. Creo que los resultados lo dicen: una Vuelta a España y una Dauphiné Libéré con Lucho. También con Fabio Parra, quien fue subcampeón de la Vuelta a Suiza.

¿Alguien ganará más Vueltas a Colombia que usted?

Creo que es difícil porque los ciclistas buenos de ahora se van desde muy jóvenes a Europa y no se quedan participando en la Vuelta a Colombia. Por ejemplo, Nairo Quintana podría ser un candidato a ganar más que yo, pero por su calendario en Europa es muy complicado que venga.

¿Nairo Quintana se parece en algo a usted?

Lo veo muy centrado en lo que hace y lo que dice, no es de hablar más de la cuenta y creo que yo también intentaba ser así.

¿Qué tan diferentes son Nairo y Lucho Herrera, a quien usted dirigió?

A Lucho le tocaron bicicletas más pesadas, no con la tecnología de hoy. En cuanto al estilo, creo que Nairo es más completo que Lucho, porque sabe defenderse en todos los tipos de competencias. También juegan a su favor la edad que tiene y el potencial que se le ve.

¿El ciclismo de antes era más complicado que el de hoy?

Teníamos todo lo máximo en ese momento. Los carros en el 50 también fueron último modelo y fueron lo mejor. Hoy en día se usa lo máximo en carbono, pero de acá a 10 o 15 años los hijos de los ciclistas de hoy dirán: “Uy, pero cómo competían con esas bicicletas tan feas”. Así son las cosas. La dificultad se reduce, pero es culpa de la tecnología, no de los ciclistas.

¿Cómo es su día a día?

La verdad es que el ciclismo ocupa casi todo mi tiempo. Trato de pensar siempre en esto, y la verdad no es algo que me desgaste. A veces intento salir a trotar o caminar para mantener buen físico. Por el hecho de haber sido deportista, uno siempre va a pretender mantener una vida saludable.

¿Y con quiénes comparte más tiempo?

Vivo con mi hijas en Bogotá, aunque el 50% de mis días los paso en Tunja entrenando con el equipo. Mis hijas son dos profesionales y el otro todavía no ha decidido qué hacer.

¿Ninguno siguió los pasos del papá?

No, a ninguno le llamó la atención. La verdad es que el ciclismo les interesa muy poco. Hoy en día gastan la mayoría de su tiempo al frente de un computador estudiando o viendo otras cosas.

¿Cómo es Rafael Antonio Niño como padre?

Creo que bueno. Eso habría que preguntárselo a ellos. Yo soy un tipo serio en mis cosas, les inculco a mis hijos la importancia por el respeto a las personas, la responsabilidad y la honradez. Creo que tener esos principios claros es bueno para todo ser humano.

¿Se parecen en algo el padre y el entrenador?

Tengo muy buena relación con mis ciclistas, pero no es como de padre e hijo porque ya son todos mayores. El menor tiene 23 años y los demás son todos hechos y derechos.

Pero ¿la euforia con la que dirige es la misma con la que manda en su casa?

No, en la casa soy más tranquilo; en la carretera toca ser fuerte y aguerrido para que lo oigan a uno y le hagan caso.

¿Los ciclistas de hoy en día son más profesionales que los de antes?

Creo que no, porque hoy en día los ciclistas son menos esforzados que los de antes. Hoy no quieren rodar tanto, quieren que todo sea lo menos desgastante posible. Les gusta mucho la comodidad. En los años pasados era montar a cualquier costo, ahora no.

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@luisguimonte

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