“No estoy obsesionado con ganar”: Nairo Quintana

El colombiano admite que quiere el título del Tour de Francia, que comenzó ayer, pero sabe que no será fácil. “Si no es este año, habrá más oportunidades”, dice.

Nairo Quintana asegura que no hay un claro favorito para ganar el Tour. / AFP

En Cómbita, en las tierras altas de Boyacá, donde nació hace 25 años, Nairo Quintana tiene un terreno en el que siembra papas y cría pollitos. En sus pocos momentos libres sube a ver crecer lo sembrado, a abstraerse, a olvidarse de que un país, un continente entero, están pendientes de él.

Sus rivales para el Tour: Contador, Froome y Nibali no pueden sembrar papas donde hacen sus concentraciones, tampoco pueden estar con su familia…

Tengo esa ventaja, pero genera un poco de envidia. Muchos dicen, “Ah, Quintana está por allá y nosotros aquí, más controlados”. Tengo la opción de matar dos pájaros de un solo tiro y con mucho gusto lo hago: tengo la altura, tengo mi casa, mi familia y mis amigos. Siempre entreno con amigos. Las cosas van más agradables así.

¿Está localizado para los controles antidopaje?

Siempre, siempre. Suben de España o de Estados Unidos a hacernos controles y he pasado varios esta primavera. No es ni selva ni un país perdido, como muchos pensaron. Pasamos controles a la hora que nos pidan.

Contador ha corrido el Giro. ¿Le beneficia a usted que haya gastado sus fuerzas allí?

Pero también tuvo su sistema de entrenamiento y seguro que lo ha calculado para llegar muy bien al Tour. Tiene un buen equipo y se presenta en buenas condiciones. En el Giro no tuvo dificultades, pero sí mucha tensión por los rivales y por lo fuerte que estuvo el Astana. Tuvo que gastar fuerzas, pero luego habrá descansado.

¿En qué ha cambiado el Quintana de 2013, el que quedó segundo en el Tour? ¿Qué ha aprendido desde entonces?

He mejorado en muchos aspectos: en el manejo de la carrera, en la dirección del equipo, en economía de carrera, en saber olfatear los momentos, en saber trabajar como líder. Antes el equipo me llevaba, ahora tengo más control de mí mismo.

¿Y cómo se traducirá eso en el Tour?

Este año sí seré yo el que pueda tomar decisiones, probablemente. Claro que no podemos saltar las órdenes de nuestro director. Nosotros vemos las cosas dentro de la carrera y ellos desde el carro ven otras cosas. Debemos tener mucha colaboración. Lo importante es, claro, tener fuerzas para hacer lo que se piense. El director te manda a hacer algunas cosas, y si no hay piernas o no hay cabeza no vas a ningún lado.

También parece que ha sabido construir un equipo a su alrededor…

He cogido cierta credibilidad, y eso me ha hecho estar más seguro y que los compañeros puedan creer en mí y en lo que digo para tomar decisiones. Me guío mucho y confío en la palabra de los que han hecho muchas grandes vueltas, ellos olfatean cosas. Me suelo reunir con ellos y hablamos con el director y se toman decisiones. Un líder tiene que serlo dentro y fuera de la bici. Tiene que cuidar de los compañeros y protegerlos, pedir lo mejor para ellos.

Dicen que lo más difícil para un favorito al Tour es no caer en la obsesión, en aguantar la presión.

Para mí no es una obsesión. Quiero ganar, me gustaría ganar, me he preparado para ganar. Lucharé hasta donde pueda para vencer. Y si no me sale este año, habrá más oportunidades.

¿Le ha protegido de la obsesión el estar en Colombia?

Al contrario. Allí me dan mucha más guerra. Aquí, en Europa, somos varios favoritos y de diferentes países. Allí soy el único que va a luchar por vencer el Tour y se despiertan muchas emociones. El fútbol no les salió como lo esperaban e inclinan su emoción hacia el Tour. El pueblo, mi padre, mi madre, todos quieren que gane, pero hay rivales muy fuertes, con más experiencia que yo. Trato de estar tranquilo, recuerdo que una vez me salió, pero que todos los años son diferentes, que los hay mejores y peores. Pero insisten: quieren que gane, la montaña, la de joven, el Tour… Quieren que gane todo, las etapas de montaña todas y generan emociones y entre ellos se alimentan en una burbuja que a veces no es tan buena y que se siente.

¿Cómo se ha protegido?

Trato de explicarle a la gente que tampoco es así, que para tener lo que tengo primero hay que trabajar y hacer las cosas para buscarlo, que esto no es como los sueños, que hoy lo sueño y mañana se me cumplió.

¿Se da cuenta de que puede ser el primer suramericano en ganar el Tour?

Sí, claro. Y me llena de honor. Pero ellos más me lo exigen y más intentan poner más leña al fuego.

Pero es usted el primer colombiano que dice bien alto: “Quiero ganar el Tour”.

Lo digo porque ya he ganado algunas carreras importantes, he ganado una grande, he alguna vez batido a mis rivales y he hecho segundo en el Tour… Entonces, creo que tengo la capacidad y las posibilidades. Y por eso lo puedo decir. Otra cosa es lo que salga. Pero he trabajado bien, me siento bien. De aquí en adelante lo que Dios quiera. Hay de todo en este mundo. Hay gente que cuando digo “puedo vencer”, dice “le falta ambición”. Si digo “voy a vencer”, dice, “no, está muy sobrado”. Y otros le aplaudirán. Soy realista y nunca me confío en que voy a vencer, por respeto a los rivales que son todos muy buenos y se preparan muy bien. No puede uno afirmar que va a ganar. Pero siempre hablo lo que pienso.

¿A cuál rival le teme más?

No hay un máximo favorito, ninguno con superioridad clara. Todos han dado muestra de fortaleza. Las exhibiciones de Froome y su fuerza, la etapa de Nibali en el Dauphiné y el Giro de Contador.