No es Macondo, es el Tour de Francia

Chris Froome se cayó, se la dañó la bicicleta y terminó corriendo unos metros. Nunca en la historia de esta carrera se había vivido una situación similar. A pesar de todo, el británico sigue como líder. Nairo Quintana es tercero a 54’’.

A Froome le tocó cargar su bicicleta. / AFP

Lo nunca visto en carrera alguna. Inédito. Macondiano. Cómico. La jornada del Ventoux en el Tour de Francia terminó con un festival de imágenes desconcertantes y poco creíbles en una competencia de semejante nivel. Es que ni siquiera en una clásica de pueblo se ha vivido algo así. Mientras De Gendt levantaba los brazos, en el grupo de favoritos se habían destacado Chris Froome, Richie Porte y Baauke Mollema. Ya a dos kilómetros de la meta comenzó el show.

En el estrecho pasillo de público, Porte chocó contra una moto y cerró el paso a Froome, quien sufrió una avería mecánica. Mientras Mollema se largaba subido en su bici, Froome quedó aislado, con el carro de su equipo bloqueado por la multitud. Entonces el defensor del título optó sorpresivamente por correr a pie hacia la meta, mientras trataba de pedir otra bicicleta por el “pinganillo” (intercomunicador).

Luego paró, miró hacia atrás y se subió a una bicicleta de asistencia, visiblemente mucho más pequeña que la que habitualmente utiliza, y trató de retomar la marcha. Entonces ya lo había sobrepasado el grupo de Nairo y Valverde. Se volvió a bajar de la bici prestada porque evidentemente no podía pedalear y ya con una del equipo Sky llegó a la meta a 6.45 del ganador y a 1.36 de Nairo Quintana y rivales directos en la clasificación general. Pero finalmente el jurado le dio el mismo tiempo que a Mollema, con quien iba escapado en el momento del incidente. Más confusión en la meta. Reclamación del Sky y Yates esperando para ver si era el nuevo líder o no. Finalmente el maillot amarillo no cambió de aires, pues inicialmente había figurado en el sexto lugar de la general. Froome, tras la incertidumbre, subió al podio como líder. Aventaja en 47 segundos a su compatriota Adam Yates (Orica) en 54 al boyacense Nairo Quintana.

El día de la fiesta nacional francesa, el Mont Ventoux cerró el paso hacia la cima (1.914 metros) porque precisamente, “El gigante de Provenza”, el dominador del paisaje con su cumbre pelada, hizo honor a su nombre con toda contundencia. Un viento huracanado obligó a recortar el ascenso en 6 kilómetros, hasta la cota del Chalet Reynard, antes del paisaje lunar, a una cota de 1.215 metros. Según un proverbio provenzal, “No está loco el que sube al Ventoux, sino el que regresa”. La locura la trajo el viento. El escenario el Mont Ventoux, actor principal Chris Froome, los actores secundarios fueron miles. El espectáculo a veces genera peligro. Un espectáculo para debatir en este deporte.

“El Ventoux está lleno de sorpresas. Me estrellé contra una moto y se rompió la bici. Decidí correr porque el coche estaba lejos. Estoy contento con la decisión de los jueces”, señaló Froome, ganador en la cima de este monte en 2013, cuando Nairo Quintana, tras cruzar la meta, se desmayó.

El líder del equipo Movistar comentó respecto al hecho que “la organización, con las motos, tiene la culpa de todo. Son circunstancias de carrera que tenemos que mejorar todos”, indicó.

Nairo y Movistar se ven débiles

Aparte del incidente de carrera, otro hecho a destacar de la jornada de este jueves es la fortaleza de Christopher Froome. El británico se sigue viendo mucho mejor que Nairo, quien intentó atacarlo en dos oportunidades, pero no logró sacarle ventaja. Y luego, en el contrataaque del líder del Tour, el colombiano no pudo seguir a rueda. “Fue apresurado atacar, había mucho viento de cara, su equipo me ha neutralizado, he dejado algunas balas que al final me han faltado”, confesó el dos veces subcampeón de esta carrera.

Está claro que el Sky ha sido el mejor equipo y el que ha sabido acompañar a su líder de una manera correcta. En este deporte individual no se logra nada sin la ayuda del equipo. Mientras Froome siempre está acompañado de por lo menos dos gregarios, entre ellos el colombiano Sergio Luis Henao, Nairo Quintana no ha contado con la compañía de sus aliados en los momentos claves. Y es que no han tenido suerte los del Movistar, porque gregarios claves han sufrido a lo largo de la carrera y no se encuentran físicamente bien. Ese es el caso del boyacense Wínner Anacona, quien en la etapa del miércoles sufrió una caída y no pudo estar al lado de su paisano cuando más lo necesitó.

Claro que aún resta la mitad del Tour y no era inteligente por parte de Nairo desgastarse este jueves, cuando el viernes afrontará una contrarreloj, escenario en el que es menos especialista que sus rivales. “Ellos contrarrelojean mejor que yo”, confesó el mismo líder del Movistar, y justamente su misión será defender esos 54 segundos que lo separan de Froome y llegar con la menor diferencia posible a los Alpes, en donde según los expertos se definirá la carrera.

En las dos ediciones anteriores en las que Nairo ha participado del Tour, su mejor estado de forma ha llegado en la tercera semana, en los Alpes. Su cuerpo responde mejor con el pasar de los días y esa es la esperanza del colombiano. Aunque en la crono de este viernes seguramente cederá, en los Alpes hay una cronoescalada en la que podrá desquitarse.

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