Opinión: Una mancha que nos marca

El dopaje echa por tierra los éxitos internacionales en el ciclismo

Manzana Postobón.

Como le ocurrió a Rusia, que no pudo llevar a muchos de sus atletas a sus Juegos Olímpicos, Colombia será mirada con recelo en las pruebas ciclísticas y se pondrán en duda injustamente las hazañas de sus Nairos, sus Egan y sus Superman y de figuras de leyenda que construyeron sus triunfos con total limpieza.

Todos lo sabíamos y algunos hasta lo habíamos denunciado. Pero quienes mandan en este deporte salieron a aplastarnos asegurando que mentíamos, que estábamos exagerando, que aquí no pasaba nada, que lo que queríamos era dañar al ciclismo y al país y señalando que lo que se presentaba eran unos casos aislados.

¡Qué paradoja, tan parecido a lo que ha ocurrido desde hace tantos años con los asesinatos sistemáticos, con los falsos positivos, con el despojo atroz que se les hace a los campesinos que también se han calificado en esta forma!

Por todo lo que pasaba acá nos alegramos cuando nuestros muchachos comenzaron a irse muy jóvenes a equipos extranjeros. Era la única manera de librarse de esa podredumbre que no solamente infectaba a los ciclistas de alta competencia sino todas categorías. Y eso viene de lejos. Hace muchos años, Alfonso Flórez me pidió que no les sacara nada en el periódico a los ejecutivos: “eso es una sinvergüenzada. Cada rato me van a buscar y no es para que les diga cómo tienen que entrenar, cómo alimentarse, cómo prepararse. Lo que quieren es que les diga qué pueden tomar para aumentar su rendimiento, cómo doparse sin que les pase nada”.

Pasaron los años y hoy nada han cambiado. Uno de los especialistas de una EPS me contó hace unos meses que un ejecutivo insistía en inyectarse una peligrosísima droga utilizada para la anemia, cuyo costo superaba el millón de pesos, para ganar una prueba dominical. Y para saber qué está ocurriendo con los profesionales basta recordar que hace unos años, cuando la UCI decidió hacer exámenes en una Vuelta a Colombia, resultaron siete positivos.

Les aseguro que hace más de diez años jamás he querido saber nada de las competencias realizadas en nuestro país por este motivo. Con la cantina ventiada de la que se hablaba sin vergüenza alguna, con un médico que terminó enjuiciado y echado de Europa y muy consultado aquí, con unos dirigentes que dizque jamás se dieron cuenta de nada y unos técnicos empíricos que acudían hasta a drogas de caballos no había nada qué hacer.

Los directivos de la Federación Colombiana de Ciclismo y Coldeportes son, sin duda alguna, los principales responsables de lo que ha ocurrido. Desde que perdió su aprobación el único laboratorio con el que se contaba “legalizaron” alegremente el uso de drogas dopantes.

“Era muy caro enviar los resultados de los exámenes a otro país” era la justificación. Más caro les va a salir borrar la imagen que va a tener que cargar nuestro ciclismo. Lo menos que podría ocurrir es que se vayan con este Inri en sus espaldas para que le dejen campo a quienes puedan hacer un ciclismo limpio, cueste lo que cueste.

Duele tanto que un técnico como Luis Fernando Saldarriaga, quien luchó valientemente y casi solo para erradicar esta perniciosa práctica, que trató de mantener a sus dirigidos sin mentirosas ayudas, se tuviera que ver metido en este escándalo mayúsculo que de ninguna manera se merecía.

Con absoluta sinceridad el técnico antioqueño declaró que “esto está infestado de dopaje. Acá hay que tomar decisiones, decisiones radicales, fuertes, contundentes, volver esto penal, judicializar a los responsables, aquí ya tiene que haber una mano del gobierno, acá hay mucha gente por sociedad, por contexto, por pensamiento, totalmente facilista, nos gusta llegar rápido y opacar".

El alma se nos ha ido al piso con el retiro del patrocinio de Postobón a su escuadra Continental. Esperamos que vuelva muy pronto para continuar con un historial de lujo de los muchachos que lucieron su camiseta con orgullo.

Y bien machacados haremos fuerza por “Superman” López, cascado una y otra vez por la mala suerte en momentos definitivos, que tratará de batirse para estar entre los mejores del Giro. Y nos tocará hacer fuerza por Carapaz quien está mostrando los galones necesarios para vestirse de rosa en la meta final.

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2019-05-25T19:47:41-05:00

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Por Rafael Mendoza. Especial para El Espectador

Ciclismo

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