'Pajarito' Buitrago le ganó hace 50 años la Vuelta Colombia a 'Cochise'

El boyacense, a sus 75 años de edad, recuerda cómo fue el día en el que derrocó al pedalista antioqueño en la carrera más importante del ciclismo nacional. "La verdad, la noche anterior no dormí mucho", dice el campeón de 1962.

Roberto ‘Pajarito’ Buitrago, al frente de su restaurante ‘El Campeón’, en el sector de Corferias, en la ciudad de Bogotá. / Andrés Torres
Roberto ‘Pajarito’ Buitrago, al frente de su restaurante ‘El Campeón’, en el sector de Corferias, en la ciudad de Bogotá. / Andrés Torres

Aunque ya pasaron 50 años de aquel día en el que heroicamente le ganó la Vuelta a Colombia en bicicleta nada más ni nada menos que a Martín Emilio Cochise Rodríguez por escasos ocho segundos, Roberto Buitrago, más conocido como Pajarito, es aún un personaje reconocido.

En su restaurante en Bogotá, llamado —de la mejor forma— El Campeón, Buitrago recibe decenas de saludos y demostraciones de afecto de personas que llegan a deleitarse con las comidas típicas de su Boyacá del alma (nació en Guayatá). Pajarito, emocionado, relata uno a uno los detalles de la Vuelta de 1962, cuando derrocó al campeón.

A sus 75 años, Buitrago, con su memoria fresca y una salud envidiable que sólo ensombrecen algunos achaques propios de la edad, cuenta su hazaña: “Llegamos a La Dorada, en la penúltima etapa. Yo quedé como líder, con 10 segundos de ventaja sobre Cochise. La final era en Bogotá, en el estadio El Campín. Fue lo más grandioso que yo he vivido, porque en ese entonces la guerra entre paisas y cundinamarqueses era a morir”, dice.

“Entre Faca y Bogotá hubo mucha incertidumbre. Me arrancó muchas veces, yo me sostuve y también ataqué. Él se avivó y me venció en el duelo final sólo por dos segundos, suficientes para yo ganar. Fui campeón, de eso ya hace 50 años, y todavía me siento muy orgulloso”, recordó Buitrago, mientras saboreaba un típico cocido boyacense, junto a su esposa Miriam Buitrago, con quien en 2013 cumplirá 50 años de casado.

“La noche anterior a la etapa decisiva estuve muy nervioso, ansioso. La verdad, no dormí mucho, pero siempre fui optimista”, sigue su relato. “Ese día, llegando a Villeta, me pinché bajando el Alto del Tigre. Vi las caras largas de mis compañeros, como diciéndome ‘perdimos la Vuelta’. Pero 16 kilómetros después, Cochise también estaba pinchado, así que de nuevo se emparejó el duelo”.

“Llegamos a Bogotá con gasolina suficiente para seguir la batalla. Los dos pegados a la rueda, el espectáculo éramos nosotros. El ganador de la fracción había llegado a El Campín hacía rato, pero todo el mundo esperaba nuestro ingreso triunfal. Entré primero, el éxito era no despegarme de su rueda, eran 10 segundos de diferencia y tenía que mantenerlos. Luego la bicicleta se me resbaló un poco y él me ganó, pero yo me llevé el gran botín”, relata.

Sus ojos se humedecen y su voz se entrecorta y así el campeón sigue: “Ganar fue la felicidad más grande de mi vida como ciclista. Vencer a un paisa fue lo máximo. Esa rivalidad fue la que justamente hizo grande la Vuelta a Colombia en esa ápoca. Hoy todavía recuerdo el estadio lleno, coreando mi nombre y yo subido en hombros”, agrega Pajarito, quien en ese mismo año, en el 62, decidió retirarse del ciclismo porque estaba muy cansado. En el 63 se casó y en el 64 le entró la nostalgia de la bicicleta y corrió una vuelta más.

Montó entonces una cigarrería en el centro, la que se hizo famosa por vender almojábanas de Soacha. Y después dio el brincó, durante 20 años, al negocio del alquiler de maquinaria pesada, legado que le dejó a su único hijo varón, también llamado Roberto e ingeniero civil. Ahora pasa sus días en el restaurante, saluda a sus seguidores, disfruta de sus nietos y de sus hijas Diana, Gina y Luisa.

Roberto Buitrago Dueñas nació en el hogar de Abraham y Mercedes y tuvo once hermanos. Salieron de Guayatá hacia Bogotá en 1953 por la violencia. A los ocho años empezó a montar bicicletas de turismo que alquilaba en el barrio Siete de Agosto. Luego empezó a trabajar como mensajero de una droguería, así perfeccionó su pedaleo y tuvo la opción de comprarse su bici de carreras. Su primera competencia oficial fue la Doble a Suba. En el 56 corrió su primera Vuelta a Colombia, con el equipo de la Liga de Cundinamarca. Además de su título en 1962, Pajarito fue subcampeón en la de 1960, año en el que dejó un récord aún vigente de 14 etapas con la camiseta de líder.

Buitrago también fue ganador de la montaña en la Vuelta a Guatemala de 1958 y representó a Colombia en los Centroamericanos y del Caribe en Jamaica y los Juegos Olímpicos de Roma.

Aún recuerda cómo hace 50 años fue recibido como todo un héroe en la plaza principal del barrio 20 de Julio, donde vivía con su familia. “Eso fue la locura. Había tarima, música, miles de personas que querían saludarme, hasta el cura de la parroquia me brindó honores”. Ese mismo homenaje se lo hicieron el pasado 13 de octubre en su tierra natal, en donde lo bautizaron como El Grande de Guayatá.

 

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