Primer asalto para Dumoulin

Será difícil descontarle tiempo, pero…

Tom Dumoulin se afianzó en el liderato del Giro de Italia. AFP

Los diarios europeos casi dan por descontada la victoria final del holandés Tom Dumoulin y hasta se atreven a compararlo con Miguel Indurain tras el ascenso final de la etapa de este sábado en la que logró tomarle 24 segundos más de diferencia al colombiano Nairo Quintana.

Aparentemente el holandés le propinó un golpe devastador al boyacense. Lo había anunciado ya que la víspera había contado que el ascenso a Oropa siempre se le había dado muy bien ya que lo favorecía el que la escalada combinaba rampas duras con terreno menos exigente y que por ello estaba seguro de que no perdería la malla rosa. Y lo cumplió al mantener un ritmo uniforme, sin inquietarse por el ataque de Nairo a cuatro kilómetros de la cumbre. El colombiano simplemente había dicho que intentaría comenzar a descontar tiempo y por ello puso a su equipo a trabajar desde el terreno llano y en los primeros kilómetros del ascenso. Sin embargo fue superado en la parte final por su oponente. Este primer asalto en terreno de montaña de quienes son hoy los dos grandes favoritos se liquidó, por puntos, en favor del europeo.

Pero como lo repetía con mucha frecuencia el Chavo del 8 “que no panda el cúnico” porque por delante hay terreno para darle un vuelco a esta situación. La primera explicación es la que nos cuenta la historia: en los enfrentamientos que Quintana ha tenido con Chris Froome la primera batalla en los ascensos de respeto siempre se ha decidido en favor del británico. El minuto y medio que Nairo perdió con el líder del Sky en la jornada inicial de los Pirineos fue definitivo en una ocasión. Las piernas de corredores pequeños, como lo es Nairo y lo son la mayoría de los colombianos, no se acomodan bien en los primeros ascensos duros. En la escalada final a Oropa no estuvieron en su nivel Nairo, Winner Anacona y hasta el costarricense Andrey Amador. El rodar a elevados promedios en el llano trae sus consecuencias y eso pasó en esta etapa.

Además las declaraciones de los dos protagonistas tras la llegada fueron reveladoras: Dumoulin, tras manifestar su alegría por la victoria y por haber aumentado su ventaja sobre sus rivales, señaló que no fue fácil porque al final ya ni siquiera sentía las piernas. Mientras tanto Nairo dijo que se sentía bien, que el “aparato” le mostraba que estaba dentro de lo normal.

En las etapas que llegarán luego del descanso del lunes van a influir dos aspectos más que jugarán en favor del líder del Movistar: el desgaste por el peso que debe subir cada uno de los rivales y en especial la altura a la que se va a subir. Los dos últimos ascensos de la etapa del martes están sobre los dos mil metros, en el Stelvio se llegará a los 2.758, y en ese terreno la desventaja del europeo es evidente.

Los Alpes y las Dolomitas se encargarán de mostrarnos si de verdad estamos ante un nuevo Indurain que va a barrer con el santo y la limosna, como lo proclaman en este momento los comentaristas europeos o si Nairo Quintana tiene la clase y la preparación para imponerse en el primero de los dos retos que se fijó en esta temporada. En cualquiera de los casos el Giro 100 va a tener un final apasionante, como se lo merece la inmensa y alegre afición italiana.

 

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