Con las puertas abiertas

Luego de ganar el título del keirin en la Copa Mundo de Pista que terminó ayer en Cali, el pedalista antioqueño se perfila como candidato para obtener la corona mundial en Francia y la medalla olímpica.

Fabián Puerta va por el título mundial de keirin en Francia. / EFE

“Porque quiero ser el mejor”: con esa contundencia responde el pedalista antioqueño de 23 años Fabián Puerta cuando le preguntan el motivo por el que se sube a entrenar todos los días a una bicicleta. Es que ser el líder del ranquin UCI en el keirin no es una casualidad, como tampoco lo es el título de Copa del Mundo que ganó el fin de semana en Cali en esta especialidad. En 2014 se consagró como subcampeón mundial y el próximo mes de febrero en Saint-Quentin, Francia, va por el anhelado oro en el Mundial, que será del 18 al 22 del próximo mes. Puerta es el dueño del show y no pasa simplemente por ser la figura del ciclismo de pista en Colombia. El rótulo de líder y mejor velocista en dos modalidades del escalafón UCI (keirin y velocidad), sumado al espectáculo que siempre brinda sobre el óvalo, son argumentos suficientes para decir que el mejor del planeta hoy por hoy es colombiano.

Nada hacía pensar o suponer que Fabián Puerta iba a conformarse con un segundo lugar. El sábado, desde que se levantó y empezó a sentir el ambiente competitivo y la calidez del público en el velódromo Alcides Nieto Patiño, de la ciudad de Cali, el antioqueño no hizo más que concentrarse para cumplir con su cometido. Lo logró con la solidez de los grandes campeones y con una determinación que sólo está al alcance de los que no sienten el peso de ser verdaderas estrellas. “Todo está en el factor anímico. El público, sin lugar a dudas, es increíble”, destacó Puerta al final de la prueba, reconociendo la labor de ese motor que suele ser la afición que lo apoya en el velódromo apenas las ruedas de su bicicleta tocan la pista. Retumban los tambores del folclor colombiano, la salsa, la electrónica y los gritos atronadores. Cualquiera podría caer en el nerviosismo al sentir tanto peso sobre sus piernas, pero eso lo hace más fuerte. Este portento de la velocidad no es de los que se arrugan sino que, como buen paisa, sabe ponerle el pecho a cualquier tipo de situaciones. El “tiene que ser berraco” que le decían sus padres cuando lo entrenaban de niño sobre una bicicleta roja de rueditas retumba en su cabeza, y eso lo hacer ser fuerte mental y físicamente. Esa presión es como un masaje cuando necesita recuperarse. “Es un ambiente maravilloso. Ganar una medalla de oro en casa es increíble”, aseguró. Y agregó: “Desde que me monto a la pista, sólo pienso en ganar. Me levanté con ganas y ambición por la medalla de oro”.

Esa obsesión se cumplió. Tuvo que esperar hasta que el sistema de foto finish dijera que el título era suyo. Y cuando eso pasó, la gente reventó sus gargantas y Fabián respondió con un paseíllo por todo el maderamen. Saludó con los ojos brillosos, pero esta vez, a diferencia de hace un año, cuando fue segundo en el Mundial, no dejó que ninguna lágrima rodara por su cara. “Realmente fue una prueba muy complicada y demasiado rápida, en la que hubo un roce que por poco me manda al suelo, pero afortunadamente logré llegar muy bien hasta el final”.

Esas mismas ganas que lo impulsaron a salir adelante por medio del deporte y dejar atrás una infancia llena de sacrificios, hacen que no pare de soñar. No importa que lo que haya logrado hasta ahora sea algo impensado, porque en sus inicios ni siquiera se veía sobre una bicicleta de pista sino en el ciclomontañismo o el ciclismo de ruta. Lo que realmente importa es el deseo de seguir escalando, dejando huella y haciendo que hasta los incrédulos se suban al bus de la victoria y vibren con sus logros. En una reciente entrevista que le dio a este diario, Puerta aseguró que no ha pensado en el día que le toque alejarse de la competición profesional, sin embargo, no dudó en afirmar que el día que lo haga espera tener por lo menos una medalla de oro olímpica y varios campeonatos mundiales. Justamente de cara a Río 2016, el antioqueño destaca que “realmente me siento muy bien, porque voy segundo en el ranquin olímpico, así que podría llegar con un muy buen nivel a Río. Mi objetivo no es pelear la medalla de bronce sino la de oro, y ojalá lo pueda hacer”.