Que adivine un brujo

Los seis primeros de la general, que estaban separados por 2.07. están ahora en 1.30.

Nairo Quintana, líder del Giro.AFP

El único que hoy podría decir quién se vestirá de rosa frente al Duomo de Milán tendría que ser el más acertado de los brujos del planeta. A dos etapas del final tres corredores tienen la mejor opción de coronarse en un emocionante final que posiblemente se va a definir por segundos: Nairo Quintana quien tras la extenuante etapa de este viernes recuperó la camiseta de líder, Tom Dumoulin quien guapea para llegar a la contra reloj lo más cerca posible y Vincenzo Nibali quien está al acecho para lanzar un zarpazo, como lo hizo hace un año.

Un error garrafal de Tom Dumoulin en la etapa de este viernes y el cansancio que se acumula en sus piernas tras los esfuerzos por defender la camiseta, le pasaron factura ayer. Se pasó casi media etapa persiguiendo pues en los kilómetros iniciales su pésima colocación en el grupo de los favoritos propició un rompimiento del lote por lo que, con ayuda de algunos de sus compañeros y de otros equipos que también se vieron afectados, debió perseguir con intensidad por casi 40 kilómetros. Luego, cuando el Movistar y el Bahrein apretaron el paso en el último ascenso, perdió algunos metros por lo que de nuevo, sin ninguna ayuda, debió guapear para limitar en lo posible la pérdida de tiempo. (Vea el especial del Giro del Centenario)

Este dramático final del Giro número 100 tendrá dos capítulos finales bien diferentes en los que sus protagonistas no podrán ahorrar ni una gota de sudor, justamente cuando las fuerzas están llegando a su último límite, cuando puede valer más la capacidad de sufrimiento, el amor propio, las ansias de triunfo y un coraje a toda prueba.

Tom Dumoulin sabe que Nairo y Vincenzo lo tienen que dar todo en esta complicada penúltima etapa para mantenerse cerca a ellos en el durísimo ascenso al Monte Grappa en el que se subirá de 333 metros a los 1.620 en 24 kilómetros y en el que se encontrará luego un vertiginoso descenso de 31 kilómetros y una nueva escalada durísima de 14 kilómetros a Fosa, puerto de primera categoría, para terminar con terreno de columpios en los últimos 15. Sus rivales tendrán que aprovechar este terreno para repetirle la dosis con el objetivo de tomarle por lo menos un minuto y medio más para que puedan disputarle el domingo el título en los 28 kilómetros que separan el Autódromo Nacional de Monza de la catedral de Milán.

Si Dumoulin llega a la rampa de salida del último día con menos de dos minutos de desventaja con Quintana y con Níbali tendrá la mejor opción para conseguir el título. Hay que recordar que en la primera cronómetro, en la etapa número 10, superó a Nibali, en 40 kilómetros, por 2.07 y a Nairo por 2.53. Esta vez es un poco diferente pues serán diez kilómetros menos en terreno casi llano pero con tendencia al descenso y porque el desgaste de más de 3.500 kilómetros recorridos a toda marcha y en especial por el esfuerzo realizado en las jornadas de gran montaña de la última semana, se va a sentir dolorosamente en las piernas. En cualquier caso se puede casi asegurar que el Giro en esta ocasión no se va a definir por minutos sino por segundos entre estos tres titanes de la primera gran Vuelta de la temporada.

Otro colombiano, el antioqueño Fernando Gaviria tendrá que librar su última batalla en la montaña porque debe llegar dentro del tiempo, lo que lo dejará listo para coronarse como el campeón de los puntos, lo que le dará un mayor resplandor a su hazaña. A sus 22 años se convirtió en el rey de los embalajes al ganar cuatro etapas en su primera participación en una de las tres grandes vueltas. Así mismo la escuadra de Movistar, en la que forman dos compatriotas, tiene también asegurado el título de los equipos. Pase lo que pase los colombianos han sido los principales protagonistas de la carrera.

 

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