¿Quién es el hombre que tiene en jaque a Nairo Quintana?

El holandésTom Dumoulin, que es especialista al cronómetro pero ha mejorado mucho en la montaña, es el principal obstáculo del colombiano para ganar su segundo Giro de Italia. ¿El nuevo Indurain?

El holandés Tom Dumoulin es por ahora el sólido líder del Giro de Italia. AFP

El español Miguel Indurain es considerado uno de los mejores ciclistas de la historia. Ganó el primero de sus cinco Tours de Francia cuando tenía 27 años y ya había participado en 12 grandes vueltas. (Vea el especial del Giro del Centenario)

Era un buen pedalista, pero con el tiempo se transformó en una máquina imbatible en las etapas a cronómetro y en un buen escalador.

Hoy, muchos especialistas ven su reflejo en el holandés Tom Dumoulin, el líder del Giro de Italia, quien además, como el español, es un hombre respetuoso, sencillo y amable, aunque algo tímido, según los compañeros que ha tenido desde 2011, cuando se hizo profesional. (Le puede interesar: Tribuna Deportiva: Nairo mostró su faceta de embalador y fue segundo en la etapa 15 del Giro)

Su físico también es semejante. Dumoulin mide 1,86 metros de estatura y pesa cerca de 70 kilos.

Fue dos veces campeón nacional de la prueba contrarreloj y se presentó oficialmente en la élite del ciclismo en la Vuelta a España de 2015, esa en la que fue líder hasta la penúltima jornada, cuando cayó hasta el sexto lugar, detrás del campeón Fabio Aru y los colombianos Nairo Quintana y Esteban Chaves, cuarto y quinto, respectivamente.

“Las grandes vueltas siempre me han llamado. He trabajado duro para mejorar en el ascenso, que es fundamental para ganar una. Hay mejores escaladores que yo, pero tengo claro que puedo subir con ellos y sacarles diferencia en las cronos”, explica Dumoulin, nacido en Maastricht el 11 de noviembre de 1990 quien pasó por los equipos Rabobank y Giant antes de firmar por el Sunweb.

Medallista de bronce en la prueba contrarreloj de los Olímpicos de Río 2016, que fue su gran objetivo de la temporada pasada, Dumoulin ha participado ya en cuatro Tours, dos Vueltas y dos Giros.

En 2016 ganó una etapa y fue líder, antes de retirarse por problemas de salud. En la edición del centenario de la carrera rosa, el holandés ha sido una de las figuras, al lado del colombiano Fernando Gaviria. Se impuso en la primera crono y el sábado dio un golpe de autoridad al vencer en Oropa, un ascenso de primera categoría en el que sorprendió a sus rivales.

Este domingo, además, tuvo un admirable gesto de juego limpio. A 30 kilómetros de la meta en Bérgamo, el colombiano Nairo Quintana sufrió una caída y el holandés se puso frente al lote para bajar el ritmo y permitir que el líder del Movistar regresara al pelotón. “No quiero ganar tiempo con los rivales cuando se caen o tienen un neumático desinflado”, dijo.

“Él sube mejor que yo, está claro, pero aspiro a que no me descuente tanto tiempo en las etapas que vienen”, admitió luego de que Nairo terminara segundo ayer en un embalaje entre los favoritos, en el que se impuso Bob Jungels.

“Está claro que hay varios de ellos que están muy fuertes. Yo me siento bien para dar la pelea, pero todavía falta mucho como para pensar que hay algo definido”. (Puede leer: Nairo se vistió de velocista y terminó segundo en la etapa 15 del Giro)

Este lunes habrá jornada de descanso en el Giro, que se reanudará al martes con le etapa reina, un recorrido de 222 kilómetros con dos premios de montaña de primera y uno de categoría especial, en los que seguramente Quintana, Thibaut Pinot, Adam Yates, Bauke Mollema y Vincenzo Níbali atacarán.

En las jornadas de jueves, viernes y sábado también habrá montaña. “Vamos a seguir intentando. Hemos superado un día difícil, por la caída y por las bajadas tan peligrosas. Al final intenté sorprender en el embalaje, pero era difícil con hombres tan rápidos. Espero seguir sintiéndome bien de salud y tener piernas para lo que viene, que será duro para todos”, advirtió Nairo.

Dumoulin lo sabe y por eso no canta victoria. Espera que su equipo, que no es de los más poderosos de la carrera, le pueda dar una mano en la montaña para que él liquide todo en la contrarreloj final, al estilo de Indurain. Aunque aspira a llegar vestido de rosa al domingo, tiene claro que si le quitan el liderato debe estar a menos de dos minutos de quien sea líder, para derrotarlo.

Es por eso que Nairo, si quiere ser campeón, debe descontarle los 2:41 que le lleva ahora y sacarle 2:30 más, una diferencia que parece demasiado amplia y que tiene al colombiano contra la pared.

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