Fin de semana clave

Regresa la montaña a la Vuelta a España

El sábado y el domingo habrá llegada en premio fuera de categoría. Se agotan las oportunidades para que los perseguidores ataquen al líder Chris Froome.

Froome y su poderoso Sky tendrán dos días claves para mantener la camiseta roja.Efe

Este sábado vuelve la montaña a la Vuelta a España. Luego de la decimotercera etapa, en la que el italiano Matteo Trentin ganó en el embalaje, ratificándose como el líder de la camiseta de puntos (103), la carretera se vuelve a empinar, esta vez con una llegada en la sierra de La Pandera, a 1.830 metros sobre el nivel del mar, un lugar árido en el verano y lleno de nieve en el invierno. Eso sí, siempre hay viento, siempre hace frío y las precipitaciones son más incómodas para los ciclistas. “Te quedas sin aire, así abras la boca al máximo para respirar”, dijo Alejandro Valverde cuando ganó la etapa 15 de la ronda ibérica en 2003. Rampas entre 6,4 y 15 % de inclinación, sufrimiento para las piernas y dolor en el cuello, pues la gravedad lleva a que la mirada siempre esté clavada en el asfalto. En otras palabras: una agonía de 23 kilómetros en la que sólo resta endurecer el corazón y resistir.

Se espera que en ese terreno los perseguidores de Chris Froome lo ataquen a mansalva, sin pudor, en una muestra de ciclismo puro. Lograr que el hombre de la resistencia desfallezca, que su potenciómetro no le dé la respuesta en la vía. Vincenzo Nibali de seguro comandará la arremetida, pues sólo lo separan 59 segundos de la punta. Esteban Chaves, un poco más atrás (2:13), también estará atento, sigiloso a esperar el momento adecuado o una señal de flaqueza. No será fácil, ya que el británico es todo un jugador de póquer: no muestra sus sensaciones, camufla el dolor y apenas deja ver los dientes cuando ya ve cerca la pancarta de la meta.

El holandés Wilco Kelderman (2:17) y el español David de la Cruz (2:23) harán parte del contingente que tendrá un solo objetivo: debilitar a Froome. Y si el sábado no se tiene éxito, llegará el domingo, un día aún más fuerte, con otro ascenso fuera de categoría, fuera de los cabales, a 2.510 metros de altura y donde el líder del equipo Sky no tendrá vuelta atrás. Con el cuchillo entre los dientes habrá que defender la camiseta roja.

Alberto Contador dijo ayer que con el potenciómetro el ciclismo de valientes está en extinción, indirectazo para un Froome que siempre está pendiente de datos y de números que le den tranquilidad. Cero sensaciones. Después de este fin de semana sólo quedará un día de montaña, el penúltimo antes del paseo triunfal en Madrid. Las oportunidades de atacar se acaban, la probabilidad de que el ciclista de 32 años gane su primera grande que no es un Tour de Francia aumenta.

Muchos dicen que entre hoy y mañana se define el título, dejando de lado cualquier suceso negativo como una caída, una avería mecánica o un malestar. Por ahora, el explosivo e intratable líder responde, contraataca y mina el camino. No hay muchas opciones. El dolor no viene acompañado de la esperanza para los perseguidores y el único responsable de eso es Chris Froome, un corredor que está demostrando que fuera de Francia también puede ganar, y de la misma manera arrolladora con la que ha roto el espíritu de los considerados mejores escaladores del mundo.

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