Deportista del Año El Espectador y Movistar

Rigo Urán puso el paso en 2017

El antioqueño se estrenó en lo más alto del podio en el evento que reunió a los mejores atletas de la temporada. Fernando Gaviria y Éider Arévalo fueron segundo y tercero, respectivamente.

Los antioqueños Fernando Gaviria (izq.) y Rigoberto Urán, y el huilense Éider Arévalo fueron los deportistas más destacados de Colombia en 2017. / Mauricio Alvarado - El Espectador

Aunque en el Deportista del Año de El Espectador y Movistar siempre hay un libreto, la espontaneidad genera improvisación, pero no la invención con base en lo no planeado, sino de la que mejora lo que está destinado a ser, la que genera risas, la que hace que el evento sea más cordial, más cercano, más humano. Hernán Peláez y sus bromas álgidas, Rigoberto Urán y sus “güevonadas”, algo a lo que ya estamos acostumbrados, pero que siempre provoca sonrisas. Y también ternura, como cuando Mauricio Valencia, el lanzador de jabalina paralímpico, pasó a recibir el premio en esa categoría y su hijo subió detrás para levantar un trofeo, subirse al podio y disfrutar del reconocimiento de su padre.

En eso se puede resumir esta ceremonia que durante tantos años se ha encargado, más allá de premiar la temporada de nuestros atletas, de reunirlos para que compartan entre ellos, con los medios y con los aficionados, para que dejen ver su faceta más humana, más sensible, el atleta al natural. Primero fue Alberto Herrera, quien se adjudicó el premio a mejor dirigente por su labor al mando de la Federación Colombiana de Patinaje. Luego llegó el turno de Pompilio Páez, el hombre que no dice que no a una entrevista, el que puede pasar horas hablando de fútbol sin importarle que la comida se le enfríe. Recibió el galardón de mejor entrenador en representación de Juan Carlos Osorio, quien no pudo estar presente pero mandó un mensaje agradeciendo el homenaje.

El deporte colectivo también fue premiado con el equipo del año. La selección de fútbol de Colombia y su clasificación agónica a Rusia 2018 y Ramón Jesurún, presidente de la Federación, recibiendo el trofeo en representación de José Néstor Pékerman y sus dirigidos. “Ahora vamos con los juveniles”, dijo Peláez, y subieron, uno tras otro, los patinadores Brayan Carreño y Daniela Mendoza, y el pesista Yeison López. Porque también hay espacio para alabar el presente de quienes son el futuro. Después vino el ciclista Egan Bernal, revelación del año, antes de los hinchas José Richard Gallego y César Daza, premiados con el juego limpio.

Javier Serna y Marlon Pérez ocuparon el tercer escalón del podio paralímpico, detrás de la ciclista Carolina Munévar y el lanzador Mauricio Valencia.
Los asistentes aplaudieron con la misma vehemencia a cada deportista que subió a la tarima, el desfile de estrellas, que siguió con el piloto Óscar Tunjo, la patinadora Fabriana Arias, los ciclistas Fernando Gaviria y Rigoberto Urán, la apneísta Sofía Gómez, el marchista Éider Arévalo, el boxeador Yuberjen Martínez y el gimnasta Jossimar Calvo. Cualquiera diría que la única forma de tener a todos estos monstruos juntos es en unos Juegos Olímpicos, pero no, el Deportista del Año también tiene gran poder de convocatoria.

Al final, Arévalo, campeon mundial en los 20 kilómetros marcha, subió al tercer escalón del podio. Gaviria, el ciclista más ganador de la temporada al segundo. Y  Rigo, subcampeón del Tour de Francia, al primero. Así se estrenó en lo más alto el antioqueño, aunque todos fueron ganadores, todos disfrutaron, todos se fueron contentos, porque el deporte de nuestro país está en buenas manos y por mucho tiempo.