Rigoberto Urán: un escarabajo de 33 años

El ciclista de Urrao nació el 26 de enero de 1987. Su jocosa forma de ser y su constante convicción de ser un líder del ciclismo colombiano lo ha convertido en uno de los deportistas más queridos y admirados en este deporte a nivel mundial.

EFE

Rigoberto Urán tiene esa capacidad especial de nunca darse por vencido. De fracasar y volverlo a intentar. Está impregnado de ese coraje para levantarse y salir adelante en los momentos complicados. Desde niño tuvo que aprender que había que ser berraco y que las excusas no eran más que un paso hacia la desgracia. No lo hizo cuando perdió a su padre —que fue asesinado por los paramilitares en 2001— ni cuando las caídas le causaron graves lesiones. Mucho menos cuando los resultados deportivos dejaron de aparecer en su carrera. Su último triunfo había sido en septiembre de 2015, en el Grand Prix de Quebec, cuando hacía parte del equipo Quickstep. La de ayer, en la etapa nueve del Tour de Francia, fue su primera victoria con el Cannondale, escuadra a la que arribó en enero de 2016. Llegaron a decirle que se retirara del ciclismo y se dedicara a los negocios, pero él fue firme, siguió entrenando con las mismas ganas de siempre y ahora está recogiendo los frutos.

Siendo niño, asumió como un hombre la responsabilidad de sacar adelante a su familia tras la muerte de su papá, y luchó contra el asma que lo afectó de niño, contra la dificultad para graduarse del bachillerato y, más tarde, contra la fractura de clavícula que sufrió en el Tour de Francia de 2011.

Las caídas parecen haber sido las lecciones más efectivas para Rigoberto Urán, desde la que sufrió cuando patinaba, a los ocho años (que le rompió la cara) hasta la que padeció en una carrera en Alemania (en 2007) que le causó fracturas en su muñeca, en la zona cervical y en uno de los codos. Luchar contra las adversidades ha sido su razón para superar los dolores de la vida y los de un deporte en el que está implícito el riesgo de caerse.

Rigoberto tenía 15 años cuando comenzó en el ciclismo, curtido ya por los viajes entre su casa y la vereda Betulia, a donde le tocaba ir todos los días en bicicleta. Luego ingresó al programa del Orgullo Paisa y comenzó su carrera en firme.

Sus victorias en el Tour del Porvenir de Colombia lo lanzaron a la aventura europea. A los 18 años, aceptó una oferta del Tenax italiano. A ese país le debe mucho, porque gran parte de su formación la cumplió allí. Más tarde pasó al Unibet y sus resultados le sirvieron para fichar por el Caisse d'Epargne, de Eusebio Unzúe, —hoy entrenador de Nairo Quintana—, quien le dio toda su confianza. Del equipo español fue al Sky, luego de recibir una oferta irresistible.

Con la camiseta negra del conjunto británico logró, en 2012, una etapa de la Vuelta a Cataluña, fue el mejor joven del Giro de Italia y obtuvo la plata en los Juegos de Londres. En 2013 y 2014, se consagró en el Giro con dos segundos puestos y el triunfo de dos etapas.

Urán comenzó la temporada 2015 con el título nacional contrarreloj y el tercer lugar en la Tirreno-Adriático. Cerró el año ganando el Gran Premio de Quebec y recibió la oferta del Cannondale cuando sus opciones de continuar en el World Tour no eran claras.

Como líder de la escuadra estadounidense, Rigo volvió a vivir momentos de gloria tras un 2016 en el que nada se le dio a pesar de seguir con la misma dedicación de siempre. Pero él creyó en sí mismo. En el Tour de Francia de 2017, el 'Toro de Urrao', con el tensor de su bicicleta averiado y después de esperar la foto de llegada, los jueces lo dieron como vencedor de la etapa reina de esa edición en Chambéry, en una jornada épica que se recordará como el día de su resurrección luego de varias ausencias en los podios de las grandes vueltas. 

Desde entonces Urán ha estado en el top 10 de las grandes carreras que ha disputado. Pese a que no ha retornado a los podios, el antioqueño sigue siendo protagonista en las etapas de montaña. Su presencia en los momentos cumbres ha hecho palpitar a los colombianos y ha influenciado a otros corredores colombianos para no desfallecer en los tramos más empinados de aquellas carreteras que se convierten en recovecos de los paisajes europeos. 

"Fue un accidente muy grave pero nos caemos y nos volvemos a levantar y eso es de seguir soñando”, le dijo Urán a El Espectador a finales de octubre del año pasado luego de caerse en la Vuelta España y sufrir varias lesiones en sus costillas y clavícula. En diciembre volvió a subirse en la bicicleta y sus risas y comentarios particulares volvieron a escucharse en las montañas de Antioquia. 

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Redacción deportes

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