Rujano, por un nuevo récord

El pedalista venezolano del equipo Boyacá Se Atreve, campeón de la Vuelta de 2009, creció en medio de cafetales, en donde se enamoró del ciclismo. Desde los ocho años no ha dejado de pedalear.

El venezolano José Rujano, líder del equipo Boyacá Se Atreve. / Luis Ángel

En Santa Cruz de Mora, Venezuela, un municipio exportador de café, los caficultores recogen alrededor de 4.500 matas en una jornada laboral de 12 horas. Allí, José Rujano, sin necesidad de estar sobre una bicicleta, comenzó a marcar récords. “Recuerdo que un día alcancé a recoger el producido de 5.500 matas. ¡Eso es un montón! Yo creería que todavía nadie ha superado esa cifra. Sigo esperando que un caficultor me llame y me diga que subió esa número para volver e intentarlo”, dice entre risas el venezolano que en la edición 64 de la Vuelta a Colombia es el líder del equipo Boyacá Se Atreve y que en 2009 ganó la competencia.

Al ver su deseo de comprar una bicicleta, su padre lo incentivó a ganársela a punta de trabajo. “Hijo, las cosas hay que ganárselas, de esa manera las valorarás más y te sentirás orgulloso de haber hecho el trabajo”, le dijo. Esa frase la lleva grabada en la mente. Recuerda que se esforzó como nunca antes para completar los 5.800 bolívares que le costó su primera bicicleta. Tenía ocho años y desde entonces muy pocas veces se bajó del sillín. Ahí encima, pedaleando por las montañas de su tierra, fue ganando las habilidades como escalador que más adelante, cuando llegó a ser profesional, le sirvieron para destacarse en esos terrenos.

El béisbol intentó seducirlo, como a la mayoría de niños venezolanos, pero él, siempre firme, persistió en su pasión y el diamante no fue su lugar favorito, prefirió las carreteras. Quiso rodar, conocer diferentes paisajes, dejar su pueblo atrás para darle un vistazo al mundo. Por esos años el ciclista Leonardo Sierra, coterráneo suyo, se destacaba en las principales carreteras de Europa. Eso lo motivó a esforzarse más y buscar el éxito como él. Claro que en 2005 lograría superarlo. En el Giro de Italia de ese año se subió en el tercer escalón del podio, con el equipo Sella Italia, algo que en principio le ayudaría para abrirse las puertas en el ciclismo de élite, pero desafortunadamente no contó con suerte y por eso tuvo que volver a competir en el continente.

Las grandes altimetrías europeas reemplazaron el Pico del Águila, una cúspide de más de 4.000 metros en donde entrenaba sin falta. Sin embargo, los años pasan y con ellos las grandes victorias. Hoy, tras haber estado lejos por un buen tiempo, José está de nuevo sobre la bicicleta. “Después del retiro de ocho meses regresé a la Vuelta al Táchira y ahora para la de Colombia me siento mejor”, le dijo a El Espectador. “En lo personal he preparado la Vuelta para ganarla, pero sólo con figurar me iría feliz porque estoy viviendo el renacer de mi carrera, y con hacer una buena competencia me conformo”. Estuvo ocho meses como director de deporte en el estado de Mérida, en su natal Venezuela, pero ahí confirmó que su vida no es igual si no está pedaleando. “Será difícil el día del adiós, por eso hay que agradecerle a Dios por cada instante de vida. Mis tres hijos y mi esposa me animan a seguir adelante; a no renunciar todavía. Pero cuando llegue el momento, mi hijo mayor seguirá el camino. Con 13 años ya corre una que otra competencia. Y pues, usted sabe, uno no niega lo que se lleva en la sangre”, dice.

A sus 32 años y con miles de kilómetros en sus piernas, el “veneco” sigue demostrando esa humildad y sencillez de los grandes campeones. La prepotencia no va con él, sabe que se debe a los aficionados y por eso trata de complacer a cada uno de los boyacenses que le gritan y le animan para que pedalee con más fuerza. “Se siente el cariño de la gente acá en Tunja. Finalmente a ellos agradecemos porque son lo más importante en este deporte”, comentó.

¿Ganará el 17 de agosto en Medellín? No se sabe, pero lo que sí está asegurado es que este venezolano será, junto al español Óscar Sevilla, uno de los extranjeros con mayores opciones de victoria. “Desde mi regreso me impuse en una etapa en San Luis y fui segundo en Barinas. Sería lindo quedar entres los primeros acá. ¿Por qué no repetir el título de 2009?”.

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Roldán ganó la tercera etapa

La Vuelta a Colombia Supérate Intercolegiados 2014 arribó ayer al departamento de Boyacá. La victoria fue para Weimar Roldán de EPM-Une, con un tiempo de 3:26:32, tras una etapa de 123,2 kilómetros desde Barbosa, en Santander, hasta Tunja.

Roldán se impuso en la llegada a la capital boyacense por delante de Miguel Ángel Rubiano, del Team Colombia, y de Rafael Montiel, de la escuadra Aguardiente Antioqueño, segundo y tercero respectivamente.

El segundo lugar de Rubiano le permite enfundarse el ‘maillot’ de líder de la clasificación general. La cuarta etapa se disputará hoy sobre un trazado de 198,7 kilómetros que llevará al pelotón desde Nobsa hasta Cota.

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@luisguimonte

 

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