24 Jun 2017 - 2:36 a. m.

Tour de Francia 2017: el recorrido más extraño de los últimos 34 años

Lo más inusual de este Tour es que no tendremos muchas etapas llanas seguidas sino que se van turnando, de a dos o de a tres, con las de montaña. ¿A quién puede favorecer esto?

Rafael Mendoza

Desde 1983, año en el que por primera vez participó un equipo colombiano en el Tour de Francia, no se había encontrado un recorrido tan raro y tan sorpresivo como el que se correrá desde el próximo primero de julio.

De ordinario la carrera francesa le daba vuelta al hexágono francés, en algunas ocasiones en el sentido del reloj y en otras a la inversa. Si iba en el sentido de las manecillas de entrada se encontraban ocho etapas por lo general planas, por el norte y por las vecindades de Bélgica, Alemania y Suiza, luego tres o cuatro en los Alpes, en seguida otros tramos sin muchas dificultades por el sur del país con alguna jornada por el Macizo Central, tres etapas en los Pirineos y el vuelo final a París.

Si el Tour iba en sentido contrario las mismas ocho etapas llanas por Bretaña y Normandía y luego bajando cerca del Atlántico hasta Los Pirineos donde se hacían casi siempre tres etapas, se seguía bajando cerca a la Costa Azul y se atravesaba el sur para llegar a Los Alpes y vuelo o tren a París. (“La vida está llena de gregarios”: Winner Anacona)

Pero lo más inusual de este Tour es que no tendremos muchas etapas llanas seguidas sino que se van turnando, de a dos o de a tres, con las de montaña. ¿A quién puede favorecer esto? Sin duda a los escaladores pequeños que no tendrán que desgastarse en una serie larga de recorridos en los que debían utilizar relaciones pesadas en jornadas que los rodadores llevaban a todo tren.

Se parte de Alemania con una cronómetro plana de 14 kilómetros y al día siguiente se encarará una jornada llana hasta Lieja, en Bélgica. Pero el tercer tramo parece una sierra con ascensos y bajadas cortas y un final en suelo francés con una rampa dura de 1.6 kilómetros al 5.6 por ciento. La cuarta etapa plana y en la quinta primera cita con la gran montaña, con final en la Planche des Belles Filles, de primera categoría. Sexta y séptima etapa sin desniveles mayores y en la octava, 185 kilómetros entre Dole y Rousses con ascenso de tercera en el kilómetro 101, de segunda en el 138 y de primera en el 175, a 12 kilómetros de la llegada. Y al día siguiente un etapón para los escaladores por el Monte Jura, con ascensos de segunda y tercera en los kilómetros iniciales y entre los kilómetros 50 y 91 dos escaladas fuera de categoría al Col de la Biche

y al Gran Colombier, descenso vertiginoso y un premio de cuarta para subir luego el empinadísimo Mont du Chat, también fuera de categoría y una descolgada suicida hasta Chambery. (Lea también: Jarlinson Pantano, gregario de lujo para Alberto Contador en el Tour)

Hasta acá el Tour va en el sentido de las manecillas del reloj. Pero en la primera jornada de descanso se vuela hasta el lado occidental del país y en dos etapas llanas se baja hacia los Pirineos, ya en sentido contrario para enfrentar la gran montaña, con 214 kilómetros entre Pau y Peyragudes, en la que en los 98 kilómetros finales se sube al Col de Ares, de segunda, al Col de Menté, de primera, al Port de Balés, fuera de categoría, al Peyresourde de primera y a la meta, de segunda. Luego una etapa corta, de 101 kilómetros, con los ascensos al Col de Latrape, al Col de Agnes y al Muro de Pegueres, las tres de primera categoría, con un descenso final de 26 kilómetros hasta Foix.

Siguen luego tres etapas de media montaña y un día de descanso en el Macizo Central y la jornada 17 en los Alpes, con dos subidas fuera de categoría, a La Cruz de Hierro y el Galibier (premio Henry Desgrange) y una de primera al Telegraphe. Y al día siguiente en los 30 kilómetros finales se llega al Col de Vars, de primera y luego se sube a la meta en el Izoard, fuera de categoría.

Sólo quedan luego una etapa de media montaña, la cronómetro en Marsella de 22.5 kilómetros por terreno llano pero con una corta y bien difícil trepada a la Hermita de Notre Dame de la Garde y el paseo de la victoria en París. (En su primer Tour, Esteban Chaves comandará al Orica-Scott)

Los organizadores de la gran carrera francesa, que verán al lado de la vía más de 12 millones de personas y por televisión aficionados de 190 países creen que este será un Tour nervioso, con escapadas frecuentes, con menos ascensos que los de años pasados pero con un batallar intenso todos los días en el que no sólo van a brillar los escaladores puros, tipo Froome, Quintana y Contador sino también los de media montaña, como Porte, Bardet y Pinot. Ello multiplica el número de favoritos y le dará un dramatismo especial a la carrera, que puede tener vuelcos y situaciones inesperadas con mucha frecuencia.

Comparte: