Un millón de dólares para el doctor Ferrari

El exciclista texano Lance Arsmtrong pagó al polémico médico a través de una compañía.

El médico italiano Michele Ferrari. / Tomada de Internet
El médico italiano Michele Ferrari. / Tomada de Internet

Michele Ferrari es un médico italiano de 59 años. Descalificado en 2002 por la Federación Italiana de Ciclismo y también inhabilitado de por vida por la Usada el pasado julio. Además, está investigado por la Fiscalía de Padua por exportación ilegal de capitales, evasión fiscal y asociación para delinquir en prácticas deportivas ilícitas. Aun así, son muchos los atletas que siguen recurriendo a su ayuda. El último, Alex Schwazer, el campeón olímpico italiano de marcha en Pekín 2008 que dio positivo antes de marcharse a los Juegos de Londres 2012. Ferrari también siguió a Lance Armstrong durante cinco años: entre 1998 y 2002.

El texano siempre ha calificado la ayuda de Ferrari como una “supervisión en los entrenamientos”. El informe de la Usada lo explica así: “Que fue mucho más que una supervisión ocasional de los entrenamientos queda reflejado en los pagos hechos por Armstrong (de más de un millón de dólares, casi 800.000 euros) a una compañía suiza controlada por el doctor Ferrari”.

Fue el propio Armstrong quien, en 1999, presentó a Ferrari a su gran amigo y compañero de habitación George Hincapié. A la Usada Hincapié le explicó cómo él y Armstrong eran clientes de Ferrari y cómo este incorporó EPO y dopaje sanguíneo en mi programa de entrenamiento.

Ferrari siempre ha seguido a sus atletas con una caravana. Ahí quedaba con ellos. Solía llevar peluca y barba postiza. Su lugar de encuentro favorito estaba lejos de las carreras. Quedaba en los que en Italia son conocidos como autogrill: pequeñas áreas de servicio de las autopistas.

En un autogrill quedó Armstrong con Ferrari en 1999, un día antes de la Milán-San Remo. En el informe de la Usada, Frankie Andreu relata ese peculiar viaje a Milán con Armstrong y las mujeres de ambos. “Le pregunté por qué quedaba con Ferrari en ese sitio y no en la carrera. Contestó: “So the fucking press doesn’t hound him) (para que así no lo huela la jodida prensa)”, declara la mujer de Andreu a la Usada. “Estuvo una hora en la caravana y cuando volvió estaba excitado. ‘Mis números son grandes’, exclamó”.

Ferrari siempre ha defendido el dopaje. “Es dopaje solo lo que se detecta en los controles. Si yo fuera atleta, tomaría todo aquello que no se detecte”, llegó a decir.

Temas relacionados