Una contrarreloj junto a Miguel Ángel López

El pedalista del Astana finalizó en la cuarta posición en la CRI de los Nacionales de Ruta, que se están llevando a cabo en territorio boyacense.

Miguel Ángel López durante la contrarreloj individual que se llevó a cabo de Paipa a Duitama con 35 kilómetros de recorrido. Foto: Andrés Torres

“No vengo a ganar la competencia. Vengo a ver cómo estoy y qué tanto he mejorado en la contrarreloj, puesto que no es mi fuerte”, fueron las palabras de Miguel Ángel López previo a la contrarreloj individual masculina que se llevó a cabo de Paipa a Duitama con 35,2 kilómetros de recorrido.

La salida del pedalista del Astana estaba programada para las 10:42 de la mañana, así que una hora antes del evento ya estaba en la alcaldía de Paipa. Unas palabras con el animador de la salida y después fotos. Todas las personas que veían a Miguel Ángel buscaban una foto con el gran prospecto del ciclismo colombiano. Todos los medios estaban detrás de él.

El sol era insoportable, el clima rondaba los 18 grados y solo fue hasta que se metió al carro de su entrenador, Rafael Acevedo, que se zafó de ese rayo de sol constante que no le dejaba abrir bien los ojos. Pero a donde se movía Miguel Ángel había una multitud detrás de él. Una foto era lo que más le pedían, “la gente me ha demostrado mucho cariño aquí. Estoy cerca a mi tierra, por eso me conocen tanto”.

Solo faltaban 30 minutos para que Miguel Ángel López tomara la partida de la contrarreloj. Se montó en su cicla y comenzó a hacer rodillos, bajo la mirada de Rafael Acevedo. Rápidamente su piel cambió de color. Estaba rojo. El sol y el calentamiento lo pusieron a sudar casi de inmediato. Pero ya se sentía listo.

El reloj marcaba las 10:41 de la mañana. Miguel Ángel ya estaba en las carpas del punto de partida. Vio salir a Edwin Sigua y respiró profundo. Cerró los ojos y se enfocó en la tarima. Subió los dos escalones luciendo el dorsal 123 y se montó en esa cicla negra y azul aguamarina que debajo del sillín tiene marcado su nombre con la bandera de Colombia y a los costados se lee specialized, s-works.

Cuando las manos del comisario le advirtieron que faltaban cinco segundos, bajó la cabeza acomodó los pies y le dieron la orden de salida. Los habitantes de Paipa ensordecieron el parque principal con un alarido tras el inicio de la prueba del hombre del Astana. Niños de colegios, jóvenes con sus novias y adultos mayores gritaron de emoción. Cien metros más adelante salió Rafael Acevedo con el carro.

Los 35,2 kilómetros de recorrido los inició fuerte, en la glorieta de salida de Paipa, Miguel Ángel se paró en pedales para ganar fuerza en el pedaleo y cuando llegó a la recta que conduce a Paipa con Duitama se sentó. Tenía un andar rápido. Quería demostrarse que los últimos meses de entrenamiento le habían servido para mejorar en la contrarreloj. Rápidamente alcanzó a Edwin Sigua. No habían pasado seis kilómetros cuando sobrepaso al pedalista de Los Centauros.

Desde el carro Rafael Acevedo alentaba a su pupilo. “Adelante, adelante”, eran las palabras que más repetía el entrenador, pero estas mismas no llegaban a los oídos de Miguel Ángel, se morían en el parabrisas. Cuando llegó a Tibasosa en el kilómetro 20, el sol empezó a hacer mella. El clima, que hacía parecer que se estuviera corriendo en Guaduas en vez de Duitama, asfixió el andar de los corredores.

“Antes de la salida de Tibasosa, el mono llegó con un buen ritmo, después se fue quedando”, indicó Rafael Acevedo. Esas palabras que iba a decir tras la llegada, comenzaron a gestarse en el kilómetro 22 de competencia. “Se me está quedando”, decía. Tanta fue la desesperación de Acevedo que se sacó su cabeza por la ventana para animar a Miguel Ángel. “Dale, que falta poco”.

Mientras el pedalista nacido en Pesca avanzaba en su crono individual. La gente colmó los alrededores del recorrido, muchos al parecer no sabían que estaba en competencia y se asombraban al verlo pasar. Justo antes de llegar a Duitama dos hombres lo señalaron asombrados, como si no creyeran que estuviera viendo a Miguel Ángel López.

El repecho final entrando a Duitama no lo ayudó mucho, terminó en la cuarta posición, con el mismo tiempo de Carlos Mario Ramírez, quien ganó la crono individual sub-23 con un tiempo de 43:30. Su cara no decía mucho, se veía tranquilo, pero no satisfecho. Desde un comienzo lo advirtió “quiero ver en qué condiciones estoy”. En la categoría elite, Walter Vargas, Brayan Ramírez y Juan Pablo Rendón ganaron el oro, la plata y el bronce, respectivamente.

Walter Vargas y Carlos Mario Ramírez ganaron la contrerreloj

En la categoría Elite Walter Vargas se coronó campeón de la contrerreloj individual masculina. El pedalista de la Liga de Antioquia finalizó con un tiempo de 42:08, por delante de Brayan Ramírez, pedalista del Movistar, quien llegó a 45 segundos. El resto quedó por encima del minuto. Juan Pablo Rendón, quien se quedó con el bronce finalizó a 1:10, Miguel Ángel López a 1:22 y Omar Mendoza, último campeón de Clásico RCN, a 1:25.

Mientras que en la categoría sub 23, Carlos Mario Ramírez se codeó con la élite. Tuvo el mismo tiempo de Miguel Ángel López. Incluso quedó por encima del pedalista del Astana por las milésimas de segundo y superó por más de un minuto a Eduardo Estrada (1:12) y a Miguel Florez (1:20), quienes completaron el podio.

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