Una cronoescalada atípica en el Tour de Francia

Este jueves se lleva a cabo la etapa 18 de la ‘Grande Boucle’, fracción en la que Chris Froome puede ampliar ventaja en la clasificación general.

Nairo Quintana durante la contrarreloj de 37,5 kilómetros que finalizó en La cueva de Pont-d'Arc. Foto: AFP

De Sallanches a Megeve, la segunda contrarreloj del Tour de Francia 2016 cuenta con 17 kilómetros en ascenso, el jueves en la 18ª etapa, en la que se sucederán diferentes grados de desnivel. La explosiva subida a Domancy (2,5 km al 9,4 %), donde el legendario Bernard Hinault logró su triunfo en el Mundial de 1980, se inicia en el kilómetro 4. En su cima el recorrido continúa subiendo, con diferentes niveles de pendiente, hasta alcanzar el punto más alto, Chozeauz, situado a 1.219 metros de altitud, más de 600 metros de desnivel con respecto a la salida.

Un rápido descenso de 2 kilómetros conducirá a la meta, situada en la estación de Megeve (3.500 habitantes), que por primera vez recibirá una etapa del Tour. Tres puntos de cronometraje oficial están previstos; en la cima de Domancy (Km 6,5), en Combloux (Km 10) y en Berthelets (Km 13,5).

Los sobresaltos más inesperados pueden ocurrir en la última contrarreloj de las grandes vueltas. El siempre prudente Chris Froome, siente no obstante que “a menos que ocurra algo drástico, será difícil perder el Tour”. Nadie espera que se repita un episodio a lo ‘Purito', en el Giro 2012, porque en las cronos Froome se siente cómodo. Ya lo demostró en la Caverne du Pont-D'Arc hace una semana. Como escalador, el líder de la general también ha demostrado que no tiene rival. Los que hablaban de su debilidad en la tercera semana habrán podido comprobar que fue el único que pudo responder a los asedios de Richie Porte, y eso que no tenía por qué hacerlo.

Además, esta cronoescalada, atípica en el Tour (solo 18 de las 207 disputadas en la Grande Boucle han tenido este perfil de etapa), podría terminar con un nuevo reparto de plazas en el Top 5 o, incluso, en el Top 10. ¿Terminarán siendo las bondades de los escaladores más importantes que las de los rodadores? Con la mente puesta en Froome y en Porte cuesta pensar que no. ¿Hasta qué punto los escaladores del nivel de Adam Yates o Romain Bardet serán capaces de aprovechar la côte de Domancy y la subida posterior hacia Megève? ¿Podemos pensar que Nairo Quintana, gran rodador en sus mejores días, todavía tiene opciones en la general a pesar de las desilusiones que acumula día tras día? Tendremos que esperar para dar respuesta a todas estas preguntas.

 

 

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