Una loca Vuelta a España

Astana y Movistar trabajaron para el esloveno Primoz Roglic, que ahora le lleva 2:24 al colombiano Nairo Quintana.

Nairo Quintana, segundo en la clasificación general de la Vuelta a España.EFE

Nadie se explica lo que está pasando en la Vuelta a España: Nairo batallando contra su propio equipo, el Astana defendiendo el liderato de Roglic y el líder esloveno tranquilo llevado por sus rivales que le dan una mano cuando su equipo queda desbaratado y sus adversarios, pensando en sus propios intereses, se ponen el cuchillo en su cuello y como si todo esto fuera poco la etapa más larga de la Vuelta se corrió a un ritmo desenfrenado, loco, como poco se ha visto en el pasado en la historia del ciclismo.

Video: Nairo se metió en el podio de la Vuelta a España

Lo de este miércoles es de locos: un Nairo que enfermo, afectado por una fuerte gripa que se le siente cada vez que habla, sale a batallar contra el viento y contra todos en la búsqueda de la gloria quizás con la intención de repetir aquella jornada de 2016 en la que con la colaboración de Alberto Contador y su escuadra acabó con las aspiraciones de victoria de Chris Froome. Como entonces, no se trató de una fracción de montaña sino un recorrido sin demasiados desniveles.

Pero a diferencia de lo ocurrido hace tres años, cuando el líder del Sky se quedó solo en la batalla, en esta ocasión fueron sus rivales los que se pusieron al frente del gran lote para defender la camiseta roja de Roglic y para mantenerlo en el tope de la tabla. Aunque Alejandro Valverde trató de explicar que su actuación fue perfecta para favorecer a Quintana, lo que en verdad hicieron muestra otra cosa: que al equipo de Unzúe sólo le interesa defender el podio de Valverde aunque termine tercero sin que  les duela sacrificar en su intento al corredor boyacense. Eso de que ellos se pusieron al frente para romper el ritmo del lote perseguidor no se lo cree nadie porque cuando lo hicieron no fue para llevar la carrera a tirones en las que poco a poco se va disminuyendo el ritmo sino que, como si fueran coequiperos del esloveno, pusieron un ritmo fuerte para disminuir la ventaja que llevaba el grupo delantero. (Aquí, nuestro especial de la Vuelta a España)

Y la actuación del Astana no fue muy distinta, o mejor fue aún más deschavetada, ya que si hubieran dejado que Roglic se desgastara sólo en la persecución lo habrían podido rematar en los kilómetros finales o por lo menos lo hubieran dejado muy disminuido para las etapas de este jueves y el sábado en las que se puede ver a gatas para defenderse en los repetidos premios de montaña de primera categoría.

Con todas estas situaciones que cada uno se explica a su manera y con tres etapas en las que puede pasar de todo es casi imposible señalar quién va a vestirse de rojo en el podio final del próximo domingo. Este jueves y el sábado se encararán durísimos ascensos de primera categoría en los que puede ocurrir cualquier cosa, en los que Roglic puede hundirse, en los que seguramente Supermán López va a atacar de lejos, en los que Quintana puede pagar el esfuerzo realizado este miércoles o puede mostrar que es uno de los que llega con más fuerza a la tercera semana de las grandes Vueltas, en los que Valverde normalmente debe perder el paso y al final hasta quedar lejos del podio y en los que el joven Tadej Pogacar puede aprovechar este desorden para sacar provecho y repetir lo que no hace mucho consiguió Egan Bernal en la tercera semana del Tour de Francia. (Nairo sigue dando la pelea)

Definitivamente en esta carrera nadie sabe para quién trabaja, nadie entiende a los técnicos que no temen dar órdenes que perjudican sus intereses y nadie entiende a los corredores que han hecho impredecible el resultado final. La Vuelta va loca, loca, loca…

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Rafael Mendonza / especial para El Espectador

Ciclismo

Una loca Vuelta a España

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