Wiggins gana contrarreloj y es virtual campeón del Tour

El corredor del equipo Sky se convertiría este domingo en el primer británico en coronar la carrera por etapas más importante del mundo.

El pedalista británico Bradley Wiggins, del equipo Sky, se impuso este sábado en Chartes en la etapa 19 del Tour de Francia, una contrarreloj de 53,5 kilómetros, afianzándose en el liderazgo de la prueba. De esta manera, Wiggins está a 120 km, la distancia de la última y normalmente intrascendente etapa, del primer triunfo de un británico en el Tour de Francia, el domingo en París.

Wiggins, con un tiempo de 1h04:13, se impuso en la crono a su compatriota y compañero de equipo, Chris Froome, que acabó segundo a 1:16. Si no ocurre nada excepcional en el tradicional paseo hasta la capital de Francia, Wiggins se proclamará en los Campos Elíseos de París. El podio lo completarán Froome (Sky) y el italiano Vincenzo Nibali (Liquigas), segundo y tercero, respectivamente.

El londinense, de 32 años, se impuso por segunda vez en la presente edición del Tour, doce días después de su victoria en Besançon, en la primera contrarreloj de la ronda ciclista francesa. Con esta victoria, el Sky logra el quinto triunfo de etapa del presente Tour y es la sexta victoria de un británico desde la salida. En la clasificación general, Wiggins aventaja a Froome en 3:21 y a Nibali en 6:19.

Wiggins desde muy pequeño se destacó en las pruebas de pista. Al fin y al cabo el majestuoso velódromo de Manchester quedaba prácticamente en el patio trasero de su casa. Allí aprendió todos los secretos de la bicicleta, la mayoría de ellos herencia de su padre, quien también fue pedalista. Bajo techo llegaron los primeros éxitos y comenzaron a forjarse sus sueños, como el de ser campeón olímpico, mayor logro para cualquier pistero. Para eso entrenaba al menos cinco horas diarias, hasta que decidió que el ciclismo era su vida y comenzó a dedicarle todo su tiempo.

Brad,
como lo llaman sus allegados, fue tres veces campeón mundial de la persecución individual, dos veces de la persecución por equipos y una más de la prueba americana. Como si fuera poco, también alcanzó la gloria olímpica. En Atenas 2004 se colgó el oro en la persecución individual. En Pekín 2008 repitió, pero le agregó otra presea dorada en la modalidad por equipos.

Incluso antes de todos esos éxitos Wiggins quiso incursionar en las pruebas de ruta, pero sus entrenadores y familiares le aconsejaron explotar primero su habilidad y potencia en las pistas, por lo que desde 2001 alternó las dos especialidades. Su primera figuración en las carreteras fue en el Tour de L’Avenir 2003, cuando ganó una etapa. Estuvo en los equipos LindaMc Cartney, Francaise de Jeux, Credit Agricole, Cofidis, High Road y Garmin, con el que logró el cuarto lugar en el Tour de Francia de 2009.

Fue entonces cuando se creó el equipo Sky, sin duda el mejor del mundo en la actualidad, una verdadera máquina, pues sus dueños consideran que el ciclismo es cuestión de tecnología y entrenamiento metódico.

Con esta escuadra, Bradley ha ganado dos Dauphiné Liberé, la París Niza y el Tour de Romandía. Además fue tercero en la Vuelta a España 2011. Y en este Tour, que terminará mañana, ha demostrado su clase y poderío, tal como lo hicieran en su momento Armstrong y el equipos US Postal.

Wiggins es un extraordinario contrarrelojero, caracterizado además por su elegancia sobre la bicicleta: brazos casi en ángulo de 90 grados, espalda totalmente recta, estabilidad y rotación perfecta. Sólo mueve las piernas para pedalear en promedio 100 veces por minuto.
Pero también aprendió a subir. Lo hizo de tanto recorrer los Alpes franceses, en donde se concentra en todas las pretemporadas. “La clave de todo reside en horas y más horas de entrenamiento”, dice sin modestia.

Además, posee una impactante fortaleza mental, producto de su preparación, la experiencia y los 32 años que tiene. Estudia metro a metro cada etapa y prepara juiciosamente todas las competencias. Sabe cuándo atacar y dónde ser cuidadoso.

“No ganar el Tour sería una frustración. Después de haber luchado tanto, lo mínimo era estar en el lugar en el que estoy”, reconoce mientras alardea con un pañuelo autografiado que le mandó el español Miguel Induraín, su ídolo, con quien constantemente lo comparan.