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Al fondo de la casa, ubicada en el barrio Villa Laura (La Ceja, Antioquia), se ve una bicicleta pequeña exhibida como trofeo. Es azul, con manubrio niquelado, galápago negro, llantas blancas y solía lucir ruedas auxiliares cuando montaba Fernando, el menor de la familia Gaviria Rendón. “Pero un día le quité las rueditas, el niño se montó y se mantuvo hasta el final de la cuadra. ¡Sin caerse! Al fin y al cabo somos una familia de ciclistas”, recuerda José Hernando Gaviria, padre del bicampeón mundial juvenil de pista.
La bicicleta la compró por Juliana, su hija mayor y quien participó en las pruebas de pista de los recientes Juegos Olímpicos en Londres. Ella tenía unos 5 años cuando vio pasar por la cuadra a un vecino sobre una bicicleta. “Yo estaba hablando en una cabina de teléfono y se me perdió la niña. Había salido detrás de la bicicleta y la encontré en la casa del dueño viéndola. Entendí que también le gustaba el tema. Entonces compré la bicicletica. En ella aprendieron a montar Juliana y Fernando, y ahora véalos. Por eso la guardo como un tesoro”, dice el papá, quien alcanzó a correr un Clásico RCN mientras estudiaba tecnología industrial en el Politécnico de Medellín, a 41 kilómetros de La Ceja.
El premio más grande que recibió don José Hernando en su carrera ciclística fue una camiseta, un pantalón y un par de tenis que le otorgó la organización de la Clásica del Oriente por haber terminado la etapa a pesar de las fracturas de mano y dedo.
En ese entonces ya llevaba a Fernando a que lo viera. “‘Qué hubo pues, pa... ¿por qué se quedó?’, me reclamaba el niño cuando me rezagaba. De regreso a la casa me decía: ‘Pa, yo quiero ganarme un Tour de Francia’”, recuerda el padre, que de cariño llama a sus hijos Los Caremicos.
Fernando —y también Juliana— se dedicó al patinaje por dos años, pero hace cuatro y medio prefirió el ciclismo como oficio, como lo hicieron su padre y su hermana. En el mundo de los escarabajos rendía y competía más. Incluso, por poco pierde décimo en el colegio La Paz, por inasistencia, y un día volvió como campeón de un nacional y le notificaron que había perdido educación física. “¡Un bicampeón mundial de ciclismo que pierde educación física! Irónico, ¿no?”, se burla José Hernando, ahora dedicado a la docencia en el colegio La Paz, junto con la madre de sus hijos, María del Carmen Rendón.