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Los premios Peace and Sport de Mónaco son una iniciativa para exaltar el deporte como vehículo para lograr la estabilidad social dentro de las comunidades en conflicto y se realizan desde el año 2007, liderados por el príncipe Alberto II de Mónaco.
En esta, su tercera edición, los Peace and Sport nominaron a Colombia por el “Rumble in Cartagena”, evento realizado por la Fundación Arcángeles, entidad que efectuó una demostración de quadrugby o rugby en silla de ruedas, dentro del marco de la Cumbre de Cartagena por un Mundo Libre de Minas Antipersona en diciembre de 2009. Justo un año después de aquella demostración de coraje por parte de estos deportistas discapacitados, hoy 2 de diciembre de 2010 en Mónaco. El “Rumble in Cartagena” se llevó el galardón, al que también aspiraban “Los amigos del judo 2010”, evento realizado por Serbia, y el certamen de fútbol Copa de África Oriental, programa realizado por África del Este.
Estos tres eventos se destacaron por sembrar un mensaje de paz a través del deporte y por ser instrumentos legítimos y eficaces para hacer florecer la armonía dentro de la sociedad.
La noticia la confirmó Juan Pablo Salazar, presidente de la Fundación Arcángeles, quien fue el gestor del “Rumble in Cartagena” y pionero del rugby en silla de ruedas en el país.
Salazar viajó hace una semana a tierras francesas para asistir a la ceremonia de premiación, pero antes de partir afirmó que “la única manera de hacer al mundo una sociedad inclusiva, es a través de la generación de un cambio cultural en cuanto a la reivindicación de los derechos humanos, que deben ser los mismos para personas con o sin discapacidad. Este es un reconocimiento a esa reivindicación”, puntualizó.
Historia del quadrugby
El quadrugby o rugby en silla de ruedas se originó en Winnipeg, Canadá, en 1977, a raíz de la falta de opciones deportivas para las personas con lesiones severas en la columna, quienes no eran tan funcionales en otros deportes paralímpicos. Fue esta situación la que motivó a un grupo de cuadripléjicos canadienses a inventar esta modalidad deportiva, que combinó elementos y reglas del baloncesto en silla de ruedas con el rugby convencional.
El objetivo del juego es realizar un gol de campo, como en el rugby convencional. Éste se logra cuando uno de los cuatro jugadores que salen a la cancha por equipo cruza la línea de meta del rival en posesión del balón.
Los enfrentamientos tienen una duración de cuatro tiempos, cada uno de ocho minutos, y se practica en sillas especialmente diseñadas para soportar los choques que se presentan durante el juego, pues es un deporte de mucho contacto y rapidez, ya que se tienen sólo 15 segundos para pasar el balón al terreno rival y conseguir el gol.
A lo largo de estos 34 años de historia se ha logrado realizar cinco mundiales de esta modalidad, ser reconocido por el Comité Paralímpico Internacional y abrirse lugar en los Juegos Paralímpicos.
En América Latina el deporte ha evolucionado vertiginosamente. Por ejemplo, Brasil cuenta con 12 equipos y la experiencia de haber hecho un campeonato nacional; Argentina tiene un grupo de deportistas de alto rendimiento en Buenos Aires; México viene desarrollando esfuerzos en la creación de algunos clubes, y, por su parte, Uruguay, Paraguay y Chile ya están realizando sus primeras prácticas.
En Colombia la Fundación Arcángeles suma esfuerzos desde el año 2007 a través de diversas actividades orientadas hacia la implementación de esta modalidad en el país con seminarios, clínicas de entrenamiento y talleres deportivos como estrategias para popularizar el quadrugby dentro de los jóvenes universitarios y la comunidad paralímpica en general.
El gestor de esta idea en el país es Juan Pablo Salazar, quien sufrió un accidente en el año 2006 cuando se encontraba en Islas del Rosario disfrutando de sus vacaciones y al saltar al agua desde una lancha, en un lugar poco profundo, se golpeó el cuello, lo que le generó una fractura cervical, que posteriormente le originó una cuadriplejia.
Salazar experimentó un giro de 180 grados en su vida. En ese entonces tuvo que aprender a convivir con su nueva condición, y fue precisamente en su proceso de rehabilitación, en una clínica especializada en traumas raqueomedulares en Detroit, Estados Unidos, donde conoció este deporte. Allí formó parte del equipo Great Lake Storm de Michigan, por invitación de uno de sus compañeros de recuperación. Ese año (2007) el equipo y Juan Pablo quedaron campeones en el torneo nacional de Estados Unidos.
Finalizada su etapa de recuperación y con el título de campeón, regresó a Colombia con la firme intención de realizar un aporte a las personas con cuadriplejia. Sin embargo, su idea fue que, además de utilizar el quadrugby como terapia no formal, sirviera como estímulo para aquellas personas que creían tenerlo todo perdido y retomaran el rumbo de sus vidas realizando actividades que les hicieran sentirse útiles e incluidos socialmente.