Colombia tiene mucha plata

El paisa, de 25 años de edad, sorprendió e incluso pudo haber ganado la de oro, que perdió en los últimos metros con el kazajo Alexandre Vinokourov.

Dramática y vibrante resultó la primera jornada oficial de los Juegos Olímpicos para Colombia. Las calles de Londres fueron testigo de la espectacular actuación del antioqueño Rigoberto Urán, quien sorprendió a propios y extraños al conquistar la medalla de plata en la prueba de ruta, un circuito de 249 kilómetros especialmente diseñado para que ganaran los ciclistas británicos frente a casi un millón de espectadores.

Porque el destino le tenía guardada la presea al antioqueño de 25 años, quien estuvo a punto de no correr, pues horas antes de la competencia no aparecía en la lista oficial de inscritos. La oportuna intervención de Jorge Ovidio González, presidente de la Fedeciclismo, quien defendió el derecho adquirido de Colombia a presentar tres pedalistas en la línea de partida, le permitió a nuestro país subirse al podio y comenzar a cosechar en las justas.

A decir verdad, esa medalla no estaba en los planes de nadie. Ni siquiera del propio Urán, quien reconoció después que solamente cuando entró en el último kilómetro en compañía del experimentado kazajo Alexandre Vinokourov, se sintió en el podio, en el que también subió el noruego Alexander Kristoff en el tercer lugar. “Estuvimos varios kilómetros trabajando juntos, pero el grupo venía muy encima. De pronto hicimos hueco y eso nos dio confianza. Al final no hablamos, nos miramos simplemente y definimos. Me faltaron un poco las fuerzas, porque había gastado mucho”, señaló orgulloso minutos antes de bajarse del podio y envuelto en una bandera tricolor.

Mientras hablaba, Rigoberto recibía abrazos y felicitaciones de muchos pedalistas que ha tenido como compañeros y rivales desde que se convirtió en profesional, en 2006, con el equipo Tenax de Italia. También los que corrieron a su lado en los españoles Unibet y Caisse d´Epargne e incluso los que lo ven diariamente ahora en el Sky, el conjunto ciclístico más importante del mundo.

Con un nudo en la garganta, por tanta emoción contenida, Rigoberto le dedicó su éxito a su padre, asesinado en 2001 durante un enfrentamiento entre guerrilleros y paramilitares en una esquina en la que vendía lotería en Urrao, su pueblo natal. “Es para su memoria y para toda mi familia”, dijo antes de mandarles un saludo a su madre, Aracelly, y su hermana, Martha, de quienes se hizo cargo cuando apenas tenía 14 años.

Porque desde muy joven Rigoberto es el patrón de la casa. Tal vez por eso se dedicó tanto a la bicicleta. Acaso presentía que ese sería su instrumento para sacar adelante a la familia. Y lo fue, porque su talento era superior. Apenas estuvo tres años en Colombia y se impuso dos veces en la Vuelta de la Juventud. Se fue rápidamente a Europa y muy pronto comenzó a dar resultados.

Buen escalador, como casi todos los ciclistas criollos, pero con más facilidad que sus compatriotas para rodar en el terreno llano, ganó una etapa en la Vuelta a Suiza de 2007. Su meteórica carrera se cortó de repente debido a las lesiones. El codo derecho y las dos muñecas le impidieron seguir brillando temporalmente, aunque aún así fue protagonista en varias pruebas de Europa.

Pero regresó con todo en 2011, cuando logró el séptimo lugar en el Giro de Italia y se quedó con la camiseta blanca que distingue al mejor joven de la prueba. “Esa fue una alegría muy grande, pero no se compara con la de hoy. Ver la bandera ondeando me produjo demasiada emoción”, reconoció luego Urán, mientras esperaba para acudir al control de dopaje.

“Sabía que tenía una oportunidad de hacer algo importante aquí. Me sentía fuerte y como no era favorito, tal vez podría sorprender. Eso sí, la única manera era atacando desde lejos”, dijo.

Sobre su pacto con Vinokourov explicó: “Él atacó por un lado y yo por el otro, pensé que nos iban a perseguir porque él es un hombre importante y peligroso, pero igual me propuse darlo todo, pedalear con el alma hasta que las piernas aguantaran. Al cruzar la meta sentí un poco de decepción, porque quería el oro, pero después entendí lo que había ganado”.

Aunque es uno de los mejores contrarrelojeros del país, desde un comienzo, Rigoberto le había solicitado al técnico Jenaro Leguizamón que le permitiera correr solamente la prueba de ruta, porque sentía que podía dar la sorpresa. “Era una carrera a la que los británicos le tenían mucha fe, pero iba a ser imposible que la controlaran durante 250 kilómetros, así que aproveché mi oportunidad”, agregó más tarde, durante una recepción que se organizó en su honor en el Novotel London City, en donde los miembros de la delegación nacional, entre ellos Sergio Luis Henao, compañero de Urán en el Sky y quien terminó la prueba en el puesto 16, pronosticaron más medallas: “Esto apenas comienza, nuestros demás deportistas también están motivados y bien preparados. Estos juegos van a ser los mejores de la historia para Colombia”.

Ojalá ese augurio se haga realidad y la alegría que Rigoberto le dio ayer al país se repita un par de veces más. La cuenta va en 12 medallas olímpicas, pero como dicen los deportistas criollos en la Villa de los Atletas, “queremos muchas más”.

Colombia al día

La jornada del sábado para el país comenzó con el triunfo del tenista Santiago Giraldo, quien derrotó al estadounidense Ryan Harrison en dos sets con parciales de 7-5 y 6-3.

En la segunda ronda el colombiano tendrá que enfrentar al 75 del mundo, el belga Steve Darcis, quien hoy eliminó en dos sets al 7° del mundo, el alemán Thomas Berdych.

Mientras que Alejandro Falla, quien jugó un gran partido, cayó con el número uno del mundo, el suizo Roger Federer, e tres sets por 6-3, 5-7 y 6-3. En fútbol femenino, la selección de Colombia perdió su segundo partido en línea, ayer ante Estados Unidos 3-0.