Dimayor, osos internacionales y la selección

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El presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo, citó a los socios para una reunión extraordinaria. El objetivo era pedirles seriedad para que su trabajo pudiera verse reflejado. El resultado no pudo ser peor. Más de lo mismo. Muchos insultos y pocas ideas. Peleas entre directivos que siguen ahogándose en el vómito de sus egos. Veremos hasta cuándo aguanta Jaramillo, que sabía en lo que se metía, pero nunca se imaginó el tamaño del circo que iba a liderar. Por supuesto y como siempre, de fútbol poco se habló.

Mientras tanto nuestros clubes siguen cayendo uno a uno, primero en la Libertadores, en donde ningún equipo se metió en la ronda de 16, y ahora en la Suramericana. Si no fuera porque Millonarios y Deportivo Cali se eliminaron entre sí, muy posiblemente hubiésemos tenido a un solo equipo, Júnior, en los octavos de final. Ciertamente el comportamiento de nuestros clubes en el ámbito internacional refleja el pobre desempeño de la actividad doméstica y la evidencia demuestra que si bien nadie les pasó por encima a los nuestros, ninguno cumplió con el deber de hacer un papel digno en una liga que, como la nuestra, se ufana de ser de las mejores del mundo. Si, nadie goleó a los equipos colombianos, pero es que en el deporte de alto rendimiento de hoy en día las diferencias las marcan los pequeños detalles. Nuestros jugadores se divierten en la cancha y muestran buen nivel técnico, pero se equivocan una y otra vez en la toma de decisiones en momentos clave. Es claro que la parte mental no se está trabajando bien en la base. Se forman jugadores, pero no futbolistas, que es distinto. Los líderes, los capaces de asumir la responsabilidad en los momentos difíciles, brillan por su ausencia.

Por eso no nos puede extrañar que los jugadores del medio local no sean tenidos en cuenta en la selección. Aquí no tienen la intensidad competitiva que se requiere para ponerse la amarilla. Cuando los nuestros salen a jugar al exterior se les abre el mundo en la cabeza. Solo en ese momento entienden lo que significa ser verdaderamente profesionales de este deporte.

Hablando de la selección, vienen dos partidos clave contra dos rivales directos en la clasificación a Catar: Uruguay en Barranquilla y Ecuador en Quito. Si bien los nuestros individualmente, en la generalidad, no tienen el nivel de hace un mes en sus equipos, todavía gozan de un presente al menos normal. Pero el de Colombia ya es un colectivo que sabe lo que tiene que hacer en la cancha. La clave contra Uruguay pasará por el aprovechamiento de las licencias que su defensa, en pleno recambio generacional, está ofreciendo frecuentemente. Para eso será vital aprovechar los costados, salir a buscarlos a lo ancho del campo. A juzgar por el juego ante Venezuela, Queiroz tiene claro que, de local, el equipo de todos tiene que presionar un poco más al rival. En cambio contra Ecuador pesará la altura en jugadores que hace mucho rato no juegan en esas condiciones. Llevar tres puntos en el bolsillo le permitirá elaborar un plan más administrativo que proactivo para poder quitarle puntos a Ecuador.

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