El VAR, sí y no

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Ya no estoy seguro de que el VAR haya sido una buena innovación. Lo que en un comienzo era la sana búsqueda de un juego más justo en el que los árbitros pudieran tener mejores elementos de juicio ha terminado por confundirnos más a todos.

En la única jugada en la que el VAR ha hecho un verdadero aporte es en el fuera de lugar. Se traza la línea y punto final, está o no está adelantado el jugador en cuestión.

Pero el resto del reglamento deja tanto a la interpretación que cuando se acude al VAR lta sensación de injusticia aumenta. Claro, como los equipos grandes atacan más, tienen más posibilidades de que la herramienta les ayude. Una pisada en el área como la del domingo a Marcelo, involuntaria pero al fin y al cabo pisada, debe sancionarse, pero de no ser por el VAR, en muchos casos, hubiera pasado desapercibida.

Ahora la víctima se tira en el área sabiendo que tiene más oportunidad que antes, pues si el VAR descubre al infractor, que en este caso estaba pensando en cualquier cosa menos en pisar a su oponente, será penal fijo. Y así los equipos grandes terminan por agrandar las diferencias que de por sí antes del VAR ya eran grandes con respecto a los pequeños.

No siendo suficiente con ser mejores ahora cuentan con otra arma, pues el VAR no es más que otra oportunidad de ganarse un penal cuando el arco rival está cerrado. Pregúntenle al Real Madrid, que está a punto de coronarse campeón de La Liga española a punta de penales avalados por el VAR.

El que ha jugado fútbol sabe que por la naturaleza del juego, dentro del área se producen contactos casi que por inercia. El área es el terreno de la improvisación, allí pasa de todo. Allí el fútbol es más humano que en ningún otro lugar del campo. Allí hay torpezas, gambetas, engaños bien entendidos y también instantes mágicos no premeditados. Dentro del área se cumple la premisa que define al fútbol como la dinámica de lo impensado.

La búsqueda de la justicia en el fútbol es como la objetividad en el periodismo. Es una utopía que, aunque sea imposible de lograr, no se debe dejar de buscar. Por eso el VAR era una idea atractiva. Lo que pasa es que la evidencia demuestra que el remedio fue peor que la enfermedad.

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