Converti...dor de clásicos momentos

Ante una nueva versión del tradicional encuentro bogotano entre Santa Fe y Millonarios (3:00 p.m., RCN), es inevitable citar al argentino Miguel Ángel ‘El Ringo’ Converti, uno de los tres máximos artilleros del juego de rojos y azules.

Cuando partió la segunda vez de Colombia, nunca pensó que tendría que esperar tanto tiempo para volver al país que considera tan suyo como Argentina, como tampoco imaginó que el día del anhelado regreso se quedaría para iniciar otra etapa profesional tan o más importante que cuando vestía de cortos.

“Hace algunos meses unos amigos de Barranquilla me invitaron a que habláramos de fútbol y así pude volver a pisar esta tierra con aroma de café después de 30 años de no hacerlo y gracias a esos genes hechos pelotas, fue aceptado mi proyecto como entrenador para la Universidad Autónoma, que desde este año participa en la B”, recuerda Miguel Ángel Converti, nombre cosido a la historia del Júnior luego de que integrara el plantel campeón de 1980, pero sin exclusividad de afecto porque así no alcanzara a dar vuelta olímpica con Millonarios, se ganó a la hinchada albiazul en apenas tres temporadas.

Entre 1975 y 1977, el argentino les dio muchas alegrías a los embajadores en forma de gol, convertidas en júbilo al escoger a una víctima en particular para demostrar sus dotes de artillero: Independiente Santa Fe.

Serían 14 festejos sobre el eterno rival, cuya camiseta defendería cuatro años después para apenas marcar un gol en sus dos últimos clásicos bogotanos, aunque ese grito resultó suficiente para alcanzar a su compatriota Alfredo Castillo en la tabla histórica de los máximos artilleros del tradicional duelo capitalino.

Ya en Buenos Aires se enteraría de que Léider Preciado se unía al selecto grupo y por esas casualidades de la vida y el fútbol, el destino lo ha puesto de nuevo en Bogotá, donde ayer tuvo competencia por el torneo de ascenso y hoy podrá volver a sentir lo que es un clásico de azules y rojos. Y si el tumaqueño le supera es lo que menos le importa a ‘El Ringo’, para quien “no hay nada como volver a casa y El Campín es la mía”.

Pasan los años y usted sigue siendo un ícono de los clásicos bogotanos…

Es un orgullo, un honor inigualable estar en semejante sitial después de casi 35 años de haber pasado por Bogotá, ya que estuve tres temporadas con Millonarios y una con Santa Fe, así que contar con el reconocimiento de la gente no tiene precio. De hecho en mi cuenta en Facebook no hay día en que no reciba mensajes de los hinchas colombianos.

¿Siempre recuerdan más a los goleadores?

Puede ser, pero creo que en mi caso, la gente no olvida la espectacularidad de mis goles porque hice muchos de palomita, de chalaca, de media chalaca, entonces esos tantos de gran factura siempre permanecen en la memoria.

¿Por qué se fue de Colombia después de tres buenas temporadas con Millos?

En el 76 salí goleador del campeonato (con 33 goles) y los directivos me dijeron que iban a comprar mi pase, pero al empezar la siguiente temporada cambiaron de parecer; igual tenía un compromiso con ellos, el cual hice valer hasta fin de año, con la advertencia de que me iría al próximo y así lo hice. Partí al Portuguesa de Venezuela, con el que jugué Libertadores y donde coincidí con Jairzinho y Richard Páez; después pasé al León de México, luego (Carlos Salvador) Bilardo retornó a San Lorenzo y me invitó a ese proyecto, hasta que en el 80 José Varacka pensó en mí para integrar Júnior y ni lo pensé para volver a Colombia, que es mi segunda patria.

¿Qué le faltó por hacer con el azul?

Con la camiseta azul fui goleador del torneo colombiano y en tres ocasiones del equipo, también jugué al lado de dos fuera de serie como Willington Ortiz y Alejandro Brand, pero faltó el título, que justo se logró al año siguiente de haberme ido (1978), entonces es una asignatura pendiente que espero Dios me dé la bendición de conseguirlo como director técnico.

¿Y con Santa Fe?

Así tenga más afinidad con Millonarios porque fue mayor el tiempo que estuve allí y le marcara con la camiseta azul muchos goles, a Santa Fe le guardo un aprecio especial, sobre todo porque no pude darle lo que quise. Recuerdo mucho que el dirigente Guillermo ‘La Chiva’ Cortés quiso armar el equipo de las estrellas para conmemorar los 40 años de la institución. Juan Carlos Sarnari era el entrenador y se contrataron grandes jugadores como Miguel Escobar, Jorge Amado, José Luis Carpene, Oswaldo Palavecino, Alfonso Cañón, Eladio Vásquez, ‘Pichón’ Rodríguez, en fin, un gran plantel que ni siquiera llegó a las finales, entonces quedó ese sabor amargo.

¿Con quién libraba un duelo especial en los clásicos?

Recuerdo mucho a (Alonso) ‘Cachaco’ Rodríguez y a Óscar Bolaño, con quien seríamos luego compañeros en Júnior y daríamos juntos la vuelta olímpica en el 80. Cómo olvidar a un digno rival de la talla de Luis Gerónimo López, cuya capacidad le valdría para que lo nacionalizaran colombiano y jugara para la selección, entonces hacerle gol a él era más que una proeza.

¿Alguna vez lo expulsaron en un duelo bogotano?

Una sola vez, cuando Néstor Castiblanco me agarró de la camiseta, yo respondí con una agresión y nos expulsaron a los dos.

¿Y después del partido se cruzaron?

Sí, y como si nada hubiese pasado. De hecho recuerdo mucho que con ‘El Cachaco’ teníamos serios encontronazos en la cancha y después nos cruzábamos en la calle y el afecto era mutuo, tanto que preguntábamos por nuestras familias y amigos. Eso sí, en el terreno de juego aparecía la primera pelota dividida y cada quien se jugaba la vida.

Una anécdota enfrentando a Santa Fe…

Dos: cuando llegué a Bogotá en el 75 y obviamente cumplía con un proceso de adaptación, no estaba en la mejor condición para el primer clásico y Santa Fe se fue arriba con un golazo de (Hernando) Piñeros de media distancia, luego Eduardo Maglioni empataría y en el segundo tiempo pude marcar y con ese ganamos, así que ese gol marcó mi carrera. Y el otro recuerdo que tengo es en un clásico posterior, en el arco que daba hacia Sears, lo que hoy es Galerías, en un centro de Ortega, la empalmé de chalaca, el balón pegó en los dos palos y entró, un golazo que celebré como loco, sin darme cuenta de que el línea, ‘El Mecato’ Aristizábal, lo había invalidado por supuesto fuera de lugar. Ahí no paró todo, ya que después del partido, el central, que era ‘El Chato’ Velásquez, me dijo a mí, y después a los medios, que le había dolido anularlo.

¿Recuerda ese único gol marcado a Millonarios con la camiseta albirroja?

Claro, temporada 81, perdimos 2-1 y se lo hice de cabeza en la portería norte a Raúl Navarro. Caíamos 2-0 y lo celebré porque en ese sentido siempre fui profesional.

De los 15 goles anotados, ¿con cuál se queda y por qué?

El del primer clásico, porque fue mi trampolín y además se lo anoté a Luis Gerónimo López.

¿Teme que Léider Preciado lo supere este domingo?

Es un goleador. Lo único es que yo marqué los 15 goles en apenas cuatro años, mientras él los consiguió en más de ocho temporadas que completa con Santa Fe. Está la expectativa, pero también hay una diferencia abismal, ya que ahora hay más marca y el pressing, algo fundamental en el fútbol actual, antes no existía. Además, yo jugaba de 11, de puntero izquierdo, y no de nueve o centro delantero que llaman.