“Al sonar el silbato se acaban las estadísticas”

El exarquero venezolano, Rafael Dudamel, cree que, a pesar de que Colombia es favorito por encima de la vinotinto para ganar el domingo, este es un duelo parejo. En la eliminatoria la tricolor no pudo ganarle al vecino país.

Rafael Dudamel, exarquero de la selección de Venezuela está en Chile, en la Copa América. Foto: Theo González

Su primera Copa América fue justamente en Chile, en la edición de 1991. Rafael Dudamel, tan sólo tenía 18 años y ya se perfilaba como el futuro guardameta de la selección venezolana. En esa edición no sumó un solo minuto, sin embargo, dos años después tuvo la oportunidad de debutar en la edición que se realizó en Ecuador. Desde ahí y hasta 2007, solamente se perdió la Copa que se disputó en Paraguay en 1999. Fueron muchas experiencias vividas en un equipo vinotinto que quedó lejos del de hoy. En ese entonces el de experiencia era él por jugar en el exterior (En Colombia) pero ahora, son muchos los futbolistas venezolanos del plantel que actúan incluso en Europa.

El juego de este domingo entre Colombia y Venezuela es especial para él, porque se hizo como futbolista en nuestro país. Se metió en el corazón de las hinchadas de equipos como Santa Fe y Deportivo Cali y por eso, por momentos, habla del fútbol nacional como si se tratara de un colombiano más. Tras debutar como técnico en la selección sub 17 de su país, ahora lleva un año y medio como entrenador del Deportivo Lara, en Venezuela, pero sueña con regresar pronto a Colombia, pero como DT. “Es un país que amo”, le confiesa a El Espectador, en una charla bajo el frío que se siente por estos días en Santiago de Chile.

¿Dónde se siente más cómodo, en el arco o al frente de la raya como DT?

En ambos me sentí muy cómodo, estar en el arco era manejar mi vida con mayor intensidad, con otro tipo de adrenalina. Claro que la dirección técnica también es fascinante, la disfruto muchísimo, sólo que ahora la mayor dinámica la lleva el jugador. Desde fuera de la cancha me preparo para separar lo mejor de cada uno de mis futbolistas.

¿Pero se sufre más dentro o fuera del campo?

Yo no concibo que se sufra cuando se hace lo que a uno le gusta. Lo vivo con mucha pasión y con mucha alegría. La diferencia es que cuando estaba en el arco dependía de mí, ahora, es de lo que hagan los jugadores de uno dentro del campo. La tranquilidad está cuando se trabaja bien y se planifican los partidos para que los futbolistas hagan tal cual lo que uno quiere.

¿Qué tan diferente es el fútbol de Venezuela de hoy al de su época?

Se ha notado el trabajo y la constancia de entrenadores muy capacitados que han apostado y han entregado todo a una generación de futbolistas que se han convencido de sus capacidades. Hoy en día, el técnico tiene mucha más facilidad para elegir. Muchos han estado o están en el fútbol internacional. En mi época casi que ninguno lo hacía. Línea por línea se tiene ahora muchas mejores alternativas y por ende, el nivel es mejor.

¿En qué cambia esta selección de Noel San Vicente, respecto a la de Ernesto Farías?

Seguro que cambia mucho, porque la filosofía de trabajo de estos técnicos es muy diferente. Desde el mensaje en el camerino hasta los estilos y la forma de pensar y ejecutar. Hay una gran apuesta por San Vicente, un entrenador trabajador que es el DT que más títulos tiene en Venezuela. Estamos ilusionados con que todos esos logros a nivel de clubes, acompañados del buen trabajo de los futbolistas, se puedan disfrutar a nivel internacional.

¿Cómo cree que le puede ir a Venezuela en un grupo como este, junto a Brasil, Colombia y Perú?

Para nosotros, todos son rivales difíciles. En este momento no será la excepción, porque se está cambiando de cuerpo técnico y esta será la primera presentación oficial de San Vicente. Se está apostando a poder utilizar la Copa América para crecer como equipo de cara a la eliminatoria. De todas maneras, el país va a estar esperando los mejores resultados.

¿Se ve reflejado en alguno de los jugadores de la selección de hoy?

Hay varios líderes dentro del grupo y con cada uno de ellos me siento identificado. Por ejemplo, Fernando Amorebieta, Oswaldo Vizcarriondo, Roberto Rosales, Tomás Rincón, Juan Arango o Salomón Rondón.

Históricamente Venezuela ha complicado a Colombia. ¿Cree que esta vez no será la excepción?

Digamos que por estilos y por frontera, los partidos contra Colombia siempre son especiales y distintos. Sin el morbo de clásico y apartándonos del tema político, es una rivalidad deportiva muy bonita, desde juveniles hasta mayores. En la más reciente eliminatoria se empató en Barranquilla y se ganó en Puerto Ordaz. Creo que hoy el presente de Colombia es muy bueno, pero va a ser un partido lindo y especial, y al sonar el silbato se acaban la estadísticas.

¿A cuáles equipos ve como favoritos para el título?

Es imposible hablar de favoritos y no pensar en Argentina de Messi o en el Brasil de Neymar. Son los históricos y sea cual sea su situación siempre pelean por el título. Me gusta también Colombia, por el trabajo de Pékerman sacando lo mejor de sus jugadores. Chile es el local y un equipazo. Pero no se puede olvidar a Uruguay. Siempre Uruguay y su garra charrúa… Son unas fieras, son auténticos y son los actuales campeones.

¿Todavía sigue el fútbol colombiano?

Completamente. Tanto el torneo de primera como el de la B. He sido testigo del crecimiento y el desarrollo del fútbol colombiano y de sus jugadores. En esta etapa de mi vida debo estar pendiente de diferentes ligas para conocer futbolistas, equipos y estilos. Tengo una gran meta que es llegar a dirigir a Colombia.

Particularmente, en esta temporada que terminó fueron protagonistas los equipos en los que usted jugó. ¿Cómo lo vivió?

Tengo muchas raíces en Colombia y me emociona mucho el fútbol de allá. Impresionante lo del Huila, lástima que no le alcanzó. Resalto el trabajo de Santa Fe en Libertadores, demostrando que está para pelearle a cualquier equipo del continente y por supuesto lo del Cali, un equipo que también quiero mucho. El título que obtuvo el domingo anterior lo viví, lo sufrí y lo disfruté como un hincha más.