Argentina-Chile, una rivalidad más allá de las canchas

Chilenos y argentinos buscarán este sábado en el Estadio Nacional de Santiago el título de la Copa América. Un duelo que resulta especial, pues tiene una connotación política y social.

Chile y Argentina comparten 5.150 kilómetros de frontera. Ambos países producen exquisitos vinos y poseen espectaculares parajes dentro de su geografía nacional que resultan muy similares. Sin embargo, viven una rivalidad histórica que se creó hace algunas décadas cuando el gobierno chileno, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, decidió apoyar al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas al permitir la instalación de una estación de radares en el sur de su territorio, para rastrear los movimientos de las fuerzas aéreas argentinas. Por eso, la final que disputarán hoy los dos seleccionados representativos de estas naciones en el estadio Nacional de Santiago será especial. Se vivirá una rivalidad que va más allá del fútbol.

A pesar de que han pasado 33 años desde que argentinos y británicos libraron el recordado conflicto bélico, que finalizó con victoria para el país europeo tras dos meses y medio de enfrentamientos, parece que las heridas siguen abiertas y todavía el episodio es recordado por los seguidores de estos dos equipos. Para los aficionados de la albiceleste es imperdonable la ayuda que las Fuerzas Militares chilenas le brindaron al gobierno que en ese entonces presidia la primera ministra Margaret Thatcher, y aún siguen reclamándoles a los chilenos por ese episodio.

La Copa América no ha sido la excepción y en los estadios donde ha jugado la selección argentina sus partidos, los enfrentamientos verbales entre aficionados de este equipo y los espectadores chilenos presentes en las graderías se han hecho sentir. Ni siquiera han podido ser mermados con la campaña promovida por la organización del torneo y la Unicef: “América nos une. No hagas tú la diferencia”, en la que se invita a respetar el himno rival durante los encuentros. Los hinchas locales silbaron ruidosamente el himno argentino en los cinco partidos que el equipo ha disputado en las ciudades de La Serena, Viña del Mar y Concepción.

Precisamente fue en Concepción donde el pasado martes, durante las semifinales entre Argentina y Paraguay, se dio uno de los intercambios de cánticos más agresivos entre las parcialidades durante esta edición del evento. Mientras hinchas argentinos gritaron recordando el episodio de las islas Malvinas, los locales respondieron con insultos. “Nos vendiste en la guerra por cagón. Por acá no vengas más, ojalá te tape el mar, que te ayuden los ingleses a nadar”, se escuchaba de boca de los argentinos luego de la goleada propinada por el equipo dirigido por Gerardo El Tata Martino al seleccionado albirrojo.

Sin embargo, los jugadores de ambos oncenos no quieren que este tipo de situaciones se vivan este sábado durante la final y por eso les han hecho a los asistentes un llamado a la cordura. “Ojalá que la gente entienda que el fútbol es un deporte, no una guerra. Hay que darles un ejemplo a los más chicos para que no crezcan con un nivel de violencia. Somos países hermanos y tenemos que respetarnos como tales”, aseguró el argentino Javier Mascherano en la previa del encuentro. “Respecto a lo del pasado, no hay que meter el deporte en el medio de la política. Siempre el límite es el respeto al prójimo y si nosotros bajamos un mensaje de violencia, vamos mal. Esto es deporte, donde hay un ganador y un perdedor. Hay que ser medidos. El deporte es sano y tenemos que entenderlo como tal”, añadió el jugador del Barcelona.

Por su parte Eugenio Mena, lateral del seleccionado chileno, afirmó que este será un partido que se va a disputar a mil, pues estarán en juego muchas cosas, pero que lo más importante es que prime el respeto. “Hay que dejar una enseñanza, porque nos ven muchos niños”, indicó el futbolista de 26 años, que milita en la liga brasileña defendiendo los colores del Cruzeiro.

No es una final inédita

Esta no será la primera vez que argentinos y chilenos se enfrenten en una final continental. En 1955 disputaron el título. Al igual que lo harán este sábado, el duelo definitivo tuvo lugar en el estadio Nacional ante unos 65.000 espectadores. Sin embargo, ese día se vivió una verdadera tragedia, pues la organización decidió que la venta de entradas se haría el mismo día del partido y en las taquillas del estadio. La euforia de los chilenos no tuvo límites y cuando las puertas se abrieron, cerca de 20.000 personas provocaron una avalancha humana. La estampida dejó como saldo siete muertos, según los registros oficiales, y 500 heridos, en la que sigue siendo considerada como la peor tragedia del fútbol chileno.

En honor a aquellos fallecidos y con la misión de darles una alegría a todos los aficionados que han seguido el recorrido de la roja en esta Copa América, la selección chilena quiere llevarse la victoria y cambiar la tendencia histórica que le desfavorece en este duelo. El registro de enfrentamientos entre estos dos combinados indica que de 37 partidos oficiales disputados, los argentinos ganaron 27, se registraron nueve empates y la roja venció sólo en una oportunidad. Las estadísticas en Copa América también se inclinan a favor de la albiceleste, pues de 24 partidos jugados se ha llevado el triunfo en 18 oportunidades, se han producido seis empates y los chilenos nunca la han derrotado.

Esta es una oportunidad única para que Chile alcance por primera vez el título de la Copa América y haga historia frente a sus vecinos. Eso sí, no será una tarea fácil, pues del lado argentino también hay intereses. Quieren ponerle fin a una sequía de 22 años sin llevarse la gloria en este certamen. Y de paso dar vuelta a la amarga página de la final del Mundial Brasil 2014, en la que perdieron frente a Alemania.