Chile y sus siete Copas América

El país austral ha sido en siete oportunidades el anfitrión del torneo más antiguo del mundo. No ha podido ser campeón en ninguna ocasión.

Por séptima vez Chile es el organizador de la Copa América. Antes lo hizo en 1920, 1926, 1941, 1945, 1955 y 1991.

Tener a los mejores jugadores de suramérica reunidos en un mismo país, disputándose el honor de ser catalogado el mejor del continente, es más que un honor. Chile, contando la actual Copa América, ha sido sede del torneo más antiguo del mundo en siete oportunidades. Solamente dos equipos han logrado obtener el título en el país austral: Argentina en cuatro oportunidades y Uruguay en dos.

La primera Copa América que se organizó en Chile fue en 1920. Era la cuarta edición del campeonato que había surgido en 1916 como un evento para celebrar el centenario de la independencia de Argentina. En esa ocasión participaron tan sólo cuatro equipos que jugaron un cuadrangular entre el 11 de septiembre y el 3 de octubre en el estadio Valparaíso Sporting Club, ubicado en la ciudad de Viña del Mar.

El campeón en 1920 fue Uruguay al obtener cinco puntos y de haber goleado a Brasil —que ocupó el tercer lugar— por seis goles a cero. Era el equipo que durante esa década se disputo el galardón de ser el mejor del continente con Argentina, que quedó en segundo lugar. Finalmente, en el último lugar quedó Chile, que por primera vez vistió de color rojo en su camiseta.

Para 1926 Chile volvió a encargarse de organizar la Copa América, que venía realizándose año tras año desde 1916 —el único que año en que no se jugó fue en 1918—. Era la décima edición y Chile quería alzar el título y dejar de ser el último del certamen. Sin embargo, la hegemonía de Argentina y Uruguay seguía reinando, por lo que los últimos volvieron a ser campeones.

A esta edición no asistió el equipo brasileño, pero por primera vez Bolivia hacía parte del certamen. Todos sus contrincantes lo golearon —el marcador más ajustado fue un 5-0 contra Argentina que terminó segunda— y terminó última. Chile finalmente dejó de ser el último de la región y terminó tercero. Al tiempo, su figura, David Alfonso Arellano Moraga, se consagró como máximo anotador del campeonato con siete goles, superando a figuras del momento como los uruguayos Héctor Castro y Héctor Scarone y el argentino Gabino Sosa.

Al país austral le tocó esperar otros 15 años para volver a ser el anfitrión de la Copa América. Por esa época Perú ya había logrado el primer campeonato (1939) y la roja aún no llegaba más allá del tercer lugar. Fue entonces que entre febrero y marzo de 1941, sin la participación de Brasil, Colombia, Venezuela, Bolivia y Paraguay, los chilenos volvieron a ser locales, nuevamente quedaron en tercer lugar y vieron como los argentinos daban la vuelta olímpica.

Una particularidad de esta edición, que era la número 16, fue que al ser un torneo organizado para celebrar el cuarto centenario de la fundación de Santiago de Chile, se le dio el carácter de “extraordinario”, por lo que no se le entregó trofeo al campeón Argentina. Todo el certamen se disputó en el estadio Nacional de la capital chilena.

Cuatro años después, en 1945, Chile volvió a ser local. El torneo, nuevamente fue catalogado como “extraordinario”, no contó con la participación de Paraguay y Perú por diferencias con la federación de chilena de fútbol y Argentina, como ya era costumbre, fue campeón. Sin embargo, el dato más curioso era que por primera vez Colombia recibía la invitación a participar en el campeonato continental.

Su participación, a pesar de que no fue la mejor al obtener el quinto puesto, fue destacada. Con los mínimos recursos con los que viajó al país austral, se llevó la Copa Mariscal Sucre, un galardón con el que se quería premiar a la mejor selección “bolivariana”. Colombia logró el título al obtener mejor puntuación que sus rivales director, Ecuador y Bolivia. A la primera le ganó y con la segunda empató.

En 1955 Chile no abandonaba su deseo de ser campeón y volvió a organizar la Copa América con la participación de otros cinco equipos (Uruguay, Argentina, Perú, Paraguay y Ecuador). Los australes casi logran su objetivo de obtener el título. Habían ganado todos los partidos del hexagonal y llegaban al último compromiso contra Argentina con igual cantidad de puntos.

Los chilenos eran liderados por la figura del torneo, Enrique Hormazábal. Fue un encuentro no apto para cardíacos, que desbordó la euforia de los asistentes al estadio Nacional, quienes finalmente vieron como se escapaba la ilusión de ser los mejores de América, ya que los argentinos se impusieron por la mínima diferencia. Este campeonato fue la mejor participación de los australes en la historia de la Copa América.

Ya en 1991, época en la que todos los países suramericanos tenían organizadas sus federaciones, Chile fue el anfitrión de la Copa América. Fue un torneo que atrajo la atención mundial, ya que Argentina venía de ser subcampeón en la Copa Mundo de Italia 90, Brasil quería volver a dominar el continente, Colombia tenía a su generación de oro en plenitud y Chile ansiaba alzar su primer trofeo.

Argentina, a pesar de no tener en sus filas a Diego Maradona, vio nacer una nueva figura, Gabriel Batistuta —se consagró como goleador del certamen con seis dianas—, quien junto a Claudio Caniggia y Diego Simeone consiguió el título. Superaron en el cuadrangular final a Brasil, Chile y Colombia, que ocuparon el segundo, tercer y cuarto puesto respectivamente. Para ese entonces, ese trofeo significaba el campeonato número 13 para los argentinos.

La Copa América Chile 2015 vuelve a tener un marco parecido al del 91. Argentina subcampeón del mundo y con el mejor jugador del mundo, Leonel Messi. Brasil, con sed de venganza por el fiasco en el Mundial en 2014. Colombia, con una generación dorada que busca el segundo título continental para el país. Y Chile, con una nómina de lujo que, nuevamente, espera alzar la copa por primera vez en la historia.

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