Colombia, una selección que invita a soñar

Aunque por momentos falten ideas, al equipo nacional le sobran entusiasmo y actitud. Sus jugadores quieren hacer historia y salir campeones otra vez.

Una vez más, José Pékerman se salió con la suya. Metió a Colombia en las semifinales de la Copa América del Centenario, en Estados Unidos.  / EFE
Una vez más, José Pékerman se salió con la suya. Metió a Colombia en las semifinales de la Copa América del Centenario, en Estados Unidos. / EFE

A los jugadores de la selección de fútbol de Colombia no los motiva el dinero, sino la gloria. Todos, con su futuro económicamente resuelto, sueñan con darle un título al país y quedar en la historia, aunque la mayoría ya lo hicieron con su brillante actuación en el Mundial de Brasil 2014.

Por eso, así a veces jueguen mal, dejan el alma en cada partido. De eso no hay duda. Aunque por momentos falten ideas, sobran entusiasmo y actitud.

Las lágrimas de James Rodríguez después de la victoria ante Perú en la definición por cobros desde el punto penalti y la clasificación a las semifinales de la Copa América del Centenario no son otra cosa que la prueba de que estos muchachos aman a su país.

Eso lo sabe el técnico José Pékerman, quien valora más que nadie el compromiso de sus dirigidos con la selección y con sus millones de seguidores.

Pero el corazón no le hace perder la razón al estratega argentino. Él quiere ganar la Copa América tanto como sus dirigidos y por eso prepara desde ya la semifinal del miércoles, en el estadio Soldier Field de Chicago.

Pero en cada declaración insiste en que el principal objetivo de este grupo es clasificar al Mundial de Rusia 2018 y desde esa óptica, entre más lejos llegue en este torneo en Estados Unidos, más sesiones de entrenamiento y trabajo tendrá con el plantel base que en septiembre jugará por las eliminatorias Suramericanas contra Venezuela y Brasil; en octubre frente a Paraguay y Uruguay; y en noviembre ante Argentina y Chile.

A finales de 2016 Colombia sabrá si va o no a Rusia, porque habrá pasado ya la parte más dura de la fase clasificatoria y si está entre los cuatro primeros de la tabla, no tendrá problemas para mantenerse.

Torneo irregular

La Copa América del Centenario no ha sido brillante para Colombia, pero sí mejor que la de Chile, hace un año. Empezando porque esta vez no tuvo bajas por lesión, sino por disposición técnica. Lo que sí es evidente es que con el paso de los partidos, todos finales en un torneo así, algunos jugadores van evidenciando el cansancio tras una exigente temporada con sus clubes.

Colombia se estrenó con una convincente victoria 2-0 sobre la anfitriona Estados Unidos, a la que hizo ver mal, pero que después demostró tener buen nivel, al punto que también avanzó a semifinales.

Contra Paraguay, en la segunda fecha, el equipo mostró dos facetas: una, la de gran conjunto, cuando le pasó por encima a su rival en la primera parte. Y la otra, la de grupo en formación, porque se dejó nivelar el juego, perdió el manejo y terminó sufriendo para sostener el triunfo 2-1.

A pesar de las críticas, el tercer partido, contra Costa Rica, pudo haber sido el que más enseñanzas les dejó al técnico y a sus jugadores. Los suplentes fueron inferiores a la responsabilidad y cayeron 3-2. Carlos Sánchez recuperó su puesto como titular y quedó claro que hay alternativas, pero no abundancia, como creíamos.

Perú, en cuartos de final, fue una prueba durísima, tanto o más de lo esperado. Colombia asumió el rol de favorito y buscó siempre el arco de un rival que se metió atrás y solo se preocupó por mantener el cero.

Enredada, pero con mucha actitud, la selección sucumbió ante el cerrojo que planteó Ricardo Gareca, pero tampoco le dio opciones de anotar a Perú. Luego sacó la jerarquía y se impuso en la definición por penaltis que, de acuerdo con David Ospina, “no es una lotería, sino algo que se trabaja a diario y en donde se muestran el talento y la personalidad de cada futbolista”.

Se viene ahora una nueva semifinal, la séptima de Colombia en 21 participaciones en el torneo continental, del que solamente fue campeón en 2001, cuando fue anfitrión.

En Perú 1975 la selección tricolor quedó subcampeona y en tres ocasiones ocupó el tercer lugar (Argentina 1987, Ecuador 1993 y Uruguay 1995). Dos veces finalizó cuarta (Chile 1991 –fue cuadrangular final– y Perú 2004).

“Vinimos a esta competición con la idea de ganar, de seguir consolidando este grupo y las victorias, los títulos, hacen parte de ese crecimiento. Los muchachos están muy motivados y vamos a hacer todo lo posible para que esas estadísticas históricas sean cada vez mejores”, aseguró Pékerman el viernes, en la rueda de prensa posterior al partido contra Perú.

Detrás de él y de sus muchachos están cerca de 45 millones de colombianos que vibran o gozan con su selección de fútbol, el símbolo más representativo de un país que sueña por estos días con ser campeón de América.