¡Comenzó la fiesta del fútbol en Chile!

El Estadio Nacional de Santiago fue testigo de un espectacular acto que duró 40 minutos e inauguró oficialmente la Copa América 2015.

El estadio Nacional en Santiago de Chile fue el escenario del acto inaugural. AFP

Acrobacias, música, danza y un gran colorido hicieron que la ceremonia inaugural de la edición número 44 de la Copa América resultara sencillamente espectacular. Antes de que rodara el balón del partido entre Chile y Ecuador, el estadio Nacional de Santiago de Chile dejó de ser un recinto deportivo y se convirtió en el telón de fondo de un acto artístico que estuvo a la altura de los mejores eventos en el mundo. La mejor parte, el espectáculo de fuegos artificiales que iluminaron el cielo del país austral.

A las 7:15 p.m., hora local -en Colombia las 5:15 p.m.- tal y como lo había indicado la organización, las luces del estadio se apagaron y la voz del locutor Juan José Gurruchaga anunció que Chile y todo el continente americano estaban a punto de presenciar un momento histórico. Y así fue. En el costado oriental de la cancha, donde se alzaba el escenario central, apareció un puñado de guerreros pertenecientes a la etnia Rapa Nui, habitantes de la isla de Pascua. Con el balón en sus manos, como si fuera un tótem, los aborígenes hicieron el ritual del Hoko, una especie de danza, acompañados de los instrumentos típicos de la región, como caracolas y tambores. Ese acto que evocaba las raíces chilenas daba inicio a la séptima Copa América que se juega en este país.

Luego de la actuación de los guerreros, desde el aire ingresaron al Estadio Nacional 12 mujeres que representaban a las selecciones participantes del evento -las diez suramericanas y las dos invitadas, México y Jamaica-. Mientras tanto, en la mitad del terreno de juego, un grupo de bailarines realizaban movimientos al ritmo del himno de la Copa. En ese instante también se empezaba a divisar la figura de un importante protagonista, el trofeo que levantará el campeón de América el próximo 4 de julio.

En el último tramo de la ceremonia, una colorida iluminación se volvió protagonista al igual que los juegos pirotécnicos que salían desde las bandas de la cancha. Fue un desenlace emotivo para una acto que duró 40 minutos, pero que quedará en la memoria de todos aquellos que estuvieron en Santiago de Chile y tuvieron la oportunidad de presenciarlo. Ahora sí, que comience la fiesta del fútbol no sólo en territorio chileno, sino en todo el continente.

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