Falcao superando obstáculos

La Copa América de Chile 2015 es el escenario ideal para que el delantero colombiano recupere la confianza y vuelva al nivel que lo llevó a ser elegido el mejor 9 del mundo por la Fifa.

Radamel Falcao García espera brillar en la Copa América con la selección de Colombia. AFP

Llegar a la cima no es tarea fácil. Es mucho el sacrificio y el esfuerzo que debe tener un futbolista para llegar a la élite. Por más talento que se tenga, es necesario contar con una fortaleza mental para que cuando lleguen momentos de adversidad se puedan superar las crisis y utilizar estas mismas para hacerse fuerte. Así ha sido la carrera de Radamel Falcao García. No sólo ahora, tras la lesión que lo alejó del Mundial de Brasil 2014, sino en toda su vida. Su fe en Dios, la berraquera, el apoyo familiar y la disciplina fueron sus claves para siempre levantarse. Ahora, esta Copa América de Chile 2015 será una buena oportunidad para demostrar que está de regreso.

Su talento era algo innato, de juvenil nunca tuvo problemas para adaptarse a diferentes estilos de juego e igual terminar siendo goleador. Verlo de titular siempre ha sido algo normal, pero desde muy pequeño las lesiones comenzaron a afectarlo. A comienzos del año 2000, cuando llegó a River Plate, fue a disputar con River un torneo en Berlín, en el cual quedaron subcampeones. Allí Falcao fue goleador e impresionó a todos los asistentes. El siguiente año viajó con el equipo a este certamen que se desarrolló en España y nuevamente fue figura y goleador. Los grandes de Europa ya preguntaban por él, sin embargo, llegó la pubalgia, un fuerte dolor en la ingle que le obligó a ser operado. La recuperación fue lenta y transcurrieron entre tres y cuatro meses para que pudiera volver a las canchas.

Más adelante su sueño siguió y los goles lo acompañaban. En las inferiores de River Plate era una de las joyas más preciadas y su motivación creció cuando comenzó a integrar la selección nacional sub- 17. En Arequipa disputó el Suramericano, pero justo se intoxicó y no pudo rendir al nivel esperado. Dos años después, cuando Falcao todavía era un jugador sub-17, lo llamó el entrenador de la selección sub-20 para los microciclos previos al Mundial de Emiratos Árabes. Falcao era uno de los jugadores en que confiaba Reinaldo Rueda, quien lo había seguido desde tiempo atrás. Cuando faltaban pocos meses para la Copa del Mundo, le comunicaron a Falcao que sería convocado para ese Mundial. Sin embargo, por esos mismos días también le dijeron en River que lo iban a tener en cuenta para un partido con el equipo de tercera. Falcao llamó a su papá emocionado para contarle la noticia. “Hijo, mucho cuidado porque te pueden lesionar”m -le advirtió su padre Radamel- esos partidos con jugadores mayores son duros y peligrosos, mucho más en este momento. Cuídate”. Sus ilusiones y las ganas de llegar rápidamente a la cima le hicieron desobedecer a su padre y tras una patada le rompieron los ligamentos del tobillo derecho y se perdió el Mundial.

Para 2004 nuevamente fue citado para la sub-20, esta vez al mando del técnico Eduardo Lara, pero justo desde el principio de ese año traía una molestia en un músculo isquiotibial, la cual le escondió al técnico para que fuera incluido en la lista definitiva que disputaría el Suramericano en el Eje Cafetero. Comenzó como titular ante la selección de Bolivia, pero para el segundo tiempo le contó a Eduardo Lara que no aguantaba el dolor y fue sustituido por Hugo Rodallega. Perdió la titular, sin embargo, hizo goles importantes ante Argentina y Chile, los que ayudaron para que finalmente la selección ganara el título.

Luego de haber debutado con River y descrestado por su capacidad goleadora, sufrió su primera lesión de rodilla. Fue en un juego ante Quilmes, cuando Andrés Pérez, hoy volante del Deportivo Cali, le dio un golpe en la rodilla derecha y le ocasionó una rotura del ligamento cruzado. Lo operaron a finales de 2005 e hizo toda su recuperación en Colombia. Cuando volvió a River lo apuraron y se volvió a lesionar. Otra vez lágrimas, trabajo extra y sacrificio, pero luego volvería el mejor Falcao. Fue campeón con River Plate. En Portugal lo ganó todo y en el Atlético de Madrid se consagraría como el mejor 9 del mundo en el año 2013, cuando la FIFA lo incluyó en el once ideal.

El 25 de enero de 2014, ocho años después de su cirugía en la rodilla derecha, fue operado en Portugal de la izquierda. Se perdió el Mundial de Brasil 2014 y su nivel se ha demorado en volver a ser el de siempre. En Manchester no contó con la confianza de su técnico, Louis van Gaal, pero en la selección de Colombia sí ha conseguido el apoyo total del técnico argentino José Pékerman, quien no sólo lo llamó a la Copa América, a pesar de su poco ritmo, sino que le dio la titularidad y la capitanía.

Sus compañeros de equipo confían en él, como lo ratificó el arquero David Ospina, quien dijo que “estamos tranquilos porque tenemos al mejor delantero”. Y ratificó: “Falca es un líder dentro y fuera de la cancha, además de una gran persona. Para nosotros siempre ha sido un referente por lo que ha demostrado en todas las situaciones que ha pasado. Ahora nos demuestra que a pesar de todo lo que vivió se sigue entrenando al máximo”.

Falcao sabe que esta es una oportunidad espectacular para demostrar que está vigente y que como lo ha hecho en todas sus lesiones, podrá recuperar su olfato goleador y su lugar entre los mejores delanteros del planeta. Además, esta Copa América es una oportunidad para él de desquitarse de aquel penal que falló hace cuatro años ante Perú, lo que pudo significar haber llegado más lejos en el torneo continental. Falcao va a superar otro obstáculo.