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hace 5 mins

Los entrenadores argentinos que buscan conquistar América

Los cuatro técnicos que tienen a Chile, Perú, Argentina y Paraguay en las semifinales de la Copa América tienen en su cuerpo sangre albiceleste. Se trata de Gerardo Martino, Ramón Díaz, Ricardo Gareca y Jorge Sampaoli.

Jorge Sampaoli, entrenador de Chile; Ricardo Gareca, técnico de la selección peruana; Gerardo Martino, seleccionador argentino; y Ramón Díaz, entrenador de la selección de Paraguay. / AFP y EFE

Los técnicos argentinos están a la conquista de Suramérica. No sólo seis selecciones del continente tienen como timoneles a un entrenador de ese país, sino que los cuatro seleccionadores que hoy buscan alzar la Copa América por primera vez en su carrera son de sangre albiceleste. Se trata de Gerardo, el Tata, Martino, con Argentina, Jorge Sampaoli con Chile, Ramón, el Pelado, Díaz, con Paraguay, y Ricardo, el Tigre, Gareca con Perú.

Los dos primeros ya son guerreros de mil batallas con selecciones nacionales y clubes de gran importancia. El Tata fue entrenador de Paraguay, su próximo rival, en el Mundial de Sudáfrica 2010 —en el que fue eliminado en octavos de final pro el campeón de esa edición, España— y subcampeón de la Copa América de Argentina 2011. Posteriormente regresó al club de sus amores, Newell’s Old Boys, con quien fue campeón en el torneo argentino.

Luego llegó al banquillo del Barcelona, a ser el reemplazo de Tito Vilanova (q.e.p.d), sin embargo, no tuvo una buena temporada.

Su trabajo siempre ha sido reconocido y exaltado en Argentina, por lo que fue llamado a relevar al entrenador subcampeón del mundo con la albiceleste, Alejandro Sabella. Con la selección lleva 12 partidos (ocho amistosos y cuatro oficiales), de los cuales ha ganado ocho, empatado dos y perdido dos.

Por su parte, Sampaoli, que llegó el 3 de diciembre de 2012 a entrenar a La Roja, es el hombre del momento en Chile. Sobre sus hombros pesa la responsabilidad de ser anfitriones y conseguir el título ante su público. Pero la confianza del país austral sobre este entrenador argentino es enorme. No sólo por la clasificación a la Copa Mundo de Brasil 2014, sino por lo logrado en aquella edición, en la que pusieron contra las cuerdas a los locales en octavos de final. En esa instancia perdieron contra la verdeamarela desde los cobros del punto penal.

Sampaoli ha dirigido a la selección de Chile en 37 partidos (entre amistosos y competencias oficiales). Ha ganado 23 veces, empatado siete y perdido otras siete, logrando un rendimiento de 68%. Por esa razón, más allá de conseguir el título de la Copa América, Sampoli tiene como objetivo clasificar a Chile al Mundial de Rusia 2018.

Para lograr el primer objetivo, Sampaoli se enfrentará hoy al Tigre Gareca, un entrenador debutante en competencias de selecciones nacionales. Gareca desde el pasado mes de marzo fue contratado por Perú. Su debut fue el 31 de marzo de 2015, en un partido amistoso contra la selección de fútbol de Venezuela, siendo derrotado 1 a 0. Desde ahí empezaron las críticas a su gestión, que se agudizaron antes del inicio de la Copa América por su lista de convocados.

Personajes de relevancia como el extécnico campeón del mundo con Argentina, César Menotti, criticaron la convocatoria de jugadores veteranos. “El entrenador Ricardo Gareca tiene el desafío de recuperar la genética del jugador peruano, que en algún lugar tiene que estar. Perú transita por un rechazo histórico a sus convicciones. No se puede estar soñando con poner un jugador de 40 años que alguna vez jugó bien. Hay que buscarlos y hay que crear un equipo diferente”, dijo Menotti.

Tales declaraciones fueron secundadas por el histórico jugador peruano Roberto Chorrillano Palacios, quien manifestó: “Por la lista que ha publicado (Gareca), me he dado cuenta que quizá el técnico no está bien empapado del medio peruano”. El meollo del asunto era que el Tigre no convocó a Cristian Benavente, un talentoso juvenil que juega con el Real Madrid Castilla en la tercera división del fútbol español. La explicación de Gareca fue contundente: “La Tercera División de España no es de alta competencia. La Primera División de Perú es preferible. El mínimo requerimiento es que compitan en el más alto nivel”.

Los resultados le han dado la razón a Gareca. Volvió a llevar a la blanquirroja a semifinales de la Copa América luego de perder con Brasil, empatar con Colombia y ganarle a Venezuela y Bolivia. Sus jugadores veteranos terminaron siendo los estandartes de un equipo aplicado en defensa y con la experiencia necesaria para controlar los ritmos del partido.

Finalmente, el cuarteto de técnicos argentinos lo cierra el Pelado Díaz, quien luego de salir campeón con River Plate llegó a Paraguay. Su llegada no fue bien recibida por el mítico arquero José Luis Chilavert, quien lo calificó de vago y un hombre que no tiene experiencia en seleccionados nacionales. Ramón Díaz se defendió y acusó a Chilavert de tener diferencias con él porque, supuestamente, el exguardameta quería convertirse en el mánager del equipo Guaraní.

“Es un mentiroso del fútbol. Ramón Díaz sólo vino a facturar a Paraguay, es un oficinista que va a cobrar 2 millones de dólares por año. Todos los días toma mate en la oficina con su hijo Emiliano, un mediocre que no conoce el fútbol paraguayo, y no tuvo en cuenta a muchos jugadores porque ni los miró, no trabaja, es un vago. Ni siquiera el castellano habla bien. Paraguay no necesita de vagos, requiere de gente que trabaje. Éste quería nacionalizar a siete argentinos. es tan mentiroso como Carlos Menem (uno de los expresidentes argentinos más polémicos de la historia)”, señaló Chilavert antes del inicio de la Copa América.

Sin embargo, los resultados obtenidos en el certamen han desacreditado uno a uno los señalamientos de Chilavert, quien se ha tenido que tragar sus palabras. Hoy Paraguay es la revelación del torneo. Eliminó a Brasil por penales luego de remontar un marcador adverso y a su próximo rival, Argentina, le empató el partido de la primera fecha luego de ir 2-0 abajo en el marcado. El próximo objetivo será volver a llevar a una Copa Mundo a los guaraníes.