Messi, sorprendido por Paraguay

Luego de un gran primer tiempo y de mostrar un buen fútbol, la selección de Argentina empató a dos goles con el onceno que dirige Ramón Díaz.

Luego de un buen juego en la primera parte, Argentina se dejó empatar en el último minuto. /EFE

Sorpresa. Esa, quizás, podría ser la mejor palabra para definir lo que sucedió en La Serena, esa antigua ciudad chilena que no deja de atraer turistas. La gran favorita Argentina, con un grupo lleno de estrellas, apenas logró un empate contra lo que, decían, iba a ser una desvalida selección paraguaya. Un empate que, seguro, les supo a derrota.

Los primeros instantes del encuentro parecían un preámbulo de lo que iba a sucede. En menos de diez minutos el equipo de Messi ya cobraba su tercer tiro de esquina. Al poco tiempo, el cuarto. Unos segundos más tarde, el quinto. En el primer cuarto de hora, los dirigidos por el Gerardo Martino querían motrar por qué estaban en Chile. Querían devorar a su rival.

Después de varios intentos, de jugar casi por completo en el campo de su contricante, de mostrar buen fútbol colectivo e individual, los argentinos marcaron el primero. A los 28 minutos Agüero aprovechó el manojo de nervios en los que estaban convertidos los paraguayos. Tras un error de Miguel Samudio, el delantero del Manchester City quedó solo frente al portero Antony Silva. Lo venció, como también lo derrotó Messi siete minutos después desde el punto penal. ‘La pulga’ disparó duro, al palo izquierdo del arquero.

Pero Silva, que venía de perder la final del fútbol colombiano ante el Deportivo Cali, poco a poco se fue convirtiendo en una especie de salvador. Su zaga no respondía, sus volantes tampoco. Mientras que Argentina imponía su estilo de juego, él sacaba balones de vez en vez. Con las manos, con los pies, con las rodillas.
Y aunque es cierto que el primer tiempo de los paraguayos fue desastrozo, el equipo que salió en la segunda parte fue otro. Tal vez, su técnico, Ramón Díaz, un argentino multicampeón con River Plate, los convenció para que jugaran de tú a tú. Sin miedo, con gallardía.

Así lo hicieron. De forma paulatina comenzaron a atacar, al tiempo que su defensa se mostraba menos débil. A los 59 minutos lanzaron la primera alerta: un disparo fuerte puso en aprietos a Sergio Romero, el guardamenta. Lo desvió al tiro de esquina, como lo hizo luego con varios peligrosos remates.

Pero Paraguay avanzaba con convicción. Solo unos segundos después Haedo Valdez, ese veterano del Eintracht Frankfurt, hizo un soberbio gol desde fuera del área. La dosis de tiros se repetiría a los 71 minutos, a los 76. Y mientras tanto Argentina intentaba sorprender pero su defensa parecía distraída. Tanto que faltando un minuto para los 90, Lucas Barrios, delantero del Spartak de Moscú, logró el empate.

Él mismo lo había dicho hace unos días. “Paraguay puede dar la sorpresa en esta Copa América”. Nadie le creyó.