La otra cara de la Copa América

Centros de docentes y estudiantes se han volcado a las calles de Santiago de Chile, en pena Copa América, para reclamar al gobierno nacional por mejoras en el sistema educativo.

Estudiantes en Chile han protagonizado grandes protestas antes y durante la Copa América.AFP
 
“Hay plata para la Copa América, pero no para la educación”, gritaba en tono irónico María Navarro, profesora chilena de 42 años, mientras reclamaba que el gobierno nacional debe atender el llamado del gremio docente y sentarse a dialogar para que se logren mejoras estructurales en el sistema educativo de Chile. “La educación tiene que ser gratuita para los estudiantes y también deben mejorar los salarios para los profesores”, arengaba.
 
A María y a su centenar de colegas no les importó el frío, cercano a los cero grados que cubría a Santiago de Chile cuando llegaron el pasado lunes hasta las inmediaciones del estadio Nacional para continuar con las protestas que se han realizado en la capital durante los últimos días. Y a pesar de que gritaron con todas su fuerzas, para que sus inconformidades fueran escuchadas, sus voces se mezclaron con los cánticos de los hinchas que se iban sumando a la fiesta que se vivía en el máximo recinto de los santiagueños, pues la “Roja” estaba a punto de jugar contra México su segundo partido en esta edición de la Copa América. 
 
“No decimos que no sea bueno recibir en nuestro país eventos deportivos de talla internacional, pero resulta un desacierto cuando la mayoría de nuestros niños y jóvenes no reciben una educación de alta calidad”, afirmaba otro de los protestantes disfrazado de árbitro mientras sostenía un cartón pintado de rojo en su manos. “Hoy les sacamos tarjeta roja a Michelle Bachelet y al Ministerio de Educación por querer acabar con la carrera docente”, gritaba y luego hacía sonar su silbato.
 
Hasta ese instante todo había transcurrido sin sobresaltos. Las camisetas, los gorros y las banderas de la selección chilena se mezclaban con algunas otras que llevaban estampadas el rostro del cantante Víctor Jara, símbolo de la lucha estudiantil chilena, y la de Ernesto Che Guevara. Los carabineros les pedían a los profesores y estudiantes presentes que se alejaran de los accesos al estadio, pues obstaculizaban el paso de los aficionados. Sin embargo, algunos empujones entre la fuerza policial y un puñado de los manifestantes empezaron a tensionar el ambiente. Insultos y golpes con astas de banderas recaían sobre los carabineros, quienes, en respuesta, empezaron a engrosar sus filas. Con el paso de los minutos y el partido ya en marcha, los desórdenes que ponían contra las cuerdas a la Fuerza Pública no tuvieron mayor repercusión y comenzaron a diluirse.
 
En diálogo con El Espectador, Ricardo Barriga, mayor de los Carabineros de Chile, encargado de seguridad en el estadio Nacional y sus alrededores, explicó que los docentes y estudiantes están aprovechando los partidos que tienen gran convocatoria de aficionados para tener mayor protagonismo. “Las críticas que hacen los profesores, que están en contra a la reforma educativa, son promovidas a través de actividades de la Copa América. Desde que se unan de forma pacífica el fútbol y las voces de protesta, no hay ningún problema”, explicó Barriga a este diario.
 
Los partidos de Chile contra con Ecuador y México, así como seguramente el del próximo viernes contra Bolivia, han contado con una numerosa presencia de profesores alrededor del Estadio. Por tal razón en Carabineros ya tienen algunos de sus efectivos —destinados inicialmente para brindar seguridad a los asistentes al evento deportivo— enfocados en las manifestaciones. Se espera que en otros encuentros de alto flujo de público, como los de la selección de Argentina y el que disputarán Brasil y Colombia el miércoles en el estadio Monumental de Santiago, converjan futboleros y protestantes. Una extraña mezcla que también se vio en el pasado Mundial de Brasil.
 
Mientras millones sueñan con que la “Roja” alcance el título del torneo más antiguo de selecciones en el mundo, otros miles quieren que exista una cobertura educativa digna, efectiva y de calidad en todo Chile, una apuesta que por ahora está en fuera de lugar. Esa es la otra Copa América, la que se juegan los profesores y sus alumnos en las calles de Santiago.