“Perdimos una batalla, pero no la guerra”

Carlos Bacca dejó atrás la derrota con Venezuela y piensa en el compromiso de mañana contra Brasil, en el Estadio Monumental de Santiago de Chile.

El delantero colombiano Carlos Bacca no tuvo opción de gol frente a la selección de Venezuela. /AFP
Las estadísticas dirán que en el partido frente a Venezuela Carlos Bacca no tuvo ninguna opción clara de gol. Que no pudo concretar remates directos al arco y que su trabajo resultó inofensivo. Por tal razón, después del debut colombiano en esta Copa América de Chile, el jugador se mostró triste, con la mirada perdida, pero esperanzado en que para el partido de mañana, contra Brasil, el equipo tricolor pueda recobrar el fútbol dinámico y ofensivo que ha venido mostrando en los últimos años.
 
Bacca sabe que cada vez que se le presenta la oportunidad de defender la camiseta de la selección colombiana debe dejarlo todo en la cancha, y contra Venezuela, el pasado domingo, no fue la excepción. Corrió y fue a disputar balones en la mitad del campo para ayudar a aumentar el escaso volumen de ataque que estaba recibiendo. Sin embargo, el resultado no fue el esperado, no sólo para él, sino para todo el equipo. “A pesar de no hacer nuestro mejor fútbol, el equipo trató de entregarlo todo. Cada vez que nos ponemos esta camiseta dejamos todo en la cancha, pero esta vez las cosas no salieron y eso me frustra un poco”, le aseguró el atacante de 28 años a El Espectador.
 
El delantero nacido en el municipio de Puerto Colombia (Atlántico) también afirmó que no supieron cómo contrarrestar el inteligente partido que les planteó Venezuela al neutralizar a los jugadores que crean juego, y ahí fue donde estuvo el cortocircuito que hizo fallar el funcionamiento de todo el equipo. “Los culpables de la derrota somos todos. Estamos aquí para dar la cara, pero también para mostrar que tenemos cabeza fría y que lo que pasó en Rancagua es capítulo cerrado. Aprendimos de los errores y ahora toca pensar en el juego del miércoles”, añadió.
 
Todos en la selección de Colombia saben que el partido contra los brasileños se convierte en la oportunidad de un nuevo comienzo en esta Copa América. Por eso el trabajo táctico y físico en las horas previas al choque ha sido riguroso. “Salimos del partido con Venezuela con la cabeza en alto y con los pies en la tierra, pero ya pensando en Brasil. El fútbol es un deporte en el que tienes que levantarte inmediatamente después de una caída, si no te hundes”, dijo el goleador del Sevilla.
 
Para el exjugador de Júnior de Barranquilla y Brujas en Bélgica resulta fundamental que el equipo se encuentre anímicamente al cien por ciento, a pesar de la derrota. “Tenemos confianza porque somos una familia y es ahora, en los momentos difíciles, cuando tenemos que ser más unidos. Se perdió una batalla, pero no la guerra. Este es un torneo corto, pero quedan dos partidos y seis puntos por disputar. Todo está por decidirse”, agregó al respecto.
 
Sobre la selección de Brasil, el rival de mañana, Bacca señaló que son conscientes del potencial que tiene en todas las líneas y que fueron convocados jugadores como Neymar, capaces de desequilibrar el partido en una sola jugada. Sin embargo cree que la clave para contrarrestar el inminente peligro que ello representa es que Colombia mantenga su identidad de juego, tocando el balón por el suelo, sin pelotazos ni juego largo. “En el Monumental de Santiago de Chile seguramente las cosas saldrán mejor. Sabemos que tenemos una gran responsabilidad y que debemos manejar esa presión para volverla un factor positivo y no en contra. Ya faltan pocas horas y se acaban las excusas”.
 
El reciente campeón de la Europa League con el Sevilla sabe que tendrá una nueva oportunidad en el equipo de José Pékerman, bien sea mañana o en cualquiera de los partidos que siguen. Por ahora seguirá dando el 200 por ciento en los entrenamientos para llamar la atención del argentino y demostrarle que estará disponible para cuando lo requiera. Desde que recibió sus primeras convocatorias a la selección nacional disfruta cada instante de la concentración y de los partidos, sabe que es privilegiado y está cumpliendo uno de sus sueños de niño, cuando pateaba balones en las polvorientas canchas de su natal Puerto Colombia.